MIAMI, Estados Unidos. – México se convirtió en 2025 en el mayor proveedor de petróleo de Cuba, un giro que sostiene parte del suministro energético de la Isla y, al mismo tiempo, expone al Gobierno de Claudia Sheinbaum a nuevas presiones políticas desde Washington, en un momento de tensión regional tras la captura del gobernante venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
México exportó a Cuba un promedio de 12.284 barriles diarios de crudo el año pasado, equivalente al 44% de las importaciones totales de crudo de la Isla, de acuerdo con datos de la firma de seguimiento Kpler citados por Financial Times.
La misma fuente indicó que Venezuela, históricamente el principal suministrador de La Habana, quedó en segundo lugar con 9.528 barriles diarios (34% del total). Aunque ese volumen fue similar al de 2024, se ubicó 63% por debajo del nivel de 2023.
Victoria Grabenwöger, analista de investigación de crudo en Kpler, resumió el cambio así: “Las importaciones de crudo venezolano a Cuba han caído y México ha emergido como el principal proveedor de crudo del país”. La especialista añadió que los movimientos de buques venezolanos hacia Cuba identificados por Kpler fueron “actividad oscura”, verificada con imágenes satelitales.
El repunte del flujo mexicano coincidió con un fuerte deterioro del suministro venezolano a la Isla, en un contexto en el que la Administración Trump endureció su política hacia Caracas, incluso con acciones de interdicción marítima. El 10 de diciembre pasado, Estados Unidos incautó un petrolero frente a Venezuela bajo un esquema de sanciones.
Tras la caída de Donald Maduro, Trump atribuyó la fragilidad de La Habana a la reducción del crudo venezolano. No obstante, al régimen todavía le queda México.
Petróleos de México (PEMEX) informó en una declaración presentada en diciembre ante una bolsa estadounidense que su unidad Gasolinas Bienestar envió a Cuba 17.200 barriles diarios de crudo y 2.000 barriles diarios de productos petrolíferos durante los primeros nueve meses de 2025, por un valor de 400 millones de dólares.
Sheinbaum defendió públicamente la legalidad de esos embarques: “Primero, estamos haciendo esto dentro de un marco legal como país soberano, y segundo, estamos continuando una serie de medidas de apoyo que nuestro país históricamente ha proporcionado a Cuba”.
En su testimonio ante un subcomité de la Cámara de Representantes, el 17 de diciembre de 2025, Katherine Dueholm, principal subsecretaria adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, afirmó que su agencia seguía presionando a México para que desempeñara “un papel regional constructivo alineado con los objetivos de política exterior de EE.UU.” y que, “desafortunadamente”, la actual administración mexicana “ha actuado con frecuencia de maneras que van en contra (…) de los objetivos de EE.UU., incluido su apoyo al brutal, corrupto y económicamente disfuncional régimen cubano”. Dueholm añadió: “Seguimos instando a México a reconsiderar estas posiciones”.
También los congresistas cubanoamericanos Carlos Giménez, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar advirtieron de “consecuencias serias” para México si Sheinbaum continuaba “socavando la política de EE.UU. enviando petróleo a la dictadura asesina en Cuba”.







