febrero 5, 2026

Anna Bensi: “Alzar la voz es mi aporte a la libertad de Cuba”

"Yo tengo 21 años, creo que es una edad suficiente como para adoptar una postura en la sociedad, para saber lo que está bien o mal, y para tomar mis propias decisiones".
Anna Bensi, Cuba”
Anna Bensi. (Foto: CubaNet)

LA HABANA.- Aprendió a tocar la guitarra y el bukelele a través de tutoriales de Youtube, canta y compone sus canciones, también la actuación y la fotografía son sus pasiones, pero Anna Sofía Benítez Silvente, más conocida como Anna Bensi, resalta por sus contenidos en redes sociales cargados de críticas a la dictadura en la Isla.

Hace unos seis meses su primer video se hizo viral, en él exponía los avatares por los que atravesaba para obtener su título de Técnico Superior en Prótesis Estomatológica. Desde entonces, sus cuestionamientos al sistema se han ido intensificando y siendo cada vez más frontales. Debido a esto, quedó desempleada, pero ella asegura que seguirá exponiendo la realidad porque es su forma de alzar la voz por la libertad de Cuba.

Vive sola con su madre, Caridad Silvente, en un apartamento en Alamar, La Habana. La madre, pese al temor de que el régimen pueda hacerle daño, afirmó sentirse orgullosa de su hija y, como cristianas practicantes, confiar en la voluntad del Señor.

En medio de un apagón, CubaNet conversó con la joven de 21 años tanto sobre sus contenidos en redes sociales como de su vida personal y sus aspiraciones en medio de la incertidumbre y la miseria generalizada en la que sobreviven los cubanos.

Foto: CubaNet

¿Cómo empezaste a crear contenidos en redes sociales?

El contenido político lo comencé con el video relacionado a lo que enfrentaba con mi título universitario, eso fue en el mes de septiembre del pasado año. Antes de eso publiqué en Instagram contenidos de humor y música; luego de ese primer video seguí con otros relacionados con la situación del país, que ya me saturaba. Lo hablé con mi mamá, y mi intención es usar mi influencia para alzar la voz.

Me sorprendió mucho el impacto que tuvo en el público ese primer video.

La situación con tu título universitario se resolvió. ¿Has podido ejercer?

No, en lo absoluto. Me asignaron un trabajo, como parte del llamado servicio social, en Guanabacoa, pero el transporte está fatal, era más lo que iba a gastar en transporte que lo que iba a ganar como salario, de apenas tres mil pesos (seis USD aproximadamente). Mi hermana siempre nos ha ayudado, ella vive en Estados Unidos; pero en ese tiempo ella estaba mal económicamente así que no me quedó otra opción que ponerme a trabajar particular, en un negocio privado, que no tenía nada que ver con lo que estudié, pero pagaba más.

En relación a tus contenidos en redes sociales, hemos visto una evolución, es decir, son cada vez más frontales con el régimen cubano, has llegado a pedir directamente libertad para Cuba. ¿Qué te llevó a eso?

Hago estos videos con el objetivo de crear conciencia, sobre todo en los jóvenes, que son el futuro del país. Los hago también como forma de liberarme, de expresarme. Quizás un video no cambie mucho la situación, pero alzar la voz es un granito más para el proceso de libertad.

¿Cómo es el proceso?

Siempre opto por un tema con el que la gente vaya a empatizar, con el que se sientan identificados. Yo misma hago los guiones, me disfrazo, interpreto los personajes, grabo, edito y subo los contenidos.

¿Has tenido problemas con las autoridades cubanas por eso?

Sí. Por ejemplo, me han cortado el servicio de telefonía y de internet por varias horas, a veces tengo que anclarme a otras personas para subir los videos. También hemos visto motos y carros LADA parqueados frente al edificio de manera sospechosa, como vigilando. También perdí mi trabajo, recientemente.

¿Qué pasó, Anna?

Yo trabajaba en un Salón de Belleza en La Habana Vieja, en diciembre mi jefa me llamó aparte y me dijo que había recibido una llamada de un oficial de la Seguridad del Estado, quien le preguntó por mí. Entonces decidí retirarme de allí, porque me sentí presionada, acorralada. Por eso actualmente estoy desempleada. Es el precio de seguir alzando la voz.

¿Qué te dice tu familia? ¿Te apoyan, o no?

Con la familia ha sido difícil. Una parte no me apoya, en lo absoluto, quienes sí me apoyan son mi mamá y mi hermana. De hecho, es gracias a mi hermana que he podido adquirir las herramientas para hacer los videos, como lámparas, micrófono y trípode para teléfono. Todo es gracias a Dios, que la usa a ella para que yo pueda tener todo eso y pueda crear los videos.

Otros se mantienen neutrales. Algunos me han dicho que tenga cuidado o que no me arriesgue, que no me meta “en eso”, o sea, en las críticas directas al sistema.

Nunca pensé que parte de mi familia me fuera a apartar o rechazar por mi forma de pensar.

Foto: CubaNet

¿Qué es lo que piensas?

Que Cuba necesita un cambio, necesita libertad, porque hay una dictadura.

¿Qué le responderías a esas personas que te dicen que te calles y no te metas en problemas?

Les diría que el hecho de que no tengamos corriente, o comida o que yo esté desempleada, es política. Que el Estado cubano no cubre ninguna de mis necesidades y es un derecho y una decisión personal que quiera expresarme, decir lo que pienso.

Yo tengo 21 años, creo que es una edad suficiente como para adoptar una postura en la sociedad, para saber lo que está bien o mal, y para tomar mis propias decisiones.

Aprecio que la gente se acerque preocupada, porque es un riesgo decir lo que se piensa en esta dictadura. Pero no me voy a callar.

¿Qué te ha dicho la gente en la calle? ¿Te han reconocido?

Sí, gracias a Dios, no he tenido malas experiencias. La mayoría de los que se me han acercado son personas que me apoyan, y están felices con lo que hago. Hasta ahora, no se me ha acercado ningún joven, que son a los que verdaderamente quisiera llegar, sino que han sido personas mayores. Muchos incluso trabajan en lugares donde no me pueden dar LIKE (centros o instituciones estatales), pero se me acercan y me agradecen por mi trabajo; esto me ha sorprendido.

Has mencionado a Dios en varias ocasiones. ¿Eres cristiana, Anna?

Sí. Dios salvó mi vida en más de una ocasión, una de ellas de un cáncer que, milagrosamente, desapareció. Por eso mi mamá fue a los pies de Cristo. Mi relación con Dios ha sido muy personal y, más allá de que me salvó de la muerte, yo lo siento muy cerca, también cuando leo la Biblia. Incluso, cuando no logro mis objetivos, no me pongo triste porque confío en él, y en que todo en la vida tiene un propósito.

Oro siempre; mi mamá y yo también oramos antes de subir un video a las redes sociales. Dios es el centro de mi vida. 

¿Tienes esperanza en un cambio en Cuba?

Sí. Tengo muchas esperanzas, sobre todo en este 2026, que se siente un ambiente de libertad.

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Camila Acosta

Camila Acosta Rodríguez (Isla de Pinos, 23 de junio de 1993). Licenciada en Periodismo, Universidad de La Habana, 2016. Trabajó como Periodista en el Canal Habana. Instituto Cubano de Radio y Televisión. Ha realizado dos documentales audiovisuales: uno sobre la Masonería en Cuba, y otro sobre las Hijas de la Acacia (rama femenina de la Masonería Cubana). Por estos trabajos obtuvo el reconocimiento de la Academia Cubana de Altos Estudios Masónicos, en diciembre del año 2017. Ha publicado en varios medios de prensa cubanos y extranjeros. Ha colaborado con el periódico The New York Times, trabaja como periodista de CubaNet y como corresponsal en La Habana del diario español ABC. Autora del libro “Del Templo al temple. Silencios y escándalos de la masonería cubana” (Editorial Primigenios, 2022).

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