MIAMI.-Este jueves arribarán a Cuba los restos mortales de los 32 militares cubanos que murieron durante la operación militar estadounidense en Venezuela que culminó con la captura del dictador Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. La información fue compartida por el periodista oficialista Lázaro Manuel Alonso.
El primer homenaje está programado en el aeropuerto internacional José Martí, desde donde los restos serán trasladados por la avenida Rancho Boyeros hasta la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. A partir de las 10:00 de la mañana, se permitirá que la población acuda a la sede del MINFAR para rendirles tributo, según las autoridades. El día 16 se tienen previstos homenajes locales en los lugares de origen de cada uno de los combatientes, así como actos municipales en todo el país. Ese mismo 16 de enero, a las 4:00 de la tarde, los restos serán inhumados oficialmente.
El pasado 6 de enero, medios estatales dieron a conocer por primera vez los nombres y fotografías de los 32 miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior (MININT) que murieron en Venezuela, confirmando la presencia de militares cubanos en ese país tras años de negar oficialmente esa participación. En la lista figuran oficiales de alto rango, suboficiales y soldados de diferentes edades que, según la versión oficial, estaban en misiones a solicitud de órganos homólogos venezolanos.
Un día después, las autoridades cubanas informaron a los familiares del capitán del Ministerio del Interior Adriel Adrián Socarrás Tamayo, de 32 años, que no era posible repatriar ni entregar sus restos en aquel momento
La notificación fue transmitida por fuentes militares y funcionarios del Partido Comunista en el municipio Yara, provincia de Granma, donde reside parte de la familia del oficial. Según relató un familiar a Martí Noticias, los argumentos ofrecidos aludieron a la situación de guerra en territorio venezolano y a las limitaciones operativas en aeropuertos.
La confirmación de estas muertes pone de relieve la profunda participación de La Habana en las estructuras de seguridad del régimen de Caracas, una realidad que había sido negada reiteradamente por el gobierno cubano desde inicio de los años 2000.








