EE.UU. envió 2,65 millones de barriles de diésel a Cuba en julio de 2026: ¿quién los recibió?

“¿Quiénes son los clientes o quiénes son los consumidores de este volumen?”, se pregunta el investigador Jorge Piñón, especialista en energía.
Una embarcación de la Guardia Costera de EE.UU. se aproxima al buque Grace, el cual llevaría combustible a Cuba
Una embarcación de la Guardia Costera de EE.UU. se aproxima al buque Grace, el cual llevaría combustible a Cuba (Captura de video: U.S. Coast Guard)

MIAMI, Estados Unidos ― EE.UU. exportó a Cuba 3,22 millones de barriles de productos petroleros en julio, según la serie que publicó el 30 de septiembre la Administración de Información Energética (EIA). Es casi el doble de todo lo que el país había enviado a la Isla entre enero de 2017 y junio de este año.

El desglose por productos de la propia agencia atribuye 2,65 millones de barriles al diésel y 554.000 a la gasolina. Los 14.000 barriles restantes corresponden a otros productos. Hasta diciembre de 2025, el mayor envío mensual que registraba la serie eran 17.000 barriles. El U.S.-Cuba Trade and Economic Council cifró esas ventas en 61,1 millones de dólares en julio y en 156,8 millones en lo que va de 2026.

La Habana cuenta otra historia. Cubadebate publicó el 11 de septiembre que en el primer semestre de 2026 llegó al país un solo barco de crudo, con 100.000 toneladas de ayuda humanitaria rusa, frente a un déficit de 2.667.800 toneladas de combustible respecto a lo planificado. En esa misma nota, el medio oficial recoge que Miguel Díaz-Canel ha mencionado que “muchas comunidades del país han experimentado apagones de más de 30 horas continuas”.

Las dos cifras no se contradicen: se complementan. Lo que sale de puertos estadounidenses no es crudo para las termoeléctricas, sino combustible refinado, el que mueve la generación distribuida, el transporte, la agricultura y los grupos electrógenos. Mientras el discurso oficial describía un cerco energético total, entraba al país, desde el Estado que lo impone, el mayor volumen mensual de derivados que recoge la estadística estadounidense.

Ese combustible viaja por una puerta que abrió Washington. El Buró de Industria y Seguridad (BIS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Comercio informa en su guía sobre Cuba que las exportaciones de gas y otros productos derivados del petróleo a entidades del sector privado cubano y a consumidores individuales pueden ampararse en la excepción de licencia Apoyo al Pueblo Cubano, sin necesidad de licencia individual. 

La excepción excluye las operaciones que generen ingresos principalmente para el Estado. Desde el 4 de marzo, además, el BIS la suspendió cuando los fondos se depositan en un banco cubano; los bancos de terceros países siguen permitidos.

El 29 de enero Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, que declaró una emergencia nacional por Cuba y habilitó aranceles adicionales contra los productos de cualquier país que venda o suministre petróleo a la isla, directa o indirectamente. El texto define “petróleo” como crudo o productos derivados. Seis meses después, el origen del mayor embarque mensual de derivados que registra esa estadística era Estados Unidos.

Quién recibe ese combustible es lo que los registros públicos no resuelven. Al viajar por una excepción de licencia, las operaciones no dejan el rastro administrativo que deja una licencia individual. La EIA precisó a Martí Noticias que sus estadísticas, construidas con información de la Oficina del Censo, no distinguen entre cargamentos a granel en buques tanque y envíos en contenedores ISO, ni identifican a los receptores finales ni el uso del combustible dentro de Cuba.

Bloomberg adelantó el 10 de junio que la empresa Vanguard Energy, de Florida, negociaba el mayor cargamento de combustible estadounidense a Cuba desde la administración Eisenhower: 250.000 barriles de diésel y gasolina destinados en exclusiva al sector privado, según su presidente, Matthew Klann, que dijo haber arrendado tanques de almacenamiento en la isla. Lo exportado en julio equivale a casi 13 veces ese embarque.

El investigador Jorge Piñón, especialista en energía, planteó a Martí Noticias la pregunta de fondo: “¿Quiénes son los clientes o quiénes son los consumidores de este volumen?”. Según su lectura de los datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba consumía alrededor de 600.000 barriles mensuales de diésel en 2023, cuando todavía recibía suministros de Venezuela, Rusia y México. Lo enviado desde Estados Unidos en julio supera cuatro veces esa cifra.

El Departamento de Estado aseguró a ese medio que las sanciones estadounidenses apuntan a las fuentes de ingresos del régimen, sus élites y sus allegados, y que se mantienen excepciones humanitarias para alimentos y productos médicos. Washington añadió que en 2025 exportó más de 810 millones de dólares en productos a la isla y que destina 100 millones en ayuda humanitaria directa al pueblo cubano. Sobre el origen de la crisis, el portavoz responsabilizó a La Habana: “El comunismo destruyó la economía productiva de Cuba”.

Nada en los registros públicos permite saber si los 2,65 millones de barriles de diésel que salieron de puertos estadounidenses en julio alumbraron una casa cubana. La excepción que los autoriza prohíbe que beneficien al Estado; la estadística que los contabiliza no dice a quién llegaron.

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