El Cangrejo: “Nuestro gobierno no está dispuesto a someterse a EE.UU. ni a ningún país del mundo”

Se trata de la primera entrevista conocida de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto más poderoso del dictador Raúl Castro.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro
Raúl Guillermo Rodríguez Castro (Captura de video: El National - YouTube)

MIAMI, Estados Unidos ― Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exgobernante Raúl Castro, defendió en una entrevista con The National la disposición del régimen cubano a negociar con Estados Unidos, pero rechazó hacerlo bajo “medidas coercitivas”, “amenazas” o “pretensiones” de imposición, en momentos en que La Habana intenta presentar una apertura económica al capital extranjero sin admitir cambios en el sistema político.

“Cuba no representa la más mínima amenaza a los intereses y a la seguridad nacional de Estados Unidos. Y en ese sentido, nosotros continuamos ofreciendo esa relación civilizada, esa relación de respeto y en igualdad de condiciones”, dijo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, durante la conversación publicada este viernes por el medio emiratí.

De inmediato, la intervención de Rodríguez Castro acaparó titulares por su bajo perfil público y por el peso político que se le atribuye dentro del círculo de poder cubano. The National lo presentó como una figura sin cargo oficial, pero con influencia como canal hacia la dirección cubana, en una entrevista en la que también participó Carlos Luis Jorge Méndez, viceministro primero del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

Rodríguez Castro insistió en que La Habana mantiene la oferta de una relación bilateral “cordial”, “civilizada” y de “respeto”, pero sostuvo que el clima actual impide avanzar hacia acuerdos. “Es difícil, realmente es difícil sostener cualquier tipo de conversación, discusión, negociación o diálogo en un ambiente muy hostil de medidas coercitivas, de amenazas y de pretensiones al condicionamiento, a la imposición”, afirmó.

El nieto de Raúl Castro presentó el diálogo como la única vía aceptable para el régimen y contrapuso esa posición a la confrontación con Washington. “Continuamos pensando que la vía del diálogo es la que nos acerca y no la de la confrontación”, dijo.

Al mismo tiempo, Rodríguez Castro marcó un límite político claro ante cualquier presión externa. “Nuestro gobierno y la dignidad del cubano no está dispuesto a someterse no solamente a Estados Unidos, sino a ningún país del mundo”, declaró.

Este jueves, el régimen cubano aprobó un nuevo paquete de medidas para vender la idea de una “transformación” económica, basada en mayor participación del sector privado, inversión extranjera y negocios con cubanos residentes en el exterior. Según The National, La Habana ha sostenido reuniones con empresarios de varios sectores, incluidos turismo, aviación, salud, farmacéutica, minería e infraestructura.

Rodríguez Castro vinculó esa apertura con una lección atribuida a su abuelo, el general Raúl Castro, sobre la dependencia económica de la Isla. Según dijo, Cuba “no debe volver a cometer errores del pasado” y, en materia económica, “no debe depender ni de un producto ni de un país”.

“Nuestro país debe buscar un desarrollo económico donde tenemos que irremediablemente diversificar nuestra economía, diversificar la manera de hacer los negocios, nuestros socios comerciales, la manera de proyectar las inversiones”, añadió.

También defendió la búsqueda de una fórmula propia, sin presentar la apertura como una transición política. Rodríguez Castro habló de “buscar un modelo económico muy cubano aprendiendo de experiencias internacionales”.

Esa línea fue reforzada por Carlos Luis Jorge Méndez, quien negó que el régimen esté privatizando la economía y afirmó que el objetivo es dar mayor participación al sector privado en casi todos los sectores. “No es que estemos privatizando la economía. Lo que estamos haciendo es dando mayor participación al sector privado en la economía en prácticamente todos los sectores”, dijo el funcionario.

Méndez también dejó claro que la apertura económica no implica una reforma política. Al ser preguntado sobre modelos como los de Vietnam o China, respondió que Cuba busca una economía más abierta y dinámica, con participación del capital privado nacional y extranjero, pero subrayó: “Para eso no tenemos ni estamos dispuestos a transformar el sistema político cubano”.

La entrevista se publicó un día después de que el régimen cubano avanzara con un amplio paquete de medidas económicas. La Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó este jueves un plan de emergencia con medidas de mercado orientadas a ampliar el espacio de la empresa privada, dar mayor autonomía a municipios y empresas estatales y atraer inversión extranjera, incluida la de cubanos residentes en el exterior.

Específicamente, el Parlamento aprobó por unanimidad más de 175 reformas, entre ellas la posibilidad de bancos privados, desarrollo inmobiliario privado, venta de propiedades estatales a personas y entidades nacionales o extranjeras, y cambios en empresas estatales mediante acciones y participaciones.

En los últimos meses, la Administración Trump ha reforzado la política de sanciones contra el régimen cubano y contra sectores vinculados al aparato estatal, militar y de seguridad. Washington sostiene que su objetivo es impedir que recursos económicos beneficien al Gobierno, las Fuerzas Armadas o los servicios de inteligencia y seguridad.

La presión sobre el entramado empresarial militar cubano, especialmente GAESA, ha tenido efectos visibles en el turismo. A inicios de junio, Meliá decidió dejar de operar 15 de los 34 hoteles que gestionaba en Cuba, en un contexto de nuevas sanciones estadounidenses y retroceso del sector turístico. El propio Díaz-Canel anunció entonces que el Gobierno estaba dispuesto a abrir la gestión hotelera a inversores cubanos residentes dentro y fuera de la Isla.

En la entrevista con The National, Méndez intentó enviar un mensaje de confianza a empresarios estadounidenses y cubanos emigrados. El funcionario afirmó que existen oportunidades en minería, turismo, sector inmobiliario, banca y finanzas, y aseguró que Cuba quiere que los cubanos residentes en el exterior participen en el desarrollo económico del país.

Uno de los puntos más sensibles fue el de las propiedades confiscadas. Preguntado por la posibilidad de devolver casas y bienes a quienes salieron de Cuba, Méndez no habló de restitución directa, pero afirmó: “Nosotros estamos dispuestos a buscar un acuerdo, un arreglo que sea satisfactorio para todas las partes, considerando tanto a las empresas extranjeras que estaban en Cuba y fueron nacionalizadas, como también buscar arreglos que puedan ser aceptables para los cubanos que en algún momento migraron del país”.

El mensaje de Rodríguez Castro, sin embargo, se mantiene dentro de los límites tradicionales del régimen: diálogo con Washington, rechazo a concesiones bajo presión, apertura económica controlada y continuidad política. La incógnita principal no está solo en si Estados Unidos flexibilizará sanciones, sino en si el régimen cubano convertirá sus anuncios en reglas aplicables, garantías reales para inversores y cambios que no dependan de la discrecionalidad del poder.

Exclusive: Cuba open for foreign business amid US sanctions

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