LA HABANA, Cuba — La represión oficial contra las protestas populares suma una nueva víctima. Se trata del pastor evangélico Alexis Padrón Lorenzo, de 58 años, detenido el pasado 11 de junio en el municipio Regla por increpar a funcionarios que intentaban disipar una manifestación vecinal contra los apagones y la escasez de agua que golpea la ciudad.
Según su esposa, la pastora Roselín Benítez Cruz, el líder religioso fue trasladado este 29 de junio a la prisión de Valle Grande. Desde el día 17 se encontraba recluido en el centro de detención y prisión preventiva conocido como «El Vivac», en La Habana, acusado de los delitos de desorden público y desacato.
“El 26 pude visitarlo en El Vivac y regresé muy triste. Vi a mi esposo muy delgado; ha bajado considerablemente de peso. Tiene los pies hinchados y la piel llena de picadas de chinchas, de bichos. Me confesó que ahí no se podía dormir. Parecía un viejito de cien años”, dio a conocer Benítez, quien añadió que el pastor además sufre dolores a causa de la artritis reumatoide que padece.
El incidente ocurrió la noche del 9 de junio, durante un apagón. La entrevistada explicó que su esposo reaccionó indignado ante las explicaciones ofrecidas por las autoridades sobre la crisis, las cuales consideró engañosas. “Les dijo que ya estaba bueno de injusticias, que se marcharan si no sabían gobernar. Uno de los guardias le dio un manotazo en el hombro”, aseveró.
La familia de Padrón sostiene que agentes de la Seguridad del Estado y oficiales del Ministerio del Interior (MININT) lo siguieron hasta la entrada de su vivienda e intentaron detenerlo. “Como no lograron atraparlo, comenzaron a gritar: ‘¡Viva la Revolución, viva la Revolución! ¡Tranquilo, espera, vas a ver!’. Mi esposo les respondió un par de veces: ‘¡Abajo la dictadura!’”, relató Benítez.
Al día siguiente, tras varias llamadas telefónicas en las que se le citaba de manera informal a la unidad policial de Regla, el pastor accedió a presentarse en la mañana del 11 de junio. De ese encuentro no pudo regresar a su hogar. Durante las primeras 72 horas de arresto permaneció incomunicado y, según le informaron a su esposa otros detenidos, fue víctima de maltratos físicos.
Su situación desde entonces ha estado envuelta en incertidumbre, pues, en la búsqueda de apoyo legal, la pastora explica que ha tenido dificultades para obtener información oficial sobre el proceso judicial.
“Iba por la mañana y por la noche y ellos nada; ni una sola vez me dejaron verlo en esos primeros días. Lo acusaban de desorden público, pero a última hora también le están poniendo desacato. Lo que quieren es complicarlo, porque todo eso es mentira; más bien fueron ellos los que vinieron a gritar y provocar en nuestra casa”, aseguró Benítez.
La familia todavía no consigue establecer una representación legal y busca un abogado recomendado por la iglesia, porque teme contratar a uno de los bufetes colectivos y que este actúe bajo presión de las autoridades. “Lo que hacen es silenciar; el caso con el tiempo se va perdiendo”, dijo la pastora.
El hijo menor del matrimonio, quien sufre problemas cardíacos, también fue citado por grabar desde el interior de la vivienda a los agentes que gritaban consignas progubernamentales y amenazaban a su padre la noche del 9 de junio, aunque posteriormente fue liberado tras ser interrogado.
De acuerdo con la pastora, hace varios años que Padrón es un crítico abierto del sistema político cubano. En distintas ocasiones había entregado cartas a diversas instancias del Estado en las que cuestionaba el desempeño de Fidel Castro y de otros dirigentes de la cúpula gobernante. Sin embargo, hasta ahora las acciones represivas en su contra se habían limitado al acoso en redes sociales.
El arresto del pastor Alexis Padrón Lorenzo se enmarca en un contexto de creciente presión contra el liderazgo religioso en el país. En mayo pasado también fueron citados por la Seguridad del Estado los pastores Jatniel Pérez y Yosmar Tabares, en las provincias de La Habana y Matanzas, respectivamente.
El régimen cubano se resiste a reconocer plenamente a muchas iglesias protestantes, a las que percibe como actores sociales independientes, con capacidad de movilización y discursos que pueden desafiar la narrativa oficial. Por ello, estas comunidades deben operar bajo vigilancia, control político y restricciones administrativas.
“Estoy muy preocupada, no sé ni qué hacer y la niña —de 10 años— no para de preguntar por su papá”, destacó Benítez antes de lanzar un llamado de apoyo y visibilidad para lograr la liberación del pastor evangélico.
“Alexis no merece estar preso, él no hizo nada malo. Ayúdenme a que se sepa lo que está pasando y que pueda ser libre de nuevo”, sentenció.









