MIAMI, Estados Unidos ― El canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, advirtió que una acción militar de Estados Unidos en la Isla podría derivar en un “baño de sangre” y afirmó que no hay avances en las conversaciones entre La Habana y Washington, durante una entrevista concedida a ABC News.
Rodríguez dijo que toma “muy en serio” las amenazas de Trump y sostuvo que el Gobierno estadounidense ha escogido “un camino peligroso”, capaz de conducir a consecuencias “inimaginables”. El canciller aseguró además que, si Cuba es atacada militarmente, el país ejercerá “su derecho a la legítima defensa” hasta las “últimas consecuencias”.
“Puedo decirle que no veo avances”, declaró Rodríguez al referirse a las conversaciones con Washington. El canciller sostuvo que La Habana está dispuesta a hablar sobre “muchos asuntos bilaterales”, pero descartó negociar sobre el sistema político cubano o sobre asuntos internos, que dijo no están “sobre la mesa”.
La entrevista fue difundida después de que Trump insistiera en declaraciones sobre una posible acción contra el régimen cubano. ABC News recordó que el mandatario dijo en marzo que tendría el “honor” de tomar Cuba y que, al ser preguntado por el alcance de esa afirmación, respondió: “Creo que puedo hacer lo que quiera con ella”.
En intervenciones más recientes, Trump dijo que Cuba iba a ser “la próxima” tras la operación en Irán y afirmó que EE.UU. estaría “tomando Cuba casi de inmediato”. También sugirió que podría enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln frente a la costa cubana y que la Isla respondería: “Muchas gracias. Nos rendimos”.
Rodríguez rechazó que el Gobierno cubano represente una amenaza para Washington. “Cuba no es una amenaza para EE.UU., para la seguridad nacional, la política exterior, la economía o el modo de vida estadounidense”, dijo a ABC News, al responder a los argumentos de la Administración Trump sobre seguridad nacional.
La presión estadounidense sobre La Habana se intensificó este 1 de mayo, cuando Trump firmó una orden ejecutiva que amplía las sanciones contra personas, entidades o afiliados vinculados al aparato de seguridad del régimen cubano, acusados de corrupción, abusos graves de derechos humanos o apoyo material al Gobierno de Cuba. La Casa Blanca indicó que esas medidas buscan proteger la seguridad nacional de EE.UU. y responder a lo que describió como una “amenaza inusual y extraordinaria” procedente del régimen cubano.
Este jueves, el Departamento de Estado designó a GAESA, el conglomerado empresarial controlado por los militares cubanos, bajo la nueva autoridad sancionadora. Las sanciones también alcanzaron a Moa Nickel S.A., empresa mixta cubano-canadiense dedicada al níquel y el cobalto.
Poco después del anuncio, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que las sanciones demostraban que la Administración Trump no permanecería inactiva mientras el régimen cubano amenazara la seguridad nacional estadounidense.
Aunque el discurso público de Trump ha elevado la tensión, funcionarios estadounidenses dijeron a The Associated Press que Washington no contempla por ahora una acción militar inminente contra La Habana. Esos funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato, señalaron no obstante que las opciones militares siguen sobre la mesa y que Trump podría cambiar de posición en cualquier momento.










