WASHINGTON, 6 de julio de 2026.— Una campana de apertura bursátil sobre el escritorio Resolute, niños invitados en el Despacho Oval y los máximos ejecutivos de la Bolsa de Nueva York y Nasdaq como testigos. Así comenzó este lunes la jornada pública del presidente Donald Trump, quien aprovechó el lanzamiento de las llamadas Trump Accounts para vincular la educación financiera de los menores con su discurso de prosperidad, mercado de valores y crecimiento nacional.
Trump hizo sonar desde la Casa Blanca la campana simbólica de apertura de la Bolsa de Nueva York y del Nasdaq. El acto tuvo una carga política evidente: el presidente volvió a presentar el comportamiento de los mercados como una medida del éxito de su administración y pronosticó que la bolsa continuará creciendo con fuerza.
El núcleo del anuncio fue la puesta en marcha de las Trump Accounts, cuentas de inversión con ventajas fiscales destinadas a menores de edad estadounidenses. Según ha dicho Trump, el Gobierno federal ya había depositado los primeros 1.000 dólares en más de 500.000 cuentas. El programa contempla un aporte inicial de 1.000 dólares para los niños ciudadanos estadounidenses nacidos entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028.
La iniciativa busca que los menores tengan una participación temprana en la economía y en los mercados financieros. Los padres, tutores y otros aportantes autorizados podrán añadir dinero a las cuentas, hasta un máximo anual establecido de 5.000 dólares. La administración presenta el proyecto como una vía para que los fondos puedan crecer durante años y servir, al llegar la mayoría de edad, para estudiar, iniciar un negocio, adquirir una vivienda o construir respaldo económico personal.
Trump no habló únicamente de ahorro infantil. El presidente utilizó la ceremonia para reafirmar su visión de una economía basada en la inversión, la propiedad privada y la expansión de los mercados. Su mensaje fue que los niños beneficiados no solo recibirán una suma inicial, sino que podrán convertirse desde temprano en participantes de la economía estadounidense. La administración sostiene que millones de familias carecen de exposición directa al mercado de valores y presenta estas cuentas como una forma de ampliar ese acceso.
El lanzamiento también contó con respaldo privado. Michael y Susan Dell, de Dell Technologies, estuvieron presentes en el acto, después de comprometer miles de millones de dólares para ampliar los beneficios destinados a menores. A ellos se suman otros donantes y empresas que han anunciado contribuciones o apoyos relacionados con el programa. Reuters citó entre los participantes corporativos a Micron, Visa, Dell y Comcast, mientras que otros filántropos, como Ray Dalio y Gwynne Shotwell, también han anunciado aportes.
La ceremonia ocurrió apenas dos días después de las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. La Casa Blanca ha presentado 2026 como un año de conmemoraciones nacionales bajo el programa Freedom 250, y Trump volvió a enlazar la idea de grandeza histórica de Estados Unidos con la defensa de la prosperidad económica y el capitalismo popular.
Pero la comparecencia no quedó limitada a la economía. En el intercambio con periodistas, Trump volvió a endurecer su lenguaje respecto a Irán. Dijo que Washington buscará un acuerdo, pero advirtió que, de no alcanzarse, Estados Unidos podría “terminar el trabajo”. Sus palabras llegaron después de que las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán concluyeran sin avances públicos visibles hacia un acuerdo duradero.
Sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, Trump afirmó que un desenlace puede estar más cerca de lo que muchos creen. Sostuvo que tanto Vladímir Putin como Volodímir Zelenski quieren poner fin al conflicto y anticipó que el asunto ocupará un lugar central en la próxima cumbre de la OTAN, donde tiene previsto reunirse con el presidente ucraniano.
También abordó la polémica generada por la tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun en el Mundial de fútbol. Trump reconoció que pidió a la FIFA una revisión de la jugada, al considerar que la expulsión había sido injusta. Insistió en que solicitó una revisión, no una orden sobre el resultado final, aunque la intervención de la Casa Blanca precedió a la decisión que permitió al jugador quedar disponible para el siguiente partido.
La mañana de Trump dejó así una imagen concentrada de su estilo de gobierno: una iniciativa económica presentada como instrumento de movilidad y prosperidad, una celebración patriótica enlazada al 250 aniversario de la proclamación de independencia, mensajes de presión frente a Irán, optimismo sobre Ucrania y una inesperada incursión presidencial en una controversia deportiva mundial.
En cuanto a Cuba no figuró entre los asuntos anunciados públicamente durante esta comparecencia. ¿Qué significa ese silencio? Pronto puede haber sorpresas para El Cangrejo negociador y su familia.









