MIAMI, Estados Unidos ― El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, calificó este martes a Cuba de “Estado fallido” y sostuvo que la única salida para el país pasa por emprender un camino irreversible hacia un Estado funcional y democrático.
“En primer lugar, Cuba es ahora mismo un Estado fallido, y no es por nosotros [las autoridades de la Administración Trump]. La gente dice que es por nosotros; no es así”, declaró Rubio durante una entrevista concedida por teleconferencia al periodista Brian Kilmeade.
Kilmeade le preguntó cuánto tiempo esperaba que el Gobierno cubano permaneciera en el poder y qué importancia tendría para los intereses estadounidenses que la Isla adoptara un sistema representativo. Rubio no ofreció un cálculo sobre la permanencia de las autoridades actuales y centró su respuesta en la crisis económica y energética.
El funcionario atribuyó el deterioro principalmente al fin de los suministros petroleros procedentes de Venezuela. Acusó a Nicolás Maduro de entregar gratuitamente a La Habana petróleo perteneciente a los venezolanos y afirmó que las autoridades cubanas revendían la mayor parte para obtener dinero que terminaba en “sus bolsillos”.
Venezuela, que fue el principal proveedor de Cuba durante más de 20 años, aceptaba servicios de La Habana —como médicos y personal de seguridad— en lugar de pagos en efectivo. El último envío venezolano conocido a la Isla llegó en diciembre de 2025.
Durante ese año, Caracas suministró a Cuba unos 26.500 barriles diarios, equivalentes aproximadamente a un tercio de las necesidades de la Isla, informó Reuters con base en datos de navegación y documentos internos de la estatal PDVSA.
Las medidas adoptadas por Washington también restringieron el abastecimiento. Los suministros tradicionales de Venezuela y México terminaron abruptamente después de la operación estadounidense que terminó con la captura de Maduro en enero.
EE.UU. permitió, no obstante, exportaciones destinadas al sector privado cubano. Empresas estadounidenses enviaron 900.000 barriles entre febrero y mayo, una cantidad equivalente a unos nueve días de consumo nacional.
Rubio también responsabilizó de los apagones al modelo económico cubano y a la falta de inversiones en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Aseguró que la Isla utiliza equipos de las décadas de 1940 y 1950 y recordó que los cortes de electricidad comenzaron varios años antes de la interrupción de los suministros venezolanos.
El Gobierno cubano sostiene, por su parte, que las sanciones y restricciones petroleras estadounidenses han agravado de manera decisiva la crisis. Miguel Díaz-Canel calificó en julio la política de Washington de “asedio genocida”, mientras que la Administración Trump responsabiliza a La Habana por la mala gestión y el desvío de recursos.
“La única solución y respuesta para Cuba —y estamos dispuestos a desempeñar un papel productivo en esto— es que se encamine de manera irreversible hacia convertirse en un Estado normal que funcione y que, con el tiempo, por supuesto, también sea democrático”, afirmó Rubio.
El secretario de Estado agregó que la normalización plena de las relaciones bilaterales no depende únicamente de las decisiones de cada administración, debido a que parte de la política estadounidense está codificada en una ley federal.
El instrumento al que aludió es la Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas, conocida como Ley Helms-Burton y promulgada en 1996. Su sección 204 autoriza al presidente a suspender el embargo cuando determine que existe un Gobierno de transición en Cuba y le ordena tomar medidas para terminarlo cuando considere que está en el poder un Gobierno elegido democráticamente.










