MIAMI, Estados Unidos — La vicecanciller cubana Josefina Vidal afirmó que el régimen se prepara para defender el país ante una eventual confrontación con Estados Unidos, aunque aseguró que La Habana no desea un conflicto, durante una visita a Ottawa en la que buscó apoyo frente a las nuevas sanciones de Washington y agradeció la asistencia humanitaria concedida por Canadá.
“Nunca querríamos un conflicto con Estados Unidos, pero somos muy conscientes de las amenazas y nos estamos preparando para defender nuestro país”, declaró Vidal a la agencia The Canadian Press.
La funcionaria, quien viajó esta semana desde La Habana para reunirse con representantes del Gobierno, parlamentarios y empresas canadienses, sostuvo que existen amenazas públicas de una acción militar estadounidense contra la Isla. “Realmente hay amenazas de acción militar contra Cuba; es algo público. No podemos ignorarlo. Por eso Cuba se está preparando”, manifestó.
Cuba y Estados Unidos viven uno de los momentos más tensos de su diferendo, marcado ahora por el fortalecimiento de las sanciones contra La Habana. El pasado 29 de enero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para declarar emergencia nacional respecto al Gobierno cubano y estableció un mecanismo para imponer aranceles adicionales a las importaciones procedentes de cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba, directa o indirectamente.
El 1 de mayo, la Casa Blanca creó además un nuevo programa de sanciones que permite adoptar medidas contra personas y empresas extranjeras vinculadas con determinados sectores de la economía cubana, entre ellos energía, defensa, minería, servicios financieros y seguridad, así como contra quienes proporcionen apoyo al Gobierno de la Isla o a entidades sancionadas.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés) advirtió posteriormente que las personas y las instituciones financieras extranjeras podrían exponerse a sanciones por determinadas operaciones con Cuba. El Departamento de Estado designó el 7 de mayo al conglomerado militar Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) bajo la nueva orden ejecutiva.
La vicecanciller describió esas disposiciones como “medidas coercitivas de Estados Unidos” contra la economía cubana y aseguró que estas también están perjudicando a compañías de Canadá. “Estados Unidos ha estado sometiendo a todo el pueblo cubano a un castigo colectivo”, afirmó. “Nada justifica que Estados Unidos someta a Cuba y al pueblo cubano a medidas tan duras”, agregó.
La Casa Blanca, por su parte, sostiene que sus acciones buscan proteger la seguridad nacional estadounidense y responsabilizar a los dirigentes cubanos por la represión política, las violaciones de derechos humanos y los vínculos de La Habana con gobiernos y organizaciones considerados hostiles por Washington.
Vidal explicó que uno de los objetivos de su viaje era “iniciar una conversación” sobre la respuesta canadiense a la nueva política estadounidense. También destacó la importancia de Canadá como socio de Cuba en comercio, inversiones y cooperación para el desarrollo.
“Los intereses de Canadá, y los intereses de muchos otros países, también están siendo afectados como resultado de esta nueva medida”, dijo. “Ningún gobierno, ningún país, tiene derecho a imponer a otros con quién pueden comerciar”.
La funcionaria responsabilizó a las sanciones secundarias por la retirada de la compañía hotelera canadiense Blue Diamond Resorts, que dejó de operar en Cuba en mayo.
Otra empresa canadiense con una presencia histórica en la Isla, Sherritt International, anunció el 17 de febrero que había reducido las operaciones de su empresa mixta de níquel y cobalto en Moa, Holguín, debido a las restricciones en el suministro de combustible.
Sherritt comunicó entonces que las entregas previstas de combustible no se efectuarían y que se desconocía cuándo podrían reanudarse. La compañía esperaba detener temporalmente las actividades mineras y colocar la planta procesadora en régimen de espera mientras realizaba labores de mantenimiento.
La crisis energética de Cuba fue reconocida en febrero por funcionarios de Asuntos Globales de Canadá ante un comité de la Cámara de los Comunes. Mark Richardson, director general encargado de Centroamérica y el Caribe, calculó que la Isla podía cubrir aproximadamente entre el 30% y el 50% de sus necesidades de energía y electricidad mediante recursos nacionales y generación solar, mientras dependía de importaciones para cubrir el resto.
Vidal acusó a Washington de intentar provocar el colapso mediante las restricciones petroleras. “El propósito detrás de esa medida es empujarnos a los cubanos y a Cuba hacia una crisis humanitaria”, afirmó.
La vicecanciller reconoció que las condiciones de vida se han deteriorado y mencionó la reducción de los horarios de trabajo, el aplazamiento de operaciones quirúrgicas, las dificultades para bombear agua y el cierre de escuelas o su traslado a modalidades de enseñanza a distancia. “Ha deteriorado y agravado las condiciones de vida del pueblo cubano”, dijo sobre la política estadounidense.
El propio Gobierno canadiense describió en abril la situación de la Isla como una crisis humanitaria cada vez más profunda, marcada por fallas reiteradas del Sistema Eléctrico Nacional, apagones prolongados y una escasez aguda de combustible que ha afectado el acceso a alimentos, agua potable, atención sanitaria y otros servicios esenciales.
Ottawa anunció el 25 de febrero la entrega acelerada de ocho millones de dólares canadienses (CAD) para ampliar la asistencia alimentaria y nutricional, canalizada mediante el Programa Mundial de Alimentos y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
El 17 de abril, Canadá sumó otros 5,5 millones. De esa cantidad, cinco millones fueron destinados a la Organización Panamericana de la Salud para servicios sanitarios, medicamentos e insumos médicos, y el resto al Programa Mundial de Alimentos para asistencia alimentaria, logística y combustible destinado a operaciones humanitarias.
La ayuda canadiense asciende, en total, a 13,5 millones de CAD. Ottawa ha insistido en que los fondos se entregan a través de organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales, no directamente al Gobierno cubano.
“Canadá ha sido parte del grupo de países que han tendido la mano a Cuba en un momento muy difícil, y lo agradecemos. Es algo muy apreciado”, expresó Vidal, quien también dijo que a La Habana le gustaría volver a recibir un mayor número de turistas canadienses.
Vidal, quien encabezó las negociaciones con la Administración de Barack Obama que condujeron al restablecimiento de relaciones diplomáticas en 2014, aseguró que el Gobierno continúa considerando el diálogo como la única vía para resolver el conflicto con Washington, aunque admitió que las conversaciones han avanzado poco.
“Tengo que admitir que no hay mucho progreso, por decirlo así, en este diálogo. Pero seguimos creyendo que esta es la única alternativa y la única opción que tenemos para buscar soluciones”, afirmó.










