LA HABANA.- Cubanet salió a las calles de La Habana con una pregunta directa a los vecinos: “¿Y si se llevan a Díaz-Canel como se llevaron a Maduro?” La consulta se produjo en medio de un clima de alta tensión en la región tras la operación militar de Estados Unidos el pasado tres de enero que resultó en la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos en tribunales estadounidenses, un hecho sin precedentes que ha provocado debate y presión internacional sobre gobiernos aliados como el de Cuba.
Entre las voces recogidas destacó la de un hombre de Centro Habana que, desafiando el temor de otros entrevistados, expresó con claridad su sentir contra los gobernantes: “Coño, qué alegría me daría. Y también quiero que se lleven a la mujer de Canel, la mal vestida, y a Marrero, el barriga llena, que tienen al pueblo muerto de hambre. Ojalá se los lleven a ver si somos felices. A ver si podemos trabajar y ver el fruto», expresó el cubano ante las cámaras del medio.
«Los niños están desnutridos, igual que los viejos. Quiero que desayunen un vaso de leche. Están pasando hambre. Aquí no hay nada. Este país tiene que cambiar, igual que Venezuela. Que acabe el hambre y la dictadura.”, expresó. Mientras otros habaneros prefirieron no hablar de política o responder con un «No me preguntes eso», el comentario de este hombre resaltó por vencer el miedo y exponer lo que muchos piensan en voz baja.
En el video, también se ve como este cubano detiene a un niño que pasaba en la calle y le pregunta qué desayunó ese día; a lo que el menor responde que “un pan con nada”. «Que vengan y se los lleven», concluyó.
Otro residente de Centro Habana dijo que estaría de acuerdo con que se lleven a Díaz-Canel si no se causa daño al pueblo: “Mientras no le hagan nada al pueblo, que se vaya él también. Esto que estamos viviendo tiene que tener algún arreglo”, afirmó, reflejando la frustración y el deseo de cambios profundos entre sectores de la población.
Cuba atraviesa hoy uno de los momentos más críticos de su historia, una crisis que varios expertos consideran incluso peor que la vivida durante el Período Especial de los años 90. A diferencia de aquella etapa, marcada por la caída del bloque soviético, la actual combina un colapso económico profundo, escasez crónica de alimentos, apagones prolongados, inflación descontrolada y un éxodo masivo que ha dejado al país sin fuerza laboral joven. La falta de leche, medicamentos y productos básicos golpea con especial dureza a niños y ancianos, mientras los salarios han perdido casi por completo su poder adquisitivo. A esto se suma el cierre de oportunidades, la represión política y la ausencia de expectativas de cambio, factores que alimentan la desesperación social








