LIMA, Perú — Una discusión en redes sociales entre la periodista independiente Camila Acosta y el embajador de Cuba en Bélgica, Juan Antonio Fernández Palacios, desató un intenso debate sobre la relación histórica entre Cuba y Estados Unidos, así como sobre el uso del término “anexionista” en el discurso político castrista.
La controversia comenzó después de que Acosta publicara en sus redes sociales un mensaje que decía: “Me suelo sentir como en 1898…”, acompañado de la frase “mensajes que me llegan desde Cuba”.
La publicación provocó la reacción del diplomático del régimen, quien respondió calificando a la periodista de “anexionista”, término empleado históricamente de forma peyorativa por el discurso oficial cubano para desacreditar posiciones consideradas favorables a una mayor cercanía con Estados Unidos.
“Tu bullying (abuso) no amedrenta. Y te lo repito: anexionista. Agrego mediocre y vulgar”, publicó Fernández Palacios.
Horas después, Acosta respondió con una nueva publicación en la que rechazó sentirse ofendida por la acusación y acusó al funcionario del Partido Comunista de Cuba (PCC) de manipular la historia.
“No me ofende. No obstante, este funcionario del PCC, además de manipular la historia, miente”, escribió la periodista.
A continuación, Acosta desarrolló un extenso hilo donde defendió que sectores relevantes del independentismo cubano del siglo XIX buscaron apoyo o incluso contemplaron vínculos políticos con Estados Unidos durante las guerras contra España.
Entre los argumentos expuestos, recordó que el 29 de abril de 1869 la Cámara de Representantes de la República de Cuba en Armas acordó solicitar la anexión a Estados Unidos “a petición del pueblo”, y señaló que el propio Carlos Manuel de Céspedes envió comunicaciones al Congreso estadounidense expresando la voluntad de numerosos cubanos de integrarse a la federación norteamericana.
También mencionó que la Constitución de Guáimaro estuvo inspirada en la Constitución de Estados Unidos y recordó episodios vinculados a figuras independentistas como Ignacio Agramonte y Máximo Gómez.
En su publicación, Acosta defendió además la intervención estadounidense de 1898 en la guerra hispano-cubana, afirmando que esta contribuyó a acelerar el final del conflicto y reducir el número de muertes.
“En 1898 no hubo anexión, ni a Estados Unidos ni a ningún otro país. Estados Unidos intervino en una guerra y, gracias a eso, esta terminó mucho antes y cobró menos vidas”, sostuvo.
La periodista también destacó el papel histórico de Estados Unidos como destino principal de la diáspora cubana y como espacio desde donde, según escribió, “se ha conspirado y apoyado las causas de libertad de la Isla” por más de dos siglos.
El intercambio generó numerosas reacciones entre usuarios cubanos dentro y fuera de la Isla, reabriendo debates históricos sobre el independentismo cubano, la intervención estadounidense de 1898 y las tensas relaciones entre La Habana y Washington, este último, de especial relevancia actual.
Presiones sin acciones militares… de momento
Estados Unidos no contempla una acción militar inminente contra Cuba pese a las reiteradas amenazas públicas del presidente Donald Trump, quien en semanas recientes afirmó que “Cuba es la siguiente” y sugirió que buques de guerra estadounidenses desplegados por el conflicto con Irán podrían dirigirse después hacia la Isla, según funcionarios estadounidenses citados por la agencia Associated Press (AP).
De acuerdo con AP, funcionarios involucrados en conversaciones preliminares con autoridades cubanas aseguraron que Washington mantiene abierta una propuesta de ayuda humanitaria valorada en decenas de millones de dólares, acompañada de dos años de acceso gratuito a internet satelital Starlink para toda la población cubana, además de asistencia agrícola y apoyo a infraestructuras.
Sin embargo, las fuentes reconocieron que no son optimistas respecto a que el Gobierno cubano acepte las condiciones planteadas por la administración Trump, históricamente rechazadas por La Habana.
Según el reporte, Cuba todavía no ha rechazado formalmente la propuesta, incluso después de que Washington anunciara este jueves nuevas sanciones contra la Isla. La principal medida afecta a GAESA, el conglomerado empresarial administrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y considerado uno de los pilares económicos del régimen.
Los funcionarios estadounidenses, que hablaron bajo condición de anonimato debido al carácter privado de las conversaciones, señalaron que todavía existe margen para que La Habana acepte el ofrecimiento, aunque advirtieron que Trump “podría cambiar de opinión en cualquier momento” y que “las opciones militares siguen sobre la mesa”.










