MADRID, España.- El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) reaccionó este miércoles al anuncio del Gobierno de Estados Unidos sobre el envío de ayuda humanitaria tras el paso del huracán Melissa, acusando a Washington de utilizar ese apoyo con “fines oportunistas y de manipulación política”.
En un comunicado oficial, la Cancillería afirmó que la asistencia anunciada por la Administración de Donald Trump —valorada en tres millones de dólares y destinada a unas 6.000 familias en las provincias orientales— fue divulgada públicamente sin que existiera una coordinación previa entre ambos gobiernos. Según el texto, las autoridades cubanas conocieron los detalles del envío a través de la Iglesia Católica, que actúa como intermediaria junto a organizaciones humanitarias de Estados Unidos.
El Minrex sostuvo que Cuba “no se opone a la ayuda humanitaria”, pero rechazó que esta sea utilizada “como instrumento político” o presentada como un gesto unilateral. “El Departamento de Estado podrá seguir mintiendo sobre Cuba, pero no podrá alterar los hechos”, concluye el comunicado, en una nueva escalada retórica contra Washington.
La reacción oficial se produce después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, anunciara en su cuenta de X el envío del primer cargamento, subrayando que la distribución se realizaría “con la Iglesia Católica y socios humanitarios” para evitar que la ayuda quedara bajo control del Gobierno cubano. “Trabajamos para que llegue directamente al pueblo, no al régimen ilegítimo”, escribió.
De acuerdo con la información difundida por el Departamento de Estado, la asistencia contempla vuelos chárter desde Miami hacia Holguín y Santiago de Cuba, así como el posterior arribo de un buque comercial con el resto del cargamento. Los envíos incluyen alimentos básicos, kits de higiene, tabletas purificadoras de agua, utensilios de cocina, mantas y linternas solares, con el objetivo de atender a miles de familias afectadas por el paso del huracán en Santiago de Cuba, Holguín, Granma y Guantánamo.
Aunque el Gobierno cubano asegura aceptar la donación “sin condicionamientos”, insiste en presentar el gesto como parte de una supuesta instrumentalización política, al tiempo que evita mencionar el papel que han tenido organizaciones religiosas y humanitarias independientes en la canalización de la ayuda.
El comunicado del Minrex vuelve a evidenciar la incomodidad del régimen ante cualquier iniciativa internacional que, fuera de sus estructuras de control, busque asistir directamente a la población en medio de una crisis económica y humanitaria cada vez más profunda, generada precisamente por la incompetencia del Gobierno cubano.








