MIAMI, Estados Unidos ― El jefe de la Dirección de Seguridad Personal de Cuba, general de brigada Emir Mesa Corona, planteó públicamente cómo responderían la dirigencia y los organismos armados ante un eventual intento de “secuestrar o asesinar” a uno de los principales dirigentes del país, después de presentar como ejemplo a los 32 cubanos muertos durante la operación estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
La declaración tuvo lugar durante el acto por el 65.º aniversario de la Dirección de Seguridad Personal, celebrado el sábado en La Habana y encabezado por Raúl Castro Ruz y Miguel Díaz-Canel.
“Si lucharon como leones fuera de Cuba, ¿qué haría cada integrante de la dirección del país, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Contrainteligencia Militar, el Ministerio del Interior y cada cubano revolucionario el día que intenten agredirnos o traten, como lo sueñan, de secuestrar o asesinar a uno solo de nuestros principales dirigentes?”, dijo Mesa Corona.
El general no identificó un plan concreto contra el régimen ni presentó pruebas de que estuviera en marcha una operación dirigida a capturar a funcionarios cubanos. Enmarcó esa posibilidad como un escenario hipotético y sostuvo que, ante una situación operativa “sumamente compleja”, correspondía trabajar con mayor cohesión, disciplina, previsión y profesionalidad.
El propio Raúl Castro Ruz vinculó el trabajo de Seguridad Personal con lo sucedido en Venezuela. En una carta leída durante la ceremonia por el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas, pidió que el comportamiento de los 32 fallecidos se convirtiera en modelo para ese órgano: “Que la sangre que derramaron no sea olvidada jamás y que su ejemplo se convierta en la guía a seguir en el trabajo diario de esta Dirección”.
El Gobierno cubano reconoció en enero que los fallecidos cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior (MININT), a solicitud de organismos homólogos venezolanos. Según esa versión, murieron en combate directo contra las fuerzas estadounidenses o como resultado de bombardeos contra las instalaciones donde se encontraban.
El Departamento de Justicia de EE.UU. identificó como Operación Absolute Resolve la acción militar ejecutada en la madrugada del 3 de enero. Fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una residencia de Caracas y los trasladaron posteriormente a EE.UU.
Maduro se encuentra detenido y se declaró inocente de los cargos federales relacionados con narcoterrorismo y tráfico de cocaína. Su defensa ha cuestionado tanto la jurisdicción estadounidense como la legalidad de su captura y reclama inmunidad por su condición de jefe de Estado. El juicio está previsto para junio de 2027 si fracasan las solicitudes de desestimación, informó Reuters.
El presidente Donald Trump afirmó el 20 de mayo que la acusación y la remoción de Maduro habían enviado “un mensaje claro” a “sus aliados socialistas en La Habana”: “Este es nuestro hemisferio y quienes lo desestabilicen y amenacen a EE.UU. afrontarán las consecuencias”.
El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, tampoco descartó en junio una operación contra Díaz-Canel cuando le preguntaron si Washington podría capturarlo o matarlo como había hecho con Maduro.
“Lo único que diría es: opciones, opciones, opciones. Nuestro trabajo es presentar opciones a diferentes escalas, dependiendo de adónde quiera llegar el comandante en jefe, el presidente de EE.UU.”, respondió Hegseth durante un encuentro con la prensa en la base aérea de MacDill, en Tampa. Ante una repregunta, añadió que esas opciones estaban “sobre la mesa”, pero no confirmó la existencia de una misión aprobada contra la cúpula cubana.
Raúl Castro, homenajeado durante la ceremonia de Seguridad Personal, fue además acusado formalmente por fiscales federales estadounidenses. El Departamento de Justicia hizo pública el 20 de mayo una acusación contra él y otros cinco funcionarios cubanos por su presunta participación en el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, que causó cuatro muertes.
La Dirección de Seguridad Personal fue integrada el 6 de septiembre de 1961 como un órgano del MININT encargado de proteger a los máximos dirigentes del sistema cubano. Durante el acto, Mesa Corona entregó a Raúl Castro un reconocimiento por su condición de fundador de esa estructura junto con Fidel Castro.










