MIAMI.-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a centrar la atención de Washington en Cuba al describir al país caribeño como un “estado fallido” ante la prensa y al afirmar que su administración está manteniendo conversaciones con altos funcionarios del gobierno cubano para explorar un posible acuerdo.
Trump sostuvo que Cuba ha perdido ahora su red de apoyo financiero y energético, particularmente tras el cese de los envíos de petróleo y dinero desde Venezuela, que durante décadas fue el principal socio energético de La Habana. “No están recibiendo dinero de Venezuela. México va a dejar de enviarle petróleo”, dijo el mandatario en respuesta a periodistas.
El presidente estadounidense subrayó que la situación actual coloca a Cuba en una posición crítica, pero también en una oportunidad para negociar. “Estamos tratando con los líderes cubanos en este momento”, aseguró, sin ofrecer detalles concretos sobre el alcance de esas conversaciones ni los términos de un eventual entendimiento.
En sus declaraciones, Trump también expresó su interés en proteger a los cubanos que viven en Estados Unidos y facilitarlos en reunirse con sus familiares. “Mucha gente huyó de Cuba, vinieron en balsas en aguas infestadas de tiburones. A muchos les gustaría volver, al menos a visitar a sus familiares”, señaló, y añadió que “estamos en un punto muy cercano”
Este lunes también trascendió que el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, defendiera la estrategia de la administración del presidente Donald Trump sobre política energética y su papel como instrumento de presión diplomática en la región, en una entrevista con Fox News en el programa America Reports. Burgum aseguró que cualquier pacto que el mandatario logre con Cuba “será en beneficio del pueblo estadounidense”.
En sus declaraciones, el funcionario vinculó la llamada “dominación energética” con la capacidad del país para proyectar estabilidad internacional y prosperidad interna. Explicó que el enfoque actual busca usar la fortaleza estadounidense en energía como herramienta para negociar con gobiernos considerados adversarios, y que esa fortaleza también fortalece la posición de negociación de Washington.
Burgum acusó al gobierno cubano de haber mantenido una relación de intercambio con Venezuela en la que enviaba fuerzas de seguridad a cambio de petróleo, y afirmó que la actual administración está aplicando sanciones con mayor rigor que gobiernos anteriores, mencionando a Irán, Rusia y China como países que “se beneficiaron” de ventas de crudo en administraciones pasadas.
Las declaraciones se insertan en un contexto de tensiones crecientes entre ambos países. La administración Trump ha intensificado sanciones económicas y ha amenazado con imponer aranceles a países que suministren petróleo a Cuba, una medida que busca aislar aún más al gobierno de Miguel Díaz-Canel y reducir sus fuentes de energía.








