MADRID, España.- Dos derrumbes parciales registrados en menos de 24 horas en el municipio Habana Vieja volvieron a evidenciar el deterioro crítico del fondo habitacional en esa zona de La Habana.
El primero ocurrió la noche del lunes en un inmueble ubicado en Aguiar, esquina Muralla, donde se desplomó una parte del baño de una de las viviendas. Según vecinos del lugar, una joven que reside allí junto a su hija había decidido pasar la noche en casa de una amiga debido a las lluvias y al temor de un posible colapso estructural, lo que evitó que ambas se encontraran en el interior del inmueble en el momento del derrumbe.

El edificio de Aguiar y Muralla ya había sido señalado en 2018 en un reportaje de CubaNet como una construcción en estado crítico. En aquel momento, hace ya ocho años, residentes del inmueble denunciaron grietas profundas, filtraciones, desprendimientos parciales de techos y paredes, así como apuntalamientos improvisados, además de la falta de una respuesta efectiva por parte de las autoridades de Vivienda pese a los reiterados reclamos. Las familias advertían entonces que la estructura representaba un peligro permanente, especialmente durante las lluvias, por el riesgo de colapso de varias de sus áreas.
El segundo incidente tuvo lugar este martes, alrededor de las seis de la mañana, en la calle Teniente Rey, entre Aguacate y Villegas, también en La Habana Vieja. En este caso se desplomó completamente el alero de la azotea de un edificio, lo que puso en riesgo directo a al menos seis viviendas del inmueble.
De acuerdo con el testimonio de una vecina a CubaNet, tras el suceso acudieron al lugar efectivos del Cuerpo de Bomberos, pero no se presentaron autoridades del Gobierno local ni funcionarios de la vivienda. “Vinieron los bomberos pero no vino ningún funcionario. Gracias a Dios no hubo daño a nadie”, afirmó.
Ambos hechos se suman a una serie de colapsos estructurales que en los últimos años han golpeado a La Habana, marcados por el deterioro de los edificios, la escasez de materiales de construcción y la falta de interés del régimen cubano por dar mantenimiento sistemático; lo que contrasta con la imparable construcción de hoteles.








