LA HABANA, Cuba – Este viernes, a través de una nota publicada en este mismo diario digital, supe del fallecimiento del conocido periodista, nacido uruguayo y nacionalizado en Venezuela, Walter Martínez. Su figura (incluyendo su parche sobre el ojo que perdió en un accidente doméstico) era bien conocida del público cubano, pues su programa “Dossier” fue retransmitido durante años por la emisora chavista TeleSur.
Se recuerdan sus frases, diseñadas y repetidas para captar la atención del espectador. Como su alusión cotidiana a “nuestra querida, contaminada y única nave espacial” para referirse al planeta Tierra, o su despedida habitual: “Disponga usted de las cámaras, señor director”…
La información de CubaNet señala con acierto que el colega ahora fallecido “ofrecía interpretaciones de los conflictos globales y de la política internacional alineadas con los intereses y la visión del eje bolivariano, con una crítica constante a Estados Unidos y a las democracias occidentales”. En verdad, si algo se podía decir de don Walter era que una regla de su actuar era evitar las críticas a los regímenes del “socialismo del siglo XXI”, y en particular a su versión chavista.
No obstante, considero que, pese a la objetividad irrebatible de esos planteamientos, resulta conveniente matizar un poco la valoración del polémico y competentísimo comentarista uruguayo-venezolano. De él podemos decir que era, sin dudas de ideas decididamente izquierdistas, y esto era algo que él mismo se ocupaba de poner de manifiesto en sus comentarios cotidianos de “Dossier”.
Pero también es cierto que él, con el dominio innegable que poseía de los temas de la política internacional (que es muchísimo más que lo que puede decirse del resto de los portavoces del chavismo y el castrismo), daba frecuentes muestras de cierta objetividad. Martínez no dejaba el menor margen a que se pusieran en duda sus simpatías izquierdistas, pero aun así no dejaba de dar muestras de atenerse a determinados principios de la ética profesional, los cuales pudiéramos calificar como “cierta imparcialidad” (dentro del izquierdismo, ¡claro!) o desapasionamiento.
En el plano personal, recuerdo que un trabajo periodístico que consagré al asunto de las armas que, violando las medidas de bloqueo adoptadas por la ONU, el régimen cubano envió camufladas bajo un cargamento de azúcar al impresentable régimen norcoreano de los Kim, las que fueron detectadas al pasar por el Canal de Panamá. Rememoro que, alejándose de los planteamientos usuales en la prensa oficialista de Venezuela y, sobre todo, de Cuba, él no vaciló en calificar la turbia operación como un “culebrón”.
Y menos puedo olvidar que, hace años (más de cinco, para ser exacto), “Dossier” fue eliminado de Venezolana de Televisión (VTV) y de TeleSur. Todavía recuerdo la denuncia que don Walter hizo por las redes sociales, pues desde las afueras del canal reportó que los guardias de seguridad le habían vedado el acceso a los estudios; allí permaneció durante varias horas confiando en alguna reconsideración, pero en vano.
Pese a ello, los chavistas de hoy, poniendo una vez más de manifiesto su ilimitada desvergüenza, expresan sus condolencias por el deceso. En TeleSur, por ejemplo reconocen que su “trayectoria marcó profundamente la comunicación política en Venezuela y América Latina”. Y el ministro de Propaganda (el nombre oficial es “de Comunicación e Información”), publicó un trino en X (antes “Twitter”).
Pero ni uno ni otro recuerdan su expulsión de VTV y TeleSur… Una exclusión que —a no dudarlo— estuvo motivada por las críticas al gobierno de turno. Es cierto que se trató de una censura ocasional y mesurada, mas en ella pedía al gobierno chavista que diese muestras de seriedad… Pero, bueno, ya sabemos que las críticas (aun las moderadas que puede proferir algún aliado) disgustan sobremanera a estos socialistas de vocación totalitaria.
Las reacciones del público no se han hecho esperar, y aun en el mismo sitio de TeleSur (donde —debemos presumir— la generalidad de los visitantes simpatizan con las políticas del chavismo) no faltan los comentarios ácidamente críticos con el régimen de Caracas y con su “teleemisora estrella”.
El usuario que se identifica como Erick CK, más moderado, comenta: “Serio, imparcial y comprometido con la verdad. Quizás por eso lo sacaron del aire: la verdad incomoda al poder”. Gustavo Zyriánov (quien, por cierto, escribe su nombre con letras cirílicas, como cuadra a su apellido eslavo) se muestra más tajante: “Lo cortaron como a un perro al mejor analista de geopolítica que tenía TeleSur. Y ahora emiten el comunicado”. Y Christian López: “Es un descaro que ustedes hagan un homenaje cuando por orden del gobierno venezolano le negaron un espacio”.
Por esa razón, tras su deceso, en vez de centrarme en lo mucho que defendió a los regímenes chavista y castrista, en este artículo he preferido prestar mayor atención a su indudable dominio de los temas de la política internacional, así como a los moderados atisbos de objetividad que tuvo, y que le costaron la proscripción de su polémico, pero siempre interesante programa.
Que descanse en paz el colega fallecido.








