MIAMI, Estados Unidos ― Iberostar confirmó este martes que ya no opera ni comercializa ningún hotel en Cuba, mientras que el grupo Barceló precisó que evitará cualquier riesgo derivado de las sanciones de Estados Unidos, lo que implicaría no renovar los contratos de sus dos establecimientos en Varadero, con fecha de vencimiento en 2027.
El repliegue de ambas compañías coincide con la retirada total de Meliá, que pondrá fin el próximo 24 de julio a sus servicios de gestión, comercialización y abastecimiento en la Isla.
“Iberostar Cuba Hotels & Resorts confirma que ya no opera ni comercializa ningún hotel en Cuba. La compañía continúa apoyando a sus equipos durante esta etapa, manteniendo su compromiso con la proyección futura del país”, declaró la empresa a El País. La cadena no precisó en esa declaración cuándo habían concluido las operaciones en sus últimos establecimientos ni qué ocurrirá con las instalaciones que administraba en asociación con entidades estatales cubanas.
La retirada completa culmina un proceso iniciado el 1 de junio, cuando Iberostar dejó de gestionar y comercializar 12 de los 18 hoteles que tenía entonces en Cuba. La decisión afectó al Iberostar Grand Packard, Selection Ensenachos, Coral Ensenachos, Selection Holguín, Coral Holguín, Selection Esmeralda, Coral Esmeralda, Selection La Habana, Origin Bella Vista Varadero, Origin Laguna Azul, Origin Playa Pilar y Origin Playa Alameda, establecimientos vinculados al conglomerado militar Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA).
En aquel momento, Iberostar conservó seis hoteles administrados mediante acuerdos con las estatales Cubanacán y Gran Caribe: Grand Trinidad, Marqués de la Torre, Origin Daiquiri, Origin Taínos, Selection Parque Central y Selection Varadero. La compañía justificó la reducción como parte de “un proceso de adaptación al entorno regulatorio internacional” y aseguró que buscaba preservar sus estándares de “calidad, cumplimiento y gestión”.
La situación de Barceló es diferente, porque su salida todavía no se ha consumado. El grupo español conserva los hoteles Barceló Solymar y Occidental Arenas Blancas, ambos en Varadero, cuyos contratos fueron renovados en 2017 por un período de 10 años. El consejero delegado de Barceló Hotel Group para Europa, Oriente Medio y África, Raúl González, declaró en junio que la posición de la compañía era “respetar la normativa que se ha marcado desde Estados Unidos” y no asumir “ningún riesgo en los dos hoteles”.
“En principio, tenemos contrato hasta el año que viene, salvo que cambien la normativa o manden un mensaje claro”, afirmó González.
Meliá, hasta ahora la hotelera extranjera con mayor presencia en Cuba, comunicó este 21 de julio a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España que su filial Ilha Bela finalizará, con efectos a partir del día 24, los servicios de gestión y comercialización de todos los establecimientos que aún mantenía en el país.
“Esta decisión es consecuencia de las notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero que persistentemente han venido y vienen afectando al entorno de ese país, y que imposibilitan de hecho y de derecho una mínima estabilidad operativa en sus actividades”, argumentó Meliá en la comunicación remitida al supervisor bursátil español.
Meliá llegó a operar hasta 34 hoteles y alrededor de 14.000 habitaciones en la Isla.
El repliegue de las hoteleras se aceleró después de que la Administración estadounidense ampliara las sanciones contra GAESA, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés) advirtió que personas y entidades no estadounidenses, incluidas instituciones financieras extranjeras, pueden quedar expuestas a sanciones si realizan determinadas operaciones con personas o empresas bloqueadas.
El abandono de las cadenas extranjeras no significa necesariamente el cierre físico de los hoteles. Las compañías españolas operaban y comercializaban establecimientos pertenecientes a empresas estatales cubanas mediante contratos de administración. Fuentes del sector citadas por Reuters explicaron en junio que algunos de los hoteles afectados por las primeras retiradas continuarían funcionando bajo gestión directa de Gaviota, el brazo turístico de GAESA, aunque perderían las marcas, los canales comerciales y los sistemas internacionales de reservación de las cadenas salientes.
La estampida empresarial ocurre, además, en medio del desplome del turismo cubano. La Oficina Nacional de Estadística e Información registró una caída de la llegada de turistas del 58,4% entre enero y mayo de 2026.
La salida total de Iberostar y Meliá deja al régimen cubano sin dos de sus principales socios internacionales para la administración, promoción y comercialización de hoteles. El Gobierno cubano no ha informado públicamente cómo sustituirá las redes comerciales, los sistemas de reservación y el reconocimiento internacional de las marcas que se retiran, en un momento en que la ocupación y las llegadas de viajeros continúan en mínimos.










