CDMX, México. – Cuatro cubanos, entre ellos dos médicos y un menor de edad, fueron hallados sin vida en una vivienda de la comunidad de San Diego, en el municipio de Texcoco, Estado de México, en un caso que el diario 14ymedio atribuyó de forma preliminar a una intoxicación relacionada con gas LP.
El diario, con sede en La Habana, citó a autoridades mexiquenses y a un conocido de las víctimas.
Las muertes ocurrieron la mañana del pasado jueves, 8 de enero, según informó La Jornada, que señaló que bomberos y agentes de Protección Civil acudieron por el reporte de “un fuerte olor a gas” en la calle Del Recreo, en San Diego, y que al ingresar encontraron a cuatro personas inconscientes, ya sin signos vitales. El mismo medio indicó que la causa preliminar “apunta a una fuga originada en un boiler de paso con mal funcionamiento” y que se dio aviso a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para iniciar peritajes.
En su reporte, 14ymedio identificó a las víctimas como los médicos cubanos Illieth Ramírez Saldiñas, de 36 años, y David Martínez Guerrero, de 34, además de “otro individuo identificado como Osmani” y el menor Abraham, de ocho años.
De acuerdo con el reporte de ese medio, los cubanos quedaron varados en México tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. “Lamentablemente, como todos los que estamos aquí, nos agarró el cese y ya nos tocó hacer la documentación y estábamos en ese proceso”, dijo Raudel León Martínez, conocido de las víctimas.
El mismo testigo pidió apoyo para la repatriación de los cuerpos y rechazó asistencia del Estado cubano. “Estos son los resultados de ese régimen, que algunos mueran en cepa y otros cruzando, tratando de alcanzar el sueño americano. Indirectamente tiene la culpa ese Gobierno de que profesionales tengan que escapar del país, que niños tengan que abandonar la Isla. Eso está muy mal”. También afirmó: “Del Gobierno de mi país nada, de ellos no queremos absolutamente nada”.
14ymedio reportó que Ramírez y Martínez rentaron un departamento en “la calle cerrada del Recreo número 60”, en San Diego, Texcoco, y que ofrecían servicios médicos en farmacias de la comunidad, con consultas “con un costo máximo de 60 pesos (poco más de tres dólares)”.








