MIAMI, Estados Unidos. – El cantante cubano Alfredito Rodríguez, popular en la televisión y la escena musical de la Isla durante décadas, falleció este jueves en Coral Gables, Florida, a los 74 años. “Fuiste fiel a tu música, a tu público, a tus principios, a tus ideales, a tus raíces y más importante aún, a nuestra familia”, lo despidió en Facebook uno de sus hijos, con el que compartía no solo su nombre sino también su pasión por la música.
Tras exiliarse en Miami, Estados Unidos, en 2010, Rodríguez comenzó a apuntar al régimen político de la Isla, al que responsabilizó por el deterioro de las condiciones de vida de los cubanos, la falta de libertades y la censura. En una entrevista concedida a CubaNet en enero del año pasado, afirmó: “Me duele mucho mi país, me duelen los cubanos”, y definió el sistema de la Isla como “una prepotencia y una dictadura”.
En ese diálogo, Rodríguez insistió en que sus críticas no iban dirigidas a Cuba como nación sino al poder político. “Una cosa es hablar mal de Cuba y una cosa es hablar mal del desgobierno que existe en mi país, son dos cosas completamente distintas”, dijo, antes de reiterar que su formación artística no la atribuía a instituciones oficiales: “A mí sencillamente me hizo el pueblo, me formó el pueblo”. Cuando se le pidió resumir en una palabra lo que deseaba para Cuba en 2025, respondió: “Alas, libertad total”.
En otro momento, el popular músico recordó sanciones y suspensiones durante su etapa como figura televisiva en Cuba: “Tuve muchos problemas con el cabello también, suspensiones en televisión, en emisoras”, contó. También narró la disputa por Buena persona, una canción que, según explicó, fue “totalmente suspendida” y que lo llevó a presentarse ante el ICRT para “reclamar” sus derechos. Aunque circuló la versión de que acudió con un bate, lo negó en la entrevista: “Soy un ser que siempre he estado alejado de la violencia (…). Fui a reclamar mis derechos”.
En enero de 2023, Rodríguez elogió una interpretación musical de su hijo y, de inmediato, pasó a la crítica del autoritarismo: “Amamanté a mis hijos con sabor a patria, y creo haberlos destetado de todo indicio de claudicación ante posturas dictatoriales, carentes de expresión libre y cercenadoras de alas”.
Otro eje de sus declaraciones fue la relación entre el desarraigo y la pertenencia. En un mensaje difundido en sus redes en marzo de 2023, escribió: “Uno no se va de lo que tanto ama”, y volvió sobre la distinción entre país y régimen: “Sistema político y nación son cosas muy diferentes”. En el mismo texto aseguró: “No solo volví, es que nunca me fui”.
Más adelante, en diciembre de 2024, el músico pidió en Facebook que volvieran “La Habana y toda Cuba a florecer”, y cerró con una frase de tono político: “No se puede ser gaviota en el mar, porque la gente con desatino de mando y prepotencia tira a matar cuando volamos muy bajo. ¡Vamos, Cuba, vuela bien alto!”.
En la entrevista de CubaNet, Rodríguez también contó un episodio que presentó como síntoma del control estatal: la negativa de entrada a Cuba a su hijo Alfredo, quien trabajó “por muchos años con el desaparecido Quincy Jones”. Al referirse a ese caso, afirmó: “Nadie entiende que tú le niegues la entrada a una persona (…) y que sencillamente te rehúses a responder que lo dejas entrar. Ya eso lo dice todo”, y remató: “Nadie tiene que ‘dejarme’ entrar a mi país, a ninguno de nosotros”.
Rodríguez, nacido en La Habana, llegó a conducir espacios muy vistos de la Televisión Cubana, y mantuvo una carrera musical con éxitos como Empapado de sudor y Sagitario, además de una presencia sostenida en escenarios como el teatro habanero Karl Marx.








