MIAMI, Estados Unidos ― Marieta Pérez Alfaro, madre del humorista y creador de contenido cubano Eddy Ceballos, denunció este miércoles que su hijo fue agredido en prisión, en medio del proceso que la Fiscalía Militar impulsa para acusarlo de espionaje por haber filmado una instalación militar aparentemente abandonada.
Pérez afirmó en Facebook que la agresión ocurrió cuando, a su juicio, se debilitan las pruebas contra el creador de Despingovery Channel. “Que sepan todos los que siguen el proceso de Eddy Ceballos: en lo que el caso se hace más mediático y las pruebas que Fiscalía Militar dice tener para acusar a Eddy de espionaje se desmoronan, se están utilizando otros recursos: han agredido a Eddy en el lugar donde se encuentra”.
La mujer no precisó quién habría cometido la agresión, cuándo ocurrió, qué lesiones sufrió Ceballos ni si recibió atención médica. La información tampoco permite determinar si el supuesto ataque fue perpetrado por funcionarios penitenciarios o por otros reclusos.
“Ya no basta con inculparlo, ponerlo tras las rejas con argumentos sin fundamento, ¿ahora lo quieren herir, golpear, matar…?”, cuestionó Pérez Alfaro. “Denuncio tanta arbitrariedad, tanto descaro. Esta madre está en pie y lo va a saber todo el que no hace oídos sordos ante la injusticia”, terminó.
Ceballos fue detenido el 1 de junio cerca de su vivienda, en La Habana, durante un operativo en el que participaron numerosos agentes policiales. Según testimonios divulgados entonces por el periodista independiente Ernesto Morales, los uniformados no le permitieron entrar a su casa ni avisar a su esposa.
La detención ocurrió después de que el humorista publicara un video en el que recorría una instalación militar en evidente estado de abandono, con antiguos radares, búnkeres y equipamiento soviético expuesto a la intemperie.
En el audiovisual, difundido el 24 de mayo, Ceballos aparecía junto a uno de los artefactos y comentaba: “Estoy tocando un misil aire-tierra de la década de los 60 aproximadamente, de la Guerra Fría. Miren esto, amantes de la descojonancia”.
De acuerdo con Marieta Pérez Alfaro, su hijo fue trasladado el 5 de junio a la prisión Combinado del Este, en La Habana. Una fuente cercana al creador confirmó posteriormente a CubaNet que permanecía recluido junto a presos comunes y que su defensa había solicitado una revisión de la medida cautelar de prisión provisional.
Las versiones conocidas sobre la calificación jurídica del caso han variado desde el arresto. La familia fue informada inicialmente de una presunta “invasión a propiedad militar”, figura que ―confirmó la organización de asesoría jurídica Cubalex― no aparece tipificada ni en el Código Penal ni en el Código Penal Militar vigentes.
Cubalex sostuvo que mantener a Ceballos encarcelado bajo esa denominación vulneraría el principio de legalidad, que impide sancionar una conducta no definida previamente como delito. La organización señaló además que la instalación documentada carecía de personal de custodia, barreras operativas y carteles que advirtieran sobre la prohibición de acceso.
Posteriormente, Pérez informó que el expediente había pasado a la jurisdicción militar y que su hijo sería acusado de espionaje. En su nueva publicación responsabilizó directamente a la Fiscalía Militar de sostener esa acusación, aunque las autoridades cubanas no han divulgado públicamente el documento de cargos ni las pruebas reunidas contra el humorista.
El artículo 116 del Código Penal cubano incluye varias conductas bajo el delito de espionaje, pero establece sanciones diferentes según las circunstancias. La pena de entre 10 y 30 años de privación de libertad, prisión perpetua o muerte está reservada para quienes colaboren con servicios de información extranjeros o proporcionen, obtengan o reúnan datos secretos con la finalidad de entregarlos a un Estado extranjero.
El apartado que castiga específicamente a quien, sin autorización, tome fotografías, practique reconocimientos u obtenga información sobre instalaciones o unidades militares establece penas de entre siete y 15 años. La sanción aumenta a entre 10 y 20 años cuando la persona entra clandestinamente o mediante violencia, soborno o engaño en un lugar cuyo acceso está prohibido o limitado.
La legislación también contempla como un delito diferente la “revelación de secretos concernientes a la seguridad del Estado”. El artículo 117 fija para esa figura una sanción básica de entre cuatro y 10 años, que puede elevarse a entre siete y 15 años cuando concurren determinadas circunstancias agravantes.
Antes de su detención, el creador dejó grabado un mensaje con instrucciones de hacerlo público si era encarcelado. “Si están viendo este video, quiere decir desgraciadamente que he sido encarcelado, separado de mi hogar, de mi familia, de mi hija, mostrando una vez más el verdadero carácter del gobierno de Cuba”, declaró en la grabación.
Ceballos afirmó que lo sucedido demostraría que en la Isla “no existe el más mínimo ápice de libertad de expresión” y calificó de “total injusticia” la posibilidad de ser encarcelado por sus publicaciones.
El humorista alcanzó notoriedad con Despingovery Channel, un proyecto que imita el estilo de los documentales de naturaleza para retratar con sátira los baches, derrumbes, basureros y otras manifestaciones del deterioro de Cuba. Desde abril también colaboraba con CubaNet en la elaboración de contenidos humorísticos sobre la realidad de la Isla.
La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expresó preocupación por su detención y pidió a las autoridades cubanas garantizar sus derechos, incluido el respeto a la libertad de expresión.
La nueva denuncia de la familia añade una preocupación inmediata por la integridad física de Ceballos, mientras continúan sin conocerse públicamente los detalles de la supuesta agresión, la acusación formal, las pruebas de la Fiscalía Militar y el resultado del recurso presentado contra su prisión provisional.










