MIAMI, Estados Unidos ― Washington no pudo impedir este martes que la Asamblea General de la ONU debatiera una solicitud de La Habana sobre el embargo impuesto al régimen de la Isla, en una sesión marcada desde el inicio por un choque directo entre el representante estadounidense, Jeff Bartos, y el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla.
Bartos intervino por primera vez cuando la Asamblea discutía la organización del debate, y Cuba objetó su intervención por considerar que el delegado estadounidense se estaba apartando del asunto procedimental que se encontraba bajo consideración.
El representante de Estados Unidos para la Gestión y Reforma de la ONU pidió a las delegaciones votar contra la solicitud cubana y trató de desplazar el centro del debate desde el embargo hacia la represión interna, los presos políticos, las brigadas médicas y el papel del conglomerado de empresas militares GAESA en la economía cubana.
“Pregúntense: ¿qué estamos haciendo exactamente aquí? ¿Esta reunión liberará a los presos políticos de Cuba? ¿Devolverá los salarios robados a los médicos cubanos enviados al extranjero?”, dijo antes de la votación.
El representante estadounidense continuó: “No estamos hablando de los más de 800 presos políticos que mantiene detenidos el régimen cubano. ¿Tienen hoy electricidad? ¿Tienen luz para leer, escribir, rezar y sobrevivir, o están sentados en la oscuridad mientras los funcionarios del régimen preparan sus argumentos aquí en Nueva York?”.
La Misión de Estados Unidos ante la ONU publicó además que Bartos preguntó si la reunión “detendrá a GAESA de sentarse sobre miles de millones mientras las familias cubanas pasan hambre”.
Rodríguez respondió con una estrategia de confrontación inmediata: pidió la palabra en más de un momento para objetar el curso de la intervención estadounidense y acusó a Washington de intentar usar el debate para imponer una narrativa ajena al tema convocado por Cuba. En su intervención sustantiva, el canciller sostuvo que Estados Unidos y, en particular, su Departamento de Estado, “difunden la mentira de que el bloqueo no se dirige contra el pueblo cubano, sino solamente contra el Gobierno”.
“El Gobierno de Estados Unidos impone a Estados soberanos que abandonen su relación con Cuba no por interés propio ni por desventajas comerciales, sino por el dictado de un régimen ajeno, que se supone que no tenga jurisdicción ni autoridad sobre la actividad de ciudadanos y empresarios fuera de sus fronteras”, afirmó Rodríguez ante la Asamblea General.
El canciller del régimen agregó que Cuba “rechaza la pretensión de que se dicte desde otro país la forma de Gobierno, el modelo económico y las relaciones exteriores que debe adoptar”.
La delegación estadounidense intentó frenar la celebración del debate antes de que comenzara formalmente, pero la mayoría de la Asamblea General respaldó la solicitud del régimen cubano. El resultado —136 votos a favor frente a nueve en contra— mostró que Washington no logró impedir la discusión, aunque sí consiguió que una treintena de países se abstuviera.
La sesión había sido solicitada por Cuba bajo el tema “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
El choque ocurrió una semana después de que Rodríguez anunciara que La Habana llevaría el asunto a la Asamblea General en medio del estancamiento de los contactos bilaterales con Washington. El canciller afirmó el 30 de junio pasado que las conversaciones entre ambos países estaban paralizadas y que las recientes medidas económicas adoptadas por La Habana eran “un asunto de total y absoluta soberanía”. También denunció “declaraciones agresivas constantes contra Cuba, amenazas de agresión militar y la imposición de medidas coercitivas adicionales”.
La Asamblea General debate cada año una resolución que reclama el fin del embargo estadounidense, aunque esas decisiones no son vinculantes.










