MIAMI, Estados Unidos ― La severa escasez de combustible y la inestabilidad del Sistema Eléctrico Cubano (SEN), con apagones masivos, frenan seis meses después los esfuerzos de recuperación tras el huracán Melissa, advirtió este martes la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) en declaraciones a EFE.
La FICR indicó que trabaja para evitar “que la recuperación se estanque” y concentra sus esfuerzos en mantener en funcionamiento los servicios esenciales, aunque sea a niveles mínimos, mientras avanza en los preparativos para la próxima temporada ciclónica. El organismo humanitario señaló que el huracán dejó unos dos millones de damnificados en el oriente de Cuba.
“Hemos asegurado el acceso a combustible para los vehículos de la Cruz Roja Cubana, enviado al país los primeros sistemas fotovoltaicos y vehículos eléctricos, y avanzamos en la adquisición de materiales para techos destinados a viviendas dañadas, que serán entregados lo antes posible”, dijo Cristian Torres, vicedirector de la FICR para las Américas, durante una videoconferencia desde Panamá, donde la organización tiene su sede regional.
Torres reconoció que la operación humanitaria está condicionada por la falta de energía en el país. “Para la Cruz Roja Cubana, esto significa operar en un entorno donde cada actividad, desde la distribución de ayuda hasta el apoyo a los servicios de salud, depende del acceso a la energía”, afirmó.
La crisis energética agrava una recuperación ya golpeada por daños masivos en viviendas, cultivos, servicios de agua y atención sanitaria. En noviembre, la FICR había advertido que las necesidades humanitarias en el oriente cubano crecían más rápido que el apoyo internacional disponible. Entonces, con datos de la Defensa Civil y del sistema de Naciones Unidas, la organización estimó que más de 2,2 millones de personas habían sido afectadas, principalmente en Santiago de Cuba, Granma y Holguín.
El organismo reportó además la pérdida de más de 150.000 hectáreas de cultivos y daños en más de 155.000 viviendas, en un contexto de brotes de dengue, fiebre de Oropouche y chikunguña declarados en el país. La FICR también alertó que los apagones limitaban el funcionamiento de plantas de agua y servicios de salud, en particular en Santiago de Cuba.
Tras evaluar los daños, la FICR lanzó un llamamiento financiero para sostener durante dos años la asistencia a 100.000 personas. “Aunque el llamamiento sigue estando significativamente infrafinanciado, nos ha permitido apoyar a la Cruz Roja Cubana en la asistencia a 45.000 personas con servicios esenciales, apoyo psicosocial y artículos de socorro, incluidos paquetes de higiene, mosquiteras y materiales de refugio”, explicó Torres.
Los sistemas de agua instalados por voluntarios han suministrado millones de litros de agua potable a unas 30.000 personas cada semana, según la FICR. En marzo, la organización había detallado que la Cruz Roja Cubana ayudó a rehabilitar 22 de las 97 estaciones de bombeo dañadas y priorizó las vinculadas a servicios de salud y actividades productivas.
La FICR señaló entonces que la respuesta al huracán había sido una operación compleja por la convergencia de desastres y apagones. Entre noviembre de 2025 y enero de 2026, unas 5.000 personas recibieron asistencia humanitaria en forma de mosquiteros, mantas, artículos de higiene y cocina, lámparas solares y herramientas para reconstruir viviendas.
En San Luis, Santiago de Cuba, una planta potabilizadora instalada con apoyo técnico y financiero del Gobierno suizo y la Cruz Roja Suiza permitió abastecer de agua potable a 3.521 pacientes del hospital municipal, de acuerdo con la FICR. La organización también informó que instaló tanques de almacenamiento de 5.000 y 10.000 litros en 11 comunidades y distribuyó 3,3 millones de litros de agua.
Naciones Unidas había anunciado en noviembre un plan de respuesta de 74 millones de dólares para atender a 2,2 millones de personas en las provincias orientales de Granma, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo. El plan se enfocó en salud, agua y saneamiento, refugio, educación y recuperación temprana, con atención especial a mujeres, niños y otros grupos vulnerables.
Melissa impactó a Cuba como huracán de categoría 3 en la madrugada del 29 de octubre de 2025. El Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. informó en su aviso de las 2:00 a.m. de ese día que el ciclón tenía vientos máximos sostenidos de 205 kilómetros por hora.
Antes de su llegada a Cuba, el propio Centro Nacional de Huracanes había advertido que Melissa, entonces de categoría 5 y con vientos máximos sostenidos de 280 kilómetros por hora avanzaba hacia Jamaica y luego cruzaría el sureste cubano como un huracán mayor extremadamente peligroso.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) señaló en diciembre que Melissa obligó a evacuar a más de 735.000 personas en Cuba, golpeó cinco provincias orientales y dejó inundaciones, daños a infraestructura y cortes eléctricos que interrumpieron servicios esenciales. También advirtió que el financiamiento internacional seguía muy por debajo de las necesidades.










