MIAMI, Estados Unidos ― La cadena española Barceló Hotel Group prevé poner fin en 2027 a sus operaciones en Cuba mediante la no renovación de los contratos de gestión del Barceló Solymar y el Occidental Arenas Blancas, los dos únicos hoteles que aún administra en la Isla, ambos situados en Varadero.
Los contratos vencen el próximo año y la intención actual de la compañía es abandonarlos al concluir su vigencia, según declaró Raúl González, director ejecutivo de Barceló Hotel Group para Europa, Oriente Medio y África (EMEA), durante un encuentro con la prensa celebrado este miércoles en Madrid y reportado por El Economista.
El Occidental Arenas Blancas permanece cerrado desde hace meses debido a la caída de la demanda, mientras el Barceló Solymar continúa incluido en la cartera de la compañía. Los dos establecimientos suman 883 habitaciones.
La retirada no se produciría mediante una ruptura inmediata de los acuerdos, como ocurrió recientemente con otras cadenas extranjeras que gestionaban hoteles vinculados al conglomerado militar GAESA. Barceló esperaría al vencimiento de sus contratos con la estatal Gran Caribe, que no pertenece al grupo turístico Gaviota.
González sostuvo que esa diferencia ha permitido a la empresa mantenerse por el momento en Cuba sin afrontar el riesgo regulatorio asociado a los negocios con entidades controladas por el aparato militar cubano. Sin embargo, dejó claro que el grupo no pretende prolongar su presencia más allá de 2027, salvo que cambie el contexto legal.
“Vamos a respetar la normativa marcada desde EE.UU., no queremos asumir ningún riesgo ni polémica”, dijo el empresario.
En mayo pasado, Washington amplió su régimen de sanciones contra el Gobierno cubano y las personas o compañías extranjeras que operen en determinados sectores de la economía de la Isla, actúen en nombre de entidades estatales o les proporcionen apoyo material, bienes o servicios.
La orden ejecutiva firmada el 1 de mayo por el presidente Donald Trump autoriza el bloqueo de propiedades e intereses bajo jurisdicción estadounidense de personas extranjeras que incurran en las conductas sancionables descritas por la Administración. También permite imponer restricciones a instituciones financieras extranjeras que faciliten operaciones significativas en beneficio de personas bloqueadas.
El endurecimiento de la política estadounidense ha acelerado la salida de compañías hoteleras asociadas con Gaviota, empresa subordinada a GAESA. Iberostar dejó de gestionar y comercializar desde el 1 de junio 12 de sus 18 hoteles en Cuba, aunque conservó seis establecimientos operados mediante acuerdos con otras compañías estatales, entre ellas Gran Caribe y Cubanacán.
Meliá Hotels International, por su parte, comunicó el 3 de junio a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España que pondría fin de manera inmediata a los servicios de gestión, comercialización y uso de marca en 15 hoteles cubanos, como resultado de su evaluación de riesgos.
La situación de Barceló es distinta porque sus dos contratos restantes no están vinculados a Gaviota. No obstante, el grupo optaría por no renovarlos para evitar que posibles cambios o ampliaciones de las sanciones estadounidenses puedan afectar sus operaciones internacionales.
La salida prevista cerraría una etapa iniciada en 2001, cuando Barceló asumió la gestión del Solymar, propiedad de Gran Caribe. En 2017, la compañía renovó por última vez ese contrato por un período de 10 años e incorporó al acuerdo el Occidental Arenas Blancas.
La operación también permitió integrar entonces el Allegro Palma Real, que posteriormente dejó de pertenecer a la cartera de Barceló. Con los tres establecimientos, la compañía llegó a administrar un complejo de 1.353 habitaciones en Varadero.
La retirada anunciada coincide con un desplome sin precedentes del turismo internacional en Cuba. La Oficina Nacional de Estadística e Información registró 359.491 visitantes entre enero y mayo de 2026, un 58,4% menos que en igual período de 2025.
La Isla recibió solamente 30.883 visitantes internacionales en mayo. En los cinco primeros meses del año perdió 505.706 viajeros de esa categoría respecto al mismo período anterior, de acuerdo con los datos preliminares de la propia institución estatal.
El descenso de la demanda, los prolongados apagones, las dificultades de abastecimiento, la escasez de combustible y la reducción de la conectividad aérea han deteriorado las condiciones operativas del sector hotelero.










