enero 5, 2026

¿Quién es Cilia Flores, la primera ―o ex primera― «combatiente» del chavismo?

Flores, una abogada de 69 años, lleva casi tres décadas al lado de Maduro.
Cilia Flores y Nicolás Maduro en 2016
Cilia Flores y Nicolás Maduro en 2016 (Foto: Eneas de Troya - Flickr)

MIAMI, Estados Unidos. – La esposa del dictador Nicolás Maduro, Cilia Flores, acaparó titulares este sábado después que tropas de Estados Unidos la sacaran a ella y a Maduro de la cama y del país, para ser enjuiciados, los dos, en Nueva York.

Cuando la pareja aún no había arribado a Nueva York, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi aseguró en X que ambos, ella y él, habían sido “acusados formalmente” y especificó que el dictador había sido imputado por “conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos contra Estados Unidos”. 

Aunque en esa publicación no mencionó que estos cargos aplicaran también a Flores, de inmediato se refirió a Maduro y ella: “Pronto enfrentarán todo el peso de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses”.

Flores, que en los últimos años se ha replegado detrás de Maduro ―seguía estando considerada una figura clave del “poder en la sombra”― era, hasta la madrugada del 3 de enero la “primera combatiente” de Venezuela. Pero, ¿quién es realmente esta mujer que ha estado al lado de Maduro por 30 años?

Flores nació en 1956 en Tinaquillo, estado Cojedes, y creció en barriadas del oeste de Caracas. Abogada especializada en derecho laboral y penal, participó como defensora de Hugo Chávez y otros militares que intentaron derrocar al entonces presidente Carlos Andrés Pérez en 1992. Fue en esos años iniciales del chavismo cuando se cruzó con Maduro, quien hacía campaña por la liberación de Chávez y formaba parte del equipo de seguridad del teniente coronel, de acuerdo con un artículo de la CNN.

En noviembre de 2023, la propia Flores recordó el momento en que se fijó en Maduro: “Yo siempre recuerdo de una asamblea en Catia y cuando un muchacho pide la palabra, habló y me quedé mirando. Dije: ‘Qué inteligente’”.

Aunque su relación con Maduro se extendió durante más de dos décadas antes del matrimonio, Flores construyó un perfil propio en el Estado. Fue elegida diputada de la Asamblea Nacional en 2000 y reelecta en 2005. Un año después, en 2006, se convirtió en la primera mujer que presidió el Parlamento, tras suceder al propio Maduro, que pasó entonces a la Cancillería de Chávez.

Raúl Castro, Nicolás Maduro y Cilia Flores durante una visita de la pareja venezolana a Cuba, en 2017
Raúl Castro, Nicolás Maduro y Cilia Flores durante una visita de la pareja venezolana a Cuba, en 2017 (Foto: MINREX)

Durante su gestión, prohibió la entrada de periodistas al hemiciclo y enfrentó señalamientos por contratación de familiares en el Congreso. Sobre ese punto, dijo al diario español La Vanguardia que se trataba de una campaña de desprestigio, pero admitió incorporaciones: “Sí ingresó mi familia por cualidades propias; me siento orgullosa y defenderé su trabajo las veces que haga falta”.

Entre 2009 y 2011, Flores ocupó la segunda vicepresidencia del Partido Socialista Unido de Venezuela, todavía bajo el liderazgo de Chávez, y en 2012 fue designada procuradora general de la República. En los últimos meses de vida de Chávez, viajó junto a Maduro —ya vicepresidente— a verlo en Cuba. 

La pareja se casó en julio de 2013, poco después de que Maduro ganara las presidenciales frente al opositor Henrique Capriles. Para entonces, Flores ya era una figura con poder acumulado dentro del chavismo, aunque su exposición pública disminuyó con el ascenso de su esposo. “Ella tiene todo un trabajo político. Cuando llega a primera dama, pasa a un segundo plano. Pero para muchos, es el poder detrás del trono o una asesora de primera línea”, dijo a CNN Carmen Arteaga, doctora en Ciencia Política y profesora asociada de la Universidad Simón Bolívar.

Arteaga sostuvo, además, que esa influencia habría sido clave en los años de disputa interna por la herencia política de Chávez, cuando Maduro todavía consolidaba su liderazgo sobre figuras de peso dentro del oficialismo.

De izquierda a derecha, Cilia Flores, Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel y Lis Cuesta durante en Moscú, Rusia, en mayo de 2025
De izquierda a derecha, Cilia Flores, Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel y Lis Cuesta durante en Moscú, Rusia, en mayo de 2025 (Foto: Presidencia Cuba)

Otra lectura apunta a que el poder de Flores no es fácil de medir porque se ejerce sin formalidades institucionales. “Ocurre tras bambalinas” y “no está institucionalizado”, señaló a CNN la politóloga Estefanía Reyes. “Es peligroso no entender las dinámicas de la toma de decisiones, porque eso hace difícil generar una rendición de cuentas y ser transparente en cuanto a la influencia”, advirtió.

Reyes también describió un cambio de imagen en los últimos años, con Flores apareciendo en un rol de apoyo y de madre, con intención de conectar con lo popular más que de proyectarse como figura electoral. “El chavismo instrumentaliza el rol de madre. En lo simbólico, sigue estando atada a las restricciones de género”, consideró la académica.

Tras el inicio del Gobierno de Maduro, Flores redujo sus apariciones y se vinculó a un espacio mediático con el título “Con Cilia en familia”.

El nombre de Flores volvió a ocupar titulares fuera de Venezuela en 2015, cuando dos de sus sobrinos fueron detenidos por agentes encubiertos de la DEA en Haití, bajo acusaciones de narcotráfico. En ese momento, Flores calificó aquel episodio como un secuestro. Los llamados “narcosobrinos” fueron juzgados y condenados en Nueva York a 18 años de prisión por conspirar para importar cocaína a Estados Unidos y fueron liberados en 2022 en un intercambio de prisioneros entre Caracas y Washington.

En 2018, Flores fue sancionada por Canadá junto a otros 13 funcionarios un día después de que la OEA reportara que el Gobierno de Maduro había cometido delitos de lesa humanidad. Meses más tarde, el Departamento del Tesoro estadounidense sumó sanciones y argumentó que Maduro se apoyaba “en su círculo íntimo para mantenerse en el poder”. La respuesta pública del mandatario incluyó una defensa directa de su esposa: “Si ustedes quieren atacarme, atáquenme a mí, no se metan con Cilia, no se metan con la familia, no sean cobardes. Su único delito, ser mi esposa”.

Para entonces, Flores ya había regresado al Palacio Legislativo: fue elegida en 2017 para la Asamblea Constituyente y en 2021 volvió como diputada a la Asamblea Nacional, cargo que mantenía hasta la noche en que fue sacada de la cama, subida a un helicóptero, luego a un buque y más tarde a un avión. Igual que Maduro, hizo el viaje de Caracas a Nueva York, del poder a la cárcel.

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