enero 11, 2026

Venezuela: la amnistía impostergable

A grosso modo, los presos políticos liberados en Venezuela son personas excarceladas del mismo modo que fueron privadas de libertad, sin un debido proceso judicial.
Liberaciones de presos políticos en Venezuela
Liberaciones de presos políticos en Venezuela (Foto: canal12misiones.com)

PUERTO PADRE, Cuba – Autoridades venezolanas han anunciado la excarcelación con efecto inmediato de ciudadanos nacionales y extranjeros presos en ese país, y Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela ha dicho que esa liberación debe entenderse como “un gesto del gobierno bolivariano de amplia intención de búsqueda de la paz”, pero se sabe, pues así ha sido declarado oficialmente, que la libertad de estas personas obedece a una exigencia de la administración Trump según ha expresado a legisladores estadounidenses y a la prensa el secretario de Estado Marco Rubio.

La prensa internacional está divulgando nombres de los liberados, que, a juzgar por los hechos, grosso modo, son personas excarceladas del mismo modo que fueron privadas de libertad, sin un debido proceso judicial, o, contraviniendo todas las reglas universalmente aceptadas en el procedimiento penal, aunque de esas transgresiones de los derechos humanos no hablan los críticos de la operación militar estadounidense para capturar al imputado Nicolás Maduro de tal suerte, a esta hora, y al día de hoy, no sabemos qué instrumento jurídico ha utilizado el gobierno interino de la presidenta Delcy Rodríguez y el legislativo presidido por su hermano Jorge Rodríguez para abrir las rejas a algunos de los privados de libertad, pues, ni meramente, se habla de restitución de detenidos, sobreseimientos de causas, indultos, ni lejanamente de una amnistía, por lo que la seguridad jurídica de la excarcelación de estas personas es dudosa mientras no exista o sea divulgado el pronunciamiento que lo confirme.

Es magnífico, sí, la libertad de todos y no sólo de un grupo de todas las personas privadas de libertad, injustamente unos utilizados como rehenes, y otros por criminalizar sus ideas y su actuación política. Pero no basta. Resulta muy chato abrir una reja y decir al preso: “¡Ya, puedes irte!” De raíz esa acción de suelta como de repoblación de fauna en un coto de caza es inmoral y criminal. Incluso, un decreto de indulto para libertar a todos los presos políticos en Venezuela es insuficiente. No basta, en la “búsqueda de la paz” como el doctor Rodríguez dice.

Hay miles de ciudadanos venezolanos sancionados por delitos políticos que no sólo fueron privados de libertad, sino que también y como sanciones accesorias fueron privados de sus derechos políticos, económicos y sociales e incluso, desterrados, impidiéndoseles regresar a su país. Pero, técnicamente, un excarcelado mediante un indulto no extingue más que la sanción principal y nunca las sanciones accesorias, esto, a menos que expresamente se pronuncie otra cosa. Por el contrario, la amnistía extingue la sanción principal y todas las accesorias, incluso la responsabilidad civil si así lo expresa la ley promulgada al efecto respecto a todos los delitos que integren ese concurso.

Para conseguir una paz cierta y duradera, flexible con el pasado para que se levante fuerte en el porvenir, Venezuela necesita una amnistía impostergable, perentoria en sus raíces y sus frondas, que salvo los delitos comunes y los de lesa humanidad que son imprescriptibles, extinga la responsabilidad penal por cualquier imputación de origen ideológico, restituyéndose así no sólo la libertad sino también todos los derechos civiles, políticos, económicos y sociales a todos los venezolanos por igual. Sólo así en esa nación podrá hablarse de seguridad jurídica, de prosperidad económica, de democracia y paz, la que no existe donde no hay perdón, el que tampoco es dable sin arrepentimiento, porque donde reside el rencor no arraiga la sanación.

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Alberto Méndez Castelló

Alberto Méndez Castelló (Puerto Padre, Oriente, Cuba 1956) Licenciado en Derecho y en Ciencias penales, graduado de nivel superior en Dirección Operativa. Aunque oficial del Ministerio del Interior desde muy joven, incongruencias profesionales con su pensamiento ético le hicieron abandonar por decisión propia esa institución en 1989 para dedicarse a la agricultura, la literatura y el periodismo. Nominado al Premio de Novela “Plaza Mayor 2003” en San Juan Puerto Rico, y al Internacional de Cuentos “ Max Aub 2006” en Valencia, España. Su novela "Bucaneros" puede encontrarse en Amazon.

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