La Guardia Costera de EE.UU. interceptó dos buques con combustible para Cuba este verano

Washington confirmó el abordaje del Grace y la detención previa del Jaira Provider, que llevaba 210.000 galones.
Una embarcación de la Guardia Costera de EE.UU. se aproxima al buque Grace en el mar Caribe
Una embarcación de la Guardia Costera de EE.UU. se aproxima al buque Grace en el mar Caribe (Captura de video: U.S. Coast Guard)

MIAMI, Estados Unidos ― El Servicio de Guardacostas de Estados Unidos informó este viernes que un equipo táctico abordó a principios de septiembre, en el mar Caribe, al buque Grace, que navegaba hacia Cuba cargado de combustible. 

Los guardacostas lo escoltaron hasta Progreso, en Yucatán, donde un equipo de inspección de la Armada de México confirmó que llevaba combustible en los tanques de lastre, un espacio diseñado para agua y no para hidrocarburos.

El barco transportaba además varios contenedores que, según el comunicado, contendrían combustible ilícito. La agencia estadounidense sostiene que el Grace empleaba “tácticas comunes entre la flota oscura”, el término con que la industria marítima designa a los barcos que apagan o manipulan sus transpondedores y trasiegan carga en alta mar para esquivar sanciones. No precisó cómo supo que el destino era Cuba ni cuánto combustible llevaba a bordo.

El mismo comunicado reveló que el Grace no fue el primero: a principios de este verano, los guardacostas ya habían abordado y detenido al Jaira Provider, otro barco que, según la agencia, también transportaba combustible ilícito a la Isla. El diario The New York Times, que adelantó la información este viernes, precisó que ese buque llevaba 210.000 galones y que el Grace es un portacontenedores de unos 300 pies de eslora, detenido el 5 de septiembre en aguas entre Cuba y México.

La Guardia Costera se negó a decir de dónde procedía el combustible de ambos barcos, pero sí confirmó al NYT que el último puerto de escala de los dos había sido Colón, en Panamá, la terminal de trasbordo más transitada del hemisferio. Los funcionarios tampoco explicaron cómo determinaron que la carga iba a Cuba: alegaron únicamente que la evaluación se basó en información de inteligencia.

“Los embarques ilícitos de combustible violan el Derecho Internacional y suponen graves amenazas ambientales en el mar Caribe”, declaró el vicealmirante Nate Moore, subcomandante de operaciones, que agradeció al Gobierno de México su asistencia “para llevar al M/V Grace ante la justicia”. 

El comandante del cuerpo, el almirante Kevin Lunday, fue más explícito sobre el alcance de la campaña: “La alta mar no es un santuario para la ilegalidad. Los actores de la flota oscura que emplean tácticas engañosas para realizar actividades ilícitas no evadirán la justicia”.

La versión mexicana del mismo episodio omitió a Cuba por completo. El 18 de septiembre, la Secretaría de Marina anunció el aseguramiento en Progreso de un portacontenedores de 100,8 metros con bandera de Comoras, por presuntas infracciones a las normas de prevención de la contaminación por hidrocarburos. Atribuyó el operativo a “labores de inteligencia y coordinación interinstitucional” tras un reporte de pescadores sobre una mancha de combustible frente a la costa yucateca, y enumeró a las dependencias participantes: la Unidad Naval de Protección Portuaria de Progreso, la administración portuaria, la aduana, la capitanía de puerto y la Fiscalía General de la República. No nombró el barco, no mencionó a los guardacostas estadounidenses y no dijo hacia dónde navegaba.

La Guardia Costera enmarca estas operaciones en el respaldo a “la política del Gobierno de Estados Unidos” y afirma que se ejecutan conforme al derecho internacional consuetudinario recogido en la Convención sobre el Derecho del Mar. 

Washington cortó en enero el suministro de crudo venezolano a la Isla, tras la captura de Nicolás Maduro, y presionó después con la amenaza de aranceles a los países que siguieran enviando combustible. Desde entonces, los guardacostas patrullan el perímetro marítimo cubano y las sanciones secundarias han desalentado a los armadores dispuestos a zarpar. El Tesoro, en paralelo, ha emitido licencias individuales que autorizan la exportación de combustible estadounidense a empresas privadas cubanas.

El canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, describió esa política el 26 de septiembre, ante la Asamblea General de la ONU, como “un bloqueo energético que, por vía de la intimidación y la coerción, prohíbe a todos los países la exportación de combustibles a Cuba, lo que equivale a un bloqueo naval, tipificado en el Derecho Internacional como un acto de guerra”. 

En el mismo discurso denunció que más de 7.000 contenedores han sido retenidos en distintos puertos, varios con alimentos y medicamentos. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, había respondido por anticipado a ese argumento en septiembre: “Si Cuba es un desastre humanitario, es porque su régimen es un desastre”.

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