LA HABANA, Cuba. – Militares de la prisión camagüeyana Kilo 8 impidieron recibir varios alimentos y artículos de aseo al recluso José Ricardo González Alfonso, según él mismo denunció vía telefónica el miércoles 14 de enero desde ese centro penitenciario de máximo rigor.
De acuerdo con el prisionero, durante la más reciente visita, el 24 de diciembre pasado, la militar encargada de requisar los paquetes ese día ―una uniformada sin grados, no identificada―, impidió que sus familiares accedieran a la prisión con el gofio, el pinol, el azúcar y el papel sanitario.
Los alimentos de marras, aclaró González Alfonso, están permitidos en el penal. No obstante, amplió, al reclamarle a la militar esta alegó como justificación que “era mucha cantidad”. Se trataba, en cada caso, de una bolsa de plástico. En cuanto al papel sanitario, la cantidad en cuestión eran ocho rollos (dos paquetes).
El recluso indicó además que de cada uno de los alimentos requisados solo le dejaron pasar menos de un tercio.
Por otra parte, al exigirle a la militar que le mostrara algún reglamento donde apareciera especificada la cantidad permitida, esta se negó, y en su lugar le espetó que “pasara hambre”.
José Ricardo González Alfonso es natural del municipio Majagua, en la provincia Ciego de Ávila. Al encontrarse recluido lejos de su domicilio, sus familiares no pueden visitarlo mensualmente sino cada tres meses, cuando más. Por ese motivo, explicó, esas cantidades para él no son excesivas, sino más bien insuficientes, principalmente teniendo en cuenta la deficiente alimentación que recibe la población penal en Kilo 8.
En este sentido, el prisionero puntualizó que en almuerzo y comida les sirven unas pocas cucharadas de arroz, un caldo aguado e insípido y una pasta descompuesta, elaborada aparentemente a base de harina.
En cuanto al papel sanitario, lamentó que en la instalación carcelaria no se les suministre, pues, según afirman los militares, “no hay por culpa del bloqueo”.
El prisionero destacó asimismo que al plantearle la situación al jefe de unidad, el teniente coronel Juan Miguel Sánchez Duarte, este se limitó a escucharlo con rostro inexpresivo y no le contestó.
José Ricardo González Alfonso, de 43 años de edad, es ayudante de albañil por cuenta propia. Se encuentra detenido desde el 18 de junio del año 2004. Cumple una condena de 40 años de cárcel por un supuesto delito de asesinato que asegura no haber cometido.
Inicialmente, estuvo cautivo en su provincia de residencia y algún tiempo después fue trasladado a diferentes puntos del país, hasta llegar a la prisión provincial camagüeyana.
No es la primera vez que los militares le impiden recibir esos alimentos. Una prohibición similar fue denunciada en mayo del año pasado por el propio González Alfonso y por el preso político Alieski Calderín Acosta. A diferencia de esta vez, en aquella ocasión la misma medida les fue aplicada a otros prisioneros.








