MIAMI, Estados Unidos. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que las autoridades venezolanas estaban “cerrando” un centro de torturas en Caracas, al que describió como “una cámara de tortura en el medio de la ciudad”, tras la captura de Nicolás Maduro.
No obstante, Trump no identificó el lugar por su nombre ni presentó evidencia o un cronograma sobre cómo y cuándo ocurriría el cierre, y hasta el momento no hay confirmación pública independiente de Caracas que respalde ese anuncio.
Según el propio presidente, la clausura ocurriría “bajo la autoridad” de Delcy Rodríguez, quien fue juramentada como presidenta interina después del arresto de Maduro. El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que Rodríguez asumiera como mandataria encargada “para garantizar la continuidad administrativa”, en el contexto del operativo estadounidense que detuvo a Maduro.
Aunque Trump no mencionó el nombre del recinto, su descripción encaja con El Helicoide, un complejo de detención en Caracas operado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y citado durante años por organizaciones y mecanismos internacionales por denuncias de detenciones arbitrarias, incomunicación y riesgo de malos tratos.
En 2022, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos expresó preocupación por las condiciones de detención en centros “previamente administrados por servicios de inteligencia (Helicoide y Boleíta)” y señaló que no son adecuados para la reclusión, en parte por “los riesgos de malos tratos y detención en régimen de incomunicación”.
Organizaciones de derechos humanos también han documentado restricciones y condiciones reportadas por familiares de presos en ese lugar. Human Rights Watch, por ejemplo, ha informado sobre casos de detenidos en El Helicoide mantenidos incomunicados y sobre limitaciones a la entrega de alimentos y artículos básicos por parte de familiares. Amnistía Internacional, por su parte, ha descrito a El Helicoide como un centro de detención del SEBIN donde han estado recluidas personas detenidas arbitrariamente por motivos políticos.
La declaración de Trump se produjo en medio de una rápida reconfiguración del poder en Caracas tras la captura de Maduro y su traslado a Estados Unidos. Después del arresto, el aparato estatal venezolano se movió para proyectar funcionamiento interno y designó a Rodríguez como presidenta interina, mientras Maduro comparecía ante una corte en Nueva York. Rodríguez ha calificado la detención de Maduro como un “secuestro” y, al mismo tiempo, asumió funciones de mando interino por decisión del máximo tribunal.
En su intervención, Trump vinculó el presunto cierre del centro con la represión comandada por Maduro. “Ha torturado (…). Tenían una cámara de tortura en el medio de Caracas (…) y la están cerrando”, dijo. Sin embargo, no precisó si el lugar sería desocupado, reconvertido, clausurado formalmente o puesto bajo otra administración, ni aclaró qué ocurriría con los detenidos.








