Washington exigió apartar a Díaz-Canel y el diálogo se estancó, según ‘The Atlantic’ 

La revista vincula el bloqueo de las conversaciones con esa exigencia y describe el enfriamiento de las expectativas de cambio entre sectores del exilio cubano.
Díaz-Canel junto a otros mandos del régimen
Díaz-Canel junto a otros mandos del régimen (Foto: Estudios Revolución)

MIAMI, Estados Unidos — Los contactos entre EE.UU. y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y conocido como “el Cangrejo”, se habrían estancado después de que Washington exigiera la salida de Miguel Díaz-Canel de la Presidencia del régimen, según un reportaje de The Atlantic, publicado este lunes 5 de octubre.

El trabajo, firmado por Kevin Sieff y titulado “Waiting on Marco” (“Esperando a Marco”), sostiene que esa exigencia fue el punto de quiebre en las conversaciones.

El estancamiento habría enfriado las expectativas de sectores del exilio que confiaban en un cambio político próximo en Cuba. The Atlantic describe la confianza depositada en Marco Rubio para impulsar ese cambio y la frustración ante la falta de resultados.

La existencia de conversaciones entre ambos gobiernos fue reconocida públicamente por Díaz-Canel el 13 de marzo. El gobernante informó entonces que funcionarios cubanos habían sostenido intercambios con representantes estadounidenses para buscar soluciones a las diferencias bilaterales. La comunicación oficial señaló que el proceso era dirigido por Raúl Castro y el propio Díaz-Canel.

En aquella intervención, Díaz-Canel sostuvo que la parte cubana había planteado el diálogo sobre bases de igualdad, soberanía y “respeto a los sistemas políticos de ambos Estados”.

Rubio expresó el 23 de septiembre que Washington estaba dispuesto a ayudar a Cuba a avanzar hacia un futuro diferente si sus dirigentes aceptaban cambios sustanciales.

Cinco días después de aquellas declaraciones, el jefe de la diplomacia estadounidense afirmó, en una entrevista con Sean Hannity: “La verdad es que Cuba ya ha caído”. Rubio describió al país como “un Estado fallido en todos los sentidos” y defendió una transición que incluya libertades políticas y económicas.

Las expectativas de transformación también habían movilizado a empresarios cubanoamericanos. La Cámara Nacional Cubano-Americana de Comercio creó 14 comités para estudiar proyectos de infraestructura, energía y una futura bolsa de valores. The Atlantic también atribuye a uno de sus miembros un viaje a Cuba para inspeccionar terminales petroleras ante posibles inversiones.

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