LIMA, Perú — Damnificados por el huracán Melissa en la provincia de Guantánamo denunciaron las malas condiciones constructivas de los contenedores-vivienda entregados por las autoridades cubanas en la zona de Carretera 3 Sur, cabaña Mariana Grajales, donde residen alrededor de 20 familias afectadas por el ciclón y continúan levantándose nuevas estructuras similares.
Los testimonios de varios residentes a Cubanet apuntan a filtraciones de agua, techos mal instalados, tuberías defectuosas, salideros en fregaderos y baños, así como problemas eléctricos y de carpintería, pese a que las unidades fueron presentadas como solución habitacional tras el paso del huracán.
En el asentamiento las brigadas de la construcción continúan trabajando en nuevos contenedores para otros damnificados.
“No se entregó con la calidad habitable que debería tener”, afirmó uno de los afectados, quien aseguró que la obra fue ejecutada con premura y sin la terminación prometida por los constructores.



Según relató, las viviendas debían contar con piso y cielo raso, elementos que finalmente no fueron colocados. Además, señaló que las tuberías instaladas presentan fugas desde el momento en que comenzó a circular el agua.
“Tienen salideros, filtraciones, y no tienen la calidad que debería tener el acabado total”, sostuvo.
Otra de las damnificadas describió problemas similares dentro de su contenedor.
“La ventana de mi cuarto también tiene salidero; cuando llueve fuerte es un torrencial de agua lo que entra para adentro, abajo de la cama”, relató.
También denunció filtraciones por el techo y en las paredes del baño, así como enchufes mal fijados. “Las tomas prácticamente están en el aire”, dijo, al explicar que tuvo que reparar por su cuenta algunos elementos eléctricos y asegurar la puerta, cuya bisagra superior estaba cediendo.
Los residentes aseguran que uno de los principales problemas es el acceso al agua, que, según explican, llega cada cinco o seis días. Cuando finalmente se restablece el servicio, las fugas empeoran.
“Cuando llega el agua, se me empoza el baño; tengo que pasarme el día entero secándolo”, comentó otra afectada.
Los damnificados, muchos de ellos ubicados en estas estructuras tras sufrir derrumbes totales o parciales por el huracán, aseguran no haber recibido todavía documentación legal sobre la propiedad de las viviendas.
“Desde que dieron el acto político y entregaron las casas, no ha venido nadie más a dar una explicación”, denunció uno de los moradores.
A las deficiencias constructivas se suma la incertidumbre sobre el precio. De acuerdo con explicaciones verbales atribuidas a funcionarios locales, cada contenedor tendría un costo cercano al millón de pesos cubanos.
“Son casi cerca de un millón de pesos lo que cuestan estos contenedores, según el Gobierno”, afirmó a Cubanet uno de los entrevistados.
La cifra ha generado malestar entre los beneficiarios, quienes consideran desproporcionado el monto en relación con el estado de las viviendas.
“Es un precio elevado; con ese dinero uno puede hasta comprar otra casa en la ciudad”, resaltó uno de ellos.
Otra residente, madre soltera, expresó preocupación por la posibilidad de asumir ese pago.
“Yo soy sola, soy madre soltera, no tengo quien me ayude”, dijo.
Los afectados insistieron en que antes de cualquier cobro las autoridades deben concluir y reparar los defectos pendientes.
“Deben venir los compañeros de la construcción y revisar todos los defectos que se quedaron en el camino”, reclamó uno de los damnificados.
El paso del huracán Huracán Melissa por el oriente cubano en octubre pasado dejó una estela de severos daños materiales y miles de damnificados, con especial impacto en provincias como Guantánamo, Santiago de Cuba y Granma.
De acuerdo con estimaciones de Naciones Unidas, el fenómeno causó afectaciones parciales o totales en más de 90.000 viviendas, además de daños a infraestructuras médicas, centros escolares y extensas áreas de cultivo, lo que agravó la ya frágil situación habitacional y social en la región.










