MIAMI, Estados Unidos — Amigos de la cubana Yaimé Sollet impulsan una recaudación de fondos para costear la repatriación de su cuerpo a Guantánamo, después de que muriera la noche del domingo 4 de octubre en un accidente de tránsito en Alabama, según informó a CubaNet su amiga La Rosa Hernández.
Hernández explicó que Sollet, de 37 años, y su pareja viajaban rumbo a Dallas tras pasar unos días en Miami. Según su relato, el vehículo en el que iban perdió el control en una carretera de Alabama. Sollet murió en el lugar y su pareja resultó herida.
La campaña en GoFundMe está organizada por Chayanne Aviles, quien figura en la plataforma con ubicación en Euless, Texas. A las 5:20 de la tarde de este 5 de octubre, la colecta ―que fija una meta de 6.000 dólares estadounidenses― había reunido 3.508 dólares mediante 48 donaciones.
La campaña busca reunir el dinero necesario para trasladar sus restos a Cuba y permitir que su familia pueda despedirla. “Ayúdennos a que se cumpla ese deseo de ella de estar al lado de los suyos”, escribió en Facebook La Rosa Hernández, quien difundió el llamado a donar en nombre de los amigos de Sollet.
“Que su cuerpo sea repatriado a su Cuba al lado de su hijito, madre y familia”, añadió Hernández, al pedir apoyo para hacer posible el traslado.
Yaimé era hija del boxeador guantanamero Jesús Sollet, quien ganó la medalla de plata en la división pluma, de 57 kilogramos, del Campeonato Mundial de Boxeo Aficionado celebrado en Reno, Estados Unidos, en 1986. El púgil también conquistó tres títulos en los torneos nacionales Playa Girón.
El fatal accidente generó numerosas muestras de dolor entre personas que dijeron conocerla desde la infancia y que compartieron con ella durante años en Guantánamo.
Neyladis Sánchez, una amiga de la infancia, aseguró que todavía no lograba asimilar la noticia. “Aún no me creo esta triste noticia”, escribió al recordar, también, sus planes de reencontrarse en Cuba con su grupo de amigas.
Gretel Mastrapa también expresó su pesar por la muerte y recordó a Sollet como “una gran mujer, hermana y madre incondicional”, en una despedida dirigida a la familia y al hijo de Sollet.
Aime Verdecia la despidió con el apodo “Puchunguita”. Por su parte, San Lázaro Yarini lamentó que hubiera muerto “en un accidente” y envió sus condolencias a la familia.
Hernández, por su parte, recordó la pertenencia de Sollet a un grupo de amigos conocido en Guantánamo como “el piquete”, del que, afirmó, ella era una pieza fundamental. En otra publicación, aseguró que “tu piquete jamás te olvidará”.
Sus amigos la recuerdan como una persona enérgica y alegre, que siempre encontraba el lado positivo de las cosas.









