LA HABANA, Cuba. – Grande, más bien enorme, ha resultado ser el desprecio, ese repudio, que hasta el día de hoy dedicara yo a unos bichos alados y zumbones, esos malignos a los que, desde hace muchísimo tiempo bautizáramos con el nombre de mosquitos, esos bichillos que son breves, más bien mínimos, tan pequeños que hasta tienen la apariencia de lo que resulta ser inofensivo, aun sabiendo que son capaces de dedicarnos los mayores atropellos, estragos, grandes sin que los asista el menor remordimiento. Esos bichos breves, esas minucias, son en extremo escandalosas, y tanto que hasta podrían desquiciarnos.
Esos bichos son desvergonzados, son tan insolentes que hasta podrían llegar a aturdirnos. Los mosquitos resultan ser perturbadores aunque tengan la apariencia de lo que es inofensivo. Los mosquitos son turbulentos, a pesar de esas levedades que resultan ser sus cuerpos mínimos. Los mosquitos son escandalosos, tan indecentes que podrían llegar a trastornarnos. Los mosquitos son tenaces, y también muy frágiles.
Los mosquitos, ya debió haberlo notado el lector, podrían llegar a trastornarnos, como ha sucedido a tantos hasta el día de hoy. Los mosquitos nos han mortificado a pesar de sus tan significativas blanduras, a pesar de esas nimiedades que resultan ser sus cuerpecillos. Los mosquitos son insolentes. Los mosquitos tienen esa retórica que exhiben todos los que se suponen dueños de un poder grandísimo.
Los mosquitos son unos bichos malvados que hasta podrían transmitir el comunismo, y lo hacen. Los mosquitos, insisto son tan perversos que hasta podrían transmitir el comunismo, y lo hacen. Los mosquitos son pertinaces como lo estoy siendo yo ahora mismo. Los mosquitos pueden transmitir el comunismo. Los mosquitos y los comunistas son letales.
Los mosquitos y los comunistas tienen semejanzas a montón; sus discursos suelen ser muy parecidos, casi idénticos, y si no me cree atienda a los zumbidos de los comunistas y también al de los mosquitos, son casi idénticos. Los mosquitos podrían transmitir los males peores, incluso el comunismo. Los mosquitos vuelan sobre sus presas, se les acercan, zumban, coquetean con sus víctimas.
Los mosquitos siguen transmitiendo el comunismo hasta el día de hoy, desde hace rato; ese ese comunismo que es dolor y también muerte. El comunismo es la peor de entre todas las plagas, y es dolor y es muerte, es padecimiento cruel. Los mosquitos zumban, los mosquitos pican, se propagan y enferman, repletan las salas de hospital. Y allí hay muertes a montón, mientras siguen alardeando esos bichos que siguen propagando la muerte, y enfermedades a montón.
Y allí, entre muertos y enfermos, alardean esos mínimos con sus muy retóricos zumbidos, sin que aparezca una de esas bazucas que nos llene de algún humo salvador, un humo que se lleve a los mosquitos y a sus retóricas de zumbidos, un humo que se lleve a los mosquitos que transmiten el comunismo, y un sinfín de plagas perniciosas. Los mosquitos podrían hacernos desaparecer de la faz de la tierra, y con las mismas estrategias que decidiera una muy perniciosa plaga de comunistas. Los mosquitos zumban, como lo hiciera Marx, y también Engels. Los mosquitos transmiten el comunismo, y hace falta una humareda para matar bribones, y mosquitos…








