MIAMI, Estados Unidos ― El presidente de Colombia, Gustavo Petro, viajará este viernes a Cuba para reunirse con Miguel Díaz-Canel y expresar un gesto de solidaridad y apoyo diplomático al Gobierno de La Habana, en el que será su último desplazamiento internacional antes de entregar el poder el próximo 7 de agosto, de acuerdo con fuentes de la Casa de Nariño citadas por medios colombianos.
El viaje tendría una duración aproximada de 48 horas e incluiría, además del encuentro con Díaz-Canel, una reunión con estudiantes colombianos de Medicina en la Isla, según Caracol Radio. Hasta el mediodía de este jueves, la Presidencia colombiana no había divulgado la agenda completa, la composición de la delegación ni los asuntos concretos que serán discutidos durante la visita.
Petro anunció el viaje el lunes en X, donde explicó que había suspendido una visita a Estados Unidos. “Lo reemplacé [el destino Estados Unidos] por un lugar que considero vital para la soberanía nacional y la lucha por la vida en el Caribe: la Cuba agredida”.
Los medios estatales cubanos comenzaron este jueves a presentar la visita como una decisión de Petro de privilegiar a la Isla frente a Estados Unidos. Radio Rebelde aseguró que el gobernante llegaría “en las próximas horas”, aunque reconoció que todavía no se habían divulgado oficialmente los detalles del viaje.
La visita se realizará en medio de una transición política que amenaza con modificar radicalmente la relación entre Bogotá y La Habana. El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, quien asumirá el cargo el 7 de agosto, anunció que romperá las relaciones diplomáticas con los regímenes de Cuba y Nicaragua. “En mi Gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías”, afirmó en un video publicado el 26 de julio en sus redes sociales.
De la Espriella también anunció el cierre de 14 embajadas y 15 consulados como parte de un programa de austeridad y reorganización del servicio exterior. En la mayoría de los países afectados, Colombia mantendría los vínculos mediante embajadas concurrentes, pero el presidente electo señaló que Cuba y Nicaragua serán excepciones y que con ambos gobiernos se producirá una ruptura.
La Cancillería cubana reaccionó acusando al próximo Gobierno colombiano de subordinación a Washington y sostuvo que el anuncio de De la Espriella “se aparta de las históricas relaciones de amistad y hermandad entre Cuba y Colombia”. El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó la futura ruptura como una acción “hostil e infundada” y aseguró que continuará atendiendo los compromisos con estudiantes colombianos de Medicina establecidos como parte de los acuerdos de paz firmados en La Habana en 2016.
El respaldo de Petro al régimen de Díaz-Canel se mantiene en medio del incremento de la represión política dentro de Cuba. Prisoners Defenders registró al cierre de junio 1.306 prisioneros políticos y de conciencia, después de incorporar 32 casos nuevos durante ese mes. La organización contabilizó además 40 personas que fueron detenidas cuando eran menores de edad, 16 de las cuales permanecían recluidas en cárceles o centros destinados a adultos.
Amnistía Internacional también ha denunciado detenciones arbitrarias, vigilancia ilegal, hostigamiento de activistas y represalias contra jóvenes que difunden contenidos críticos en redes sociales. La organización ha exigido al régimen cubano liberar inmediata e incondicionalmente a las personas encarceladas por ejercer sus derechos y ha advertido que la represión se desarrolla en medio del deterioro del acceso a electricidad, alimentos, medicinas, transporte y otros servicios esenciales.
La visita prevista será el tercer viaje oficial de Petro a Cuba desde que llegó a la Presidencia. En junio de 2023 asistió en La Habana al cierre del tercer ciclo de conversaciones entre su Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional, durante el cual ambas partes acordaron un cese al fuego bilateral. Tres meses después regresó para participar en la Cumbre del Grupo de los 77 y China, centrada en ciencia, tecnología, cooperación y financiamiento internacional.
Cuba también fue sede y garante de las negociaciones entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, concluidas con el acuerdo de paz de 2016, y posteriormente acogió varios ciclos de las conversaciones con el ELN. Petro ha utilizado ese papel como argumento para defender sus vínculos con La Habana.










