MADRID, España.- El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel compareció en la mañana de este jueves ante la prensa, en una transmisión por la radio y la televisión estatal presentada como en vivo, pero evidentemente editada.
Desde el inicio, Díaz-Canel centró su discurso en responsabilizar a Estados Unidos de la situación interna. Habló de una “intensa campaña mediática de calumnia, odio, que se trata de imponer en estos momentos” y aseguró que el Gobierno está actuando para revertir la crisis, sobre todo la energética: “Estamos buscando manera de salir de esta situación en el menor tiempo posible”. Sin embargo, no explicó cómo ni en qué plazos, pese al contexto de apagones prolongados y paralización de la vida cotidiana.
El mandatario dijo que las autoridades han sostenido reuniones al más alto nivel, pero sus palabras se limitaron a describir procesos internos. “Hemos tenido que hacer valoraciones en el Buró Político y en el consejo de defensa y ahora acabamos de tener un encuentro con el consejo de ministros para enfrentar un desabastecimiento agudo de combustible”, dijo, sin detallar medidas específicas para aliviar la crisis energética ni el impacto inmediato en la población.
La comparecencia estuvo moderada por Arleen Rodríguez Derivet y se desarrolló como un largo ejercicio discursivo, en el que las referencias a reuniones, análisis y valoraciones sustituyeron a cualquier anuncio verificable de solución.
Venezuela, retórica política y ausencia de respuestas
Preguntado sobre la narrativa de “colapso promovida desde Estados Unidos» tras la captura de Nicolás Maduro y la relación real de dependencia de Cuba con Venezuela, Díaz-Canel volvió a recurrir a un discurso ideológico. Afirmó que se trata de “la teoría del estado fallido” y sostuvo que “no hay un estado fallido, sino un estado que ha tenido que enfrentar la asfixia de una de las principales potencias del mundo”.
El gobernante insistió en que la crisis actual es una continuidad histórica. “En 67 años de Revolución, con el bloqueo, tenemos presentes la asfixia económica”, dijo, y reiteró que Cuba siempre ha vivido con “carencias y dificultades”. Su mensaje volvió a apelar a la resistencia colectiva: “Vamos a vivir tiempos difíciles, pero lo vamos a superar entre todos, con resistencia creativa”, una consigna reiterada en discursos oficiales anteriores, sin acompañarse de acciones concretas y de la que el pueblo cubano está harto.
Sobre Venezuela, Díaz-Canel negó que exista una relación de dependencia y afirmó que se trata de una colaboración basada en la complementariedad, iniciada durante el gobierno de Hugo Chávez. Mencionó acuerdos en soberanía alimentaria, formación de cuadros, industria, telecomunicaciones y el intercambio cultural y político, y dedicó un amplio espacio a hablar del ALBA y de la Misión Milagro. Estas referencias desviaron el foco de la situación inmediata que enfrentan los cubanos, marcada por la falta de electricidad, combustible y alimentos.
Reconoció, no obstante, que durante años la prestación de servicios médicos cubanos fue compensada con el suministro de combustible, “prácticamente todo el que necesitaba Cuba”, y admitió que ese apoyo ha disminuido debido a las sanciones que enfrenta Venezuela. Sobre el futuro de esa relación, afirmó que dependerá de lo que pueda construirse “desde la situación presente” y aseguró que Cuba “no impone colaboración”, sin aclarar cómo se cubrirá el déficit energético actual.
Supuesto apoyo internacional y diálogo sin contenido
Díaz-Canel sostuvo que “el enemigo está en una persecución de todos los caminos que se le pueden abrir a Cuba”, pero afirmó que el país no está aislado. “Puedo asegurar que Cuba no está sola, hay muchos gobiernos y países que están dispuestos a trabajar con Cuba”, declaró, sin mencionar nombres, acuerdos ni mecanismos concretos de ayuda. Añadió que será necesario “un trabajo muy fuerte, muy creativo para sortear esos obstáculos”, otra formulación genérica sin contenido práctico. Y agregó: “Estoy seguro de que hay caminos”, pero evitó precisar cuáles.
Diálogo con Estados Unidos
Sobre un posible diálogo con Estados Unidos, reiteró una posición conocida. “Cuba está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos, sin presiones, sin precondicionamiento, en una posición de iguales y de respeto a nuestra soberanía y a nuestra independencia”, afirmó, insistiendo en que “un diálogo como ese se puede construir”.
Situación energética
Preguntado específicamente por la crisis energética y la existencia de una estrategia para enfrentarla, Díaz-Canel apeló a la necesidad de sostener la transición hacia las energías renovables. Habló de la “importancia de mantener la transición del país hacia las fuentes renovables de energía”, pero reconoció de inmediato que los resultados de esas inversiones no se perciben en la vida diaria de los cubanos.
“No se logró ver la magnitud de lo que se logró, no se ha visto el impacto, porque coincidió con aumentar la capacidad con no haber tenido combustible”, afirmó. Según explicó, “ahora llevamos cuatro semanas que estamos en 0 de generación distribuida”, y calificó ese escenario como “un resultado que no pudimos aprovechar por problemas de combustible, pero que ahí está”. La afirmación volvió a dejar en evidencia la desconexión entre los planes oficiales y la realidad del sistema eléctrico nacional, colapsado por la falta de recursos básicos.
Díaz-Canel también mencionó la reparación de las principales termoeléctricas del país, aunque esas acciones no han tenido impacto visible. Según dijo, el déficit de combustible ha impedido que la población perciba mejoras, pese a los trabajos anunciados reiteradamente por el Gobierno en los últimos años.
En el mismo sentido, insistió en presentar como “resultados notables” los avances en energías renovables, aun cuando reconoció que tampoco se reflejan en la práctica. “Donde yo creo que hay un resultado notable, que tampoco se percibe, es en fuentes renovables de energía”, afirmó, y aseguró que “alrededor de 49 parques fotovoltaicos instalamos en el país”.
Apagones en La Habana: energía para la economía, no para la población
Interrogado sobre el aumento de los apagones en La Habana, su respuesta dejó claro que el Gobierno ha optado conscientemente por sacrificar el suministro eléctrico a la población.
“Hasta 2025 trabajamos en priorizar la corriente a la población, pero teníamos parada la economía”, dijo. A continuación, añadió: “dijimos, hay que poner un poco de energía este año en la economía, sabiendo que es a costa de afectar la población”.
El gobernante afirmó que los apagones han aumentado porque se está desviando la energía hacia sectores económicos, en un país donde la mayoría de los ciudadanos no percibe ningún repunte productivo ni mejoras en su nivel de vida.
Díaz-Canel también anunció la instalación de “5.000 sistemas fotovoltaicos en viviendas de dos kilowatts cada uno” en zonas que, según dijo, no estaban electrificadas. El dato, lejos de mostrar avances, volvió a evidenciar la precariedad estructural del país, donde en pleno 2026 aún existen miles de viviendas sin acceso al sistema eléctrico nacional. Además, esos hogares no contarán con un suministro estable comparable al del resto del país, también sometido a apagones constantes.
El mandatario añadió que se han ubicado “5.000 módulos fotovoltaicos más en centros vitales para dar servicios a la población, como hogares maternos y de ancianos”. La mención omitió deliberadamente la situación crítica de los hospitales cubanos, marcados por la falta de insumos, equipos averiados y apagones que afectan incluso áreas sensibles, una realidad documentada de forma reiterada por la propia ciudadanía.
Díaz-Canel llevó el discurso a un plano aún más abstracto al presentar como argumento central algo que es inevitable: la existencia de aire, sol y agua. En un país sumido en apagones prolongados, el gobernante apeló a una obviedad como si se tratara de una estrategia energética.
“El país tiene que ser capaz de sostenerse con las fuentes de energía que nosotros poseemos”, afirmó. Y acto seguido enumeró: “Con las fuentes renovables de energía, tenemos aire, tenemos agua, tenemos sol, tenemos biomasa… y ese concepto entonces aplicarlo a la generación eléctrica”. Según Díaz-Canel, se trata de “un concepto que actualiza lo que estamos planteando en el tema del plan energético”.
Un mensaje sin soluciones
En casi dos horas de intervención, el gobernante no anunció medidas para enfrentar los apagones, el desabastecimiento de combustible o la crisis económica que golpea a la población. El discurso volvió a centrarse en consignas, responsabilidades externas y promesas abstractas, sin ofrecer respuestas claras ni soluciones inmediatas a los problemas que afectan la vida diaria de millones de cubanos.








