MIAMI, Estados Unidos ― Meliá Hotels International cerró el primer trimestre de este año con aproximadamente el 50% de su capacidad operativa en Cuba fuera de servicio, en medio de la escasez de combustible, las cancelaciones aéreas y la caída de la demanda internacional.
La compañía comunicó sus resultados del trimestre a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España (CNMV), que registró el reporte este 7 de mayo.
La reducción no equivale necesariamente al cierre formal de la mitad de los hoteles de Meliá en Cuba, sino a una disminución de su capacidad operativa al cierre de marzo. Según la información ofrecida por la compañía y recogida por EFE, Meliá mantiene en cartera 34 hoteles en la Isla, algunos cerrados, con 14.053 habitaciones, además de otros dos proyectos cuya apertura estaba prevista para este año. La empresa no precisó cuántos establecimientos permanecen cerrados.
Durante el trimestre, el portafolio cubano de Meliá estuvo operativo una media del 60% de los días, pero la situación se deterioró hasta terminar marzo con cerca de la mitad de la capacidad en funcionamiento. Fuentes de la compañía dijeron a EFE que la operación quedó comprometida “de forma significativa” desde comienzos de año por las dificultades para obtener combustible, a lo que se sumaron problemas de abastecimiento, obstáculos para el traslado del personal a sus puestos de trabajo y la caída de la demanda.
Meliá también reportó en sus establecimientos de la Isla una ocupación del 34,1%, 6,5 puntos porcentuales menos que en el primer trimestre de 2025 y muy por debajo del 58,8% registrado como media de su cartera global. El RevPAR, indicador de ingresos por habitación disponible, se situó en Cuba en 34,4 euros, un 8,6% menos, frente a los 84 euros de promedio en el conjunto de sus hoteles.
La cadena atribuyó el ajuste a un proceso de “compactación” de su oferta en Cuba, una fórmula operativa que consiste en concentrar la actividad en menos instalaciones para sostener el servicio en medio de restricciones de suministros y baja ocupación. En los hoteles que siguen abiertos, el turismo nacional representa “la práctica totalidad de las reservas”, aunque ese mercado no alcanza para compensar la caída de los visitantes extranjeros, de acuerdo con las explicaciones ofrecidas por fuentes de Meliá a EFE.
El golpe cubano se produce en un trimestre en el que Meliá aumentó sus ingresos, pero vio erosionada su rentabilidad. La compañía alcanzó 461,6 millones de euros de ingresos, un 3,8% más que en el primer trimestre de 2025.
Gabriel Escarrer Jaume, presidente y consejero delegado de Meliá Hotels International, defendió el desempeño global de la empresa pese al impacto de varios factores adversos, entre ellos Cuba. “El primer trimestre del año nos deja un balance positivo, con una mejora de ingresos de +4,4% a pesar del impacto derivado de los cierres temporales por reposicionamiento de hoteles de gran contribución como los Paradisus Cancún y Gran Meliá Don Pepe, del impacto negativo que tuvo el tipo de cambio euro-dólar en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior, de la situación de seguridad acaecida en México y de la debilidad de Cuba”, explicó el funcionario.
La situación de Meliá refleja el derrumbe más amplio del turismo cubano. La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) informó que hasta marzo pasado la Isla había recibido 448.857 viajeros, el 59% de los registrados en igual período de 2025, lo que equivale a 312.375 viajeros menos. El desplome ocurre en plena temporada alta y agrava la crisis de uno de los sectores que el régimen cubano ha presentado durante años como motor estratégico para captar divisas.










