MADRID, España.- El general en jefe Gustavo Enrique González López, uno de los militares más controvertidos del chavismo, fue designado este 5 de enero como nuevo comandante de la Guardia de Honor Presidencial de Venezuela. El nombramiento, firmado por la presidenta interina Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro, figura entre sus primeros movimientos para asegurar el control del aparato de seguridad del poder, pese al historial de sanciones internacionales y señalamientos por graves violaciones de derechos humanos que pesan sobre el militar.
Nacido el 2 de noviembre de 1960, González López es egresado de la Academia Militar de Venezuela en la promoción de 1982. Desde mediados de los años 2000 ha ocupado cargos clave en áreas sensibles del Estado, especialmente vinculadas a la inteligencia, la seguridad interna y la represión política. Durante el gobierno de Hugo Chávez fue designado director del Metro de Los Teques, pero su ascenso definitivo se produjo en los años posteriores, bajo la administración de Nicolás Maduro.
Entre 2014 y 2018, y nuevamente en 2019, González López estuvo al frente del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), uno de los órganos más temidos del aparato represivo venezolano. Organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos han documentado que, durante su gestión, el SEBIN estuvo implicado en detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas y tratos crueles contra opositores políticos y manifestantes.
En 2015, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a González López por su responsabilidad directa en actos de represión. Posteriormente, Canadá, la Unión Europea y otros países adoptaron medidas similares, prohibiéndole la entrada a sus territorios y congelando posibles activos bajo su jurisdicción. Su nombre también aparece en informes de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU, que investiga crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela.
Pese a este historial, González López no fue apartado del poder. Tras dejar el SEBIN, ocupó cargos como ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz y, más recientemente, director del Consejo de Seguridad e Inteligencia de la Presidencia. Su nuevo rol como comandante de la Guardia de Honor Presidencial lo coloca directamente al frente del dispositivo encargado de la protección física de Delcy Rodríguez y de las principales sedes del poder ejecutivo, incluido el Palacio de Miraflores.








