septiembre 8, 2026

La Habana llevará su informe del “bloqueo” a una Asamblea General donde ya perdió 22 votos

La resolución anual de La Habana contra el embargo, que se votará el 28 de octubre, llega tras caer de 187 a 165 apoyos.
Bruno Rodríguez Parrilla en conferencia de prensa este lunes (Foto: Cubadebate)

MIAMI, Estados Unidos ― El Gobierno cubano cifró en 8.083,3 millones de dólares los daños que le provocó el embargo estadounidense entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, la cuenta que llevará el 28 de octubre a una Asamblea General de Naciones Unidas donde su respaldo lleva dos años cayendo: la resolución contra el bloqueo pasó de 187 votos a favor en 2024 a 165 en 2025.

El ministro de Relaciones Exteriores presentó este lunes ante la prensa nacional y extranjera el informe que Cuba rinde cada año al secretario general de las Naciones Unidas. “El bloqueo no castiga a un gobierno, castiga la vida cotidiana de un pueblo en todos los ámbitos”, afirmó el canciller, en un acto que resumió el documento en una consigna: “Detrás de cada cifra hay un rostro humano”.

La exclusión la explicó el propio ministro al ser preguntado por el método de cálculo. Precisó que la cifra presentada no recoge los daños del cerco energético ni los de las sanciones secundarias. También adelantó que “los daños en estos meses multiplican los daños que se produjeron en el periodo precedente”.

El aumento declarado este año es del 7%. El del año anterior había sido del 49% —2.499 millones más que el ejercicio precedente—, según informó entonces el Ministerio de Relaciones Exteriores al cuantificar en 7.556,1 millones el período marzo 2024-febrero 2025. El salto de ahora es de unos 527 millones, siete veces menor, en el año que el ministro describe como el peor del cerco.

Rodríguez Parrilla defendió que el cálculo “es un cálculo riguroso que se basa en una metodología basada en estándares internacionales” y sostuvo que esa metodología “fue hace ya unos cuantos años auditada por una comisión del Congreso de los Estados Unidos que la declaró con arreglo a las prácticas contables internacionales y metodológicamente rigurosa”. No precisó de qué comisión ni de qué año se trata. “No hemos querido alterar esa metodología”, añadió.

Los daños acumulados históricos ascienden, según el informe, a 178.700,5 millones de dólares a precios corrientes, un 4,7% más que en el reporte previo. El documento ofrece además una segunda contabilidad, calculada frente al oro, que arroja un acumulado de 3.896.505 millones de dólares —casi 3,9 billones—, veintiuna veces la cifra a precios corrientes. 

La Cancillería atribuye ese resultado al “fuerte aumento del precio del oro frente al dólar”. Un año antes, el mismo cálculo había arrojado 2,103 billones, según detalló el canciller en aquella comparecencia: el daño histórico de Cuba medido en oro creció un 85% en doce meses sin que ninguna sanción nueva interviniera en el resultado.

El informe incorpora también un escenario contrafactual: de no existir el bloqueo, sostiene, el Producto Interno Bruto cubano a precios corrientes habría sido en 2025 un 10,8% superior al estimado. La edición anterior había fijado esa cifra en 9,2%.

El grueso de la comparecencia estuvo dedicado al bloqueo de combustibles. Rodríguez Parrilla situó su origen en la orden ejecutiva de Donald Trump del 29 de enero, que a su juicio impide los suministros incluso pagados mediante amenazas de sanciones a propietarios de buques tanqueros, navieras y aseguradoras. “Un barco de crudo de 100.000 toneladas permitiría reducir drásticamente los apagones por aproximadamente dos semanas”, dijo.

El informe cuantifica en 2.667.800 toneladas el déficit de combustibles respecto a lo planificado al cierre de mayo de 2026 y estima en unos 1.400 megavatios la potencia disponible que no genera electricidad por esa causa. La generación térmica cayó 1.046,6 gigavatios-hora en 2025 respecto a 2024 y 11 de las 15 unidades del país están fuera del ciclo de mantenimiento capital.

En salud, el documento consigna una lista de espera quirúrgica de 100.000 pacientes, de ellos 12.000 niños; dificultades en la atención a 2.888 pacientes de hemodiálisis; más de 70 muertes diarias por cáncer, y una caída de la supervivencia en niños y jóvenes del 85% al 65%. “Los datos muestran un aumento de la mortalidad infantil de cuatro nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025. Son niños, no son números”, sostuvo el ministro, que atribuyó esas muertes a la privación de recursos al sistema sanitario.

La tasa es exacta, pero el Ministerio de Salud Pública, al divulgar el dato el 2 de enero, enumeró una lista más amplia de causas: la difícil situación económica, el recrudecimiento del bloqueo, la circulación de arbovirosis, el impacto de huracanes e intensas lluvias y “el no completamiento de los recursos humanos en algunos servicios”. 

Preguntado por los 100 millones de dólares en ayuda humanitaria anunciados por Washington, el canciller respondió: “Sí, ellos mienten constantemente”. Explicó que el ofrecimiento se hizo público “insólitamente en la Santa Sede” y detalló que, tras aceptar Cuba tres millones en ayuda por los daños del huracán Melissa, Estados Unidos ofreció nueve millones adicionales, pero “alguna aritmética exótica en el Departamento de Estado redujo esa cifra a seis millones de dólares”, de los que se ha ejecutado “algo más de un millón”. De los 100 millones anunciados después, precisó, “se ha ejecutado el envío de un módulo de alimentos y de productos de aseo para 700 familias cubanas”.

Esa cifra fue precisamente el argumento que el embajador estadounidense ante la ONU, Michael Waltz, empleó contra La Habana en la Asamblea General el 7 de julio. “Si hay un embargo sobre Cuba, ¿por qué Estados Unidos aporta más de 100 millones de dólares en ayuda al año?”, preguntó aquel día, antes de añadir: “Si no hay combustible para los hospitales, ¿cómo hay combustible para el avión privado de la familia Castro?”.

Rodríguez Parrilla confirmó además que existen contactos con Washington. “Ha habido conversaciones con el Departamento de Estado” y “se mantienen comunicaciones en este sentido”, dijo, aunque precisó que estas “no muestran avances ni progresos a partir de la falta de voluntad del Gobierno de los Estados Unidos”. Y zanjó: “No ha habido, ni hay negociaciones, ni existen acuerdos u hojas de ruta”.

La presentación llega siete semanas antes de una votación que La Habana afronta con un respaldo internacional en retroceso. La Asamblea General aprobó en octubre de 2025 la resolución contra el bloqueo con 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones. Un año antes, en octubre de 2024, el mismo texto se había adoptado por 187 votos a favor y dos en contra —Estados Unidos e Israel—, con una sola abstención. En 2025 votaron en contra Argentina, Costa Rica, Chequia, Israel, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania.

La erosión se repitió el 7 de julio, cuando Cuba consiguió reabrir el debate sobre el tema pese a la oposición de Washington: la moción se aprobó por 136 votos a favor y nueve en contra, pero con 30 abstenciones, un bloque cuatro veces mayor que el registrado en la votación de fondo del año anterior.

En esa misma sesión, la Unión Europea —que respalda la resolución todos los años— acompañó su apoyo de una advertencia: reconoció el impacto humanitario del bloqueo, pero sostuvo que “la nefasta situación del pueblo cubano no se debe únicamente al embargo”. El embajador de Haití, Pierre Ericq Pierre, en nombre de la Comunidad del Caribe, pidió el fin del “bloqueo” y, en el mismo turno, llamó a las autoridades cubanas a aplicar medidas que alivien el sufrimiento de su población.

Biografía del autor:

Sigue nuestro canal de WhatsApp. Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de Telegram.

ETIQUETAS: