MIAMI, Estados Unidos ― El presidente y consejero delegado de Meliá Hotels International, Gabriel Escarrer Jaume, admitió que la empresa desconoce qué ocurrirá con su presencia en Cuba y aseguró que está siguiendo las instrucciones del Departamento de Estado de Estados Unidos, después de que la cadena cesara la gestión, comercialización y uso de sus marcas en 15 de los 34 hoteles que operaba en la Isla.
“La verdad es que no sabemos qué va a pasar. Estamos siguiendo las instrucciones del Departamento de Estado norteamericano”, declaró Escarrer en una entrevista publicada el domingo por el diario español El Confidencial. Preguntado sobre si considera que Cuba conserva potencial para convertirse en un importante destino turístico, respondió: “Yo creo que sí, sin lugar a dudas”.
En su comunicación del pasado 3 de junio a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España (CNMV), la hotelera no mencionó directamente las sanciones estadounidenses, sino que atribuyó la decisión a la evolución del contexto geopolítico, social, jurídico y económico de Cuba y a circunstancias que habían afectado significativamente la operatividad, legalidad y seguridad de sus servicios. La compañía precisó que los propietarios de los hoteles habían sido informados desde el 26 de mayo y que la mayoría de los establecimientos afectados se encontraban cerrados o inactivos por los problemas energéticos y la caída de la demanda.
Los 15 establecimientos de los que Meliá retiró sus servicios fueron Gran Hotel Bristol Habana Vieja Member of The Meliá Collection, Innside Catedral Habana, Meliá Buena Vista, Meliá Cayo Santa María, Meliá Jardines del Rey, Meliá Las Dunas, Meliá Península Varadero, Paradisus Los Cayos, Paradisus Princesa Mar, Paradisus Río de Oro, Paradisus Varadero, Sol Caribe Beach, Sol Cayo Santa María, Sol Río de Luna y Mares y Sol Varadero Beach.
Antes de ese repliegue, Meliá contaba con 34 establecimientos en Cuba. Según publicó El País al informar sobre la medida, los 15 hoteles afectados pertenecían a GAESA, el conglomerado empresarial controlado por los militares cubanos, mientras que los otros 19 estaban en manos de sociedades vinculadas al Ministerio de Turismo.
La reducción de operaciones ocurrió tras la entrada en vigor de la Orden ejecutiva 14404, firmada el 1 de mayo por el presidente estadounidense, Donald Trump. La norma autorizó el bloqueo de bienes y la imposición de sanciones contra personas o empresas que proporcionaran apoyo material, financiero, tecnológico, bienes o servicios al régimen cubano o a entidades sancionadas.
El Departamento de Estado designó a GAESA el 7 de mayo bajo esa orden, mientras la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) advirtió que las personas y entidades extranjeras podían exponerse a sanciones por realizar transacciones con el conglomerado militar o con empresas en las que poseyera directa o indirectamente al menos el 50% de participación.
La OFAC estableció hasta el 5 de junio un período durante el cual el Gobierno estadounidense no tenía previsto sancionar a empresas extranjeras por las operaciones ordinariamente necesarias para poner fin a sus relaciones con GAESA o sus filiales. El organismo aclaró, sin embargo, que esa tolerancia temporal no constituía una autorización general y pidió a las compañías que no pudieran completar el proceso antes del plazo que contactaran directamente a su oficina de cumplimiento. Meliá confirmó la retirada de los 15 hoteles dos días antes del vencimiento.
La posición actual de Escarrer Jaume contrasta con la que sostuvo el 26 de febrero, antes de las nuevas sanciones. “No es nuestra intención ningún tipo de retirada en Cuba. Nos sentimos muy cómodos con la estructura operativa que tenemos en el país y con nuestra posición de liderazgo allí”, afirmó entonces durante un encuentro virtual con medios de comunicación. En aquella intervención, también señaló que la aportación de las operaciones cubanas había sido inferior a diez millones de euros dentro de los cerca de 545 millones de euros de beneficio bruto de explotación obtenidos por Meliá en 2025.
El desplome del turismo cubano también ha deteriorado las condiciones económicas de las operaciones hoteleras. Entre enero y mayo de 2026, Cuba recibió 359.491 visitantes internacionales, apenas el 41,6% de los contabilizados durante el mismo período del año anterior, lo que equivale a una caída interanual del 58,4% y a 505.706 visitantes menos.
Solo en mayo llegaron 30.883 visitantes, de acuerdo con las cifras preliminares de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
Meliá mantiene presencia en Cuba desde 1990, cuando abrió el hotel Sol Palmeras en Varadero, y llegó a convertirse en uno de los mayores operadores hoteleros extranjeros del país.










