LA HABANA.- Hace dos años, el 4 de febrero de 2024, falleció la poeta y periodista Tania Díaz Castro, pionera del periodismo independiente cubano y una de las fundadoras del Partido Pro Derechos Humanos (PPDH).
El PPDH fue creado el 20 de julio de 1988, con Ricardo Bofill Pagés como principal representante, junto a Samuel Martínez Lara, Pablo Llabre Raudel, Reinaldo Bragado, Jesús Yánez Pelletier, Rolando Cartaya y una veintena más de participantes, reunidos en lo que entonces era el domicilio de Tania, en Lealtad #365, Centro Habana.
Aquel partido llegó a agrupar a casi 300 personas, pero Fidel Castro lo descalificó como un “grupúsculo”. En su discurso del 26 de julio de 1988 advirtió: “Por ahí anda un grupito como cucarachas por aquí y por allá, creando un partido de bolsillo. Que ni se lo imaginen”.
La represión de la Seguridad del Estado contra los integrantes del PPDH no se hizo esperar. La mayoría fue encarcelada o forzada al exilio. Muy cerca de la casa de Tania instalaron una cámara de vigilancia y, finalmente, ella fue enviada a prisión durante ocho meses. La amenazaron con tomar represalias contra sus hijas si continuaba en la oposición, pero no lograron intimidarla. Años después se incorporó al periodismo independiente.
Conocí a Tania a mediados de la década de 1990. Yo trabajaba entonces en la librería de Monte y Cárdenas, que ella frecuentaba, y así trabamos una amistad que duró casi treinta años y se mantuvo hasta el final de su vida.
Tania se mudaba con frecuencia. Vivió en trece lugares distintos, según me confesó en una ocasión. La visité cuando residía en Escobar, en Neptuno y San Francisco, en 27 y O en El Vedado, en Alamar y, finalmente, en un modesto hogar en Santa Fe, municipio Playa. Decía que allí había encontrado el sitio ideal para vivir, porque sus perros y gatos, a los que tanto amaba, tenían suficiente espacio en el patio.
Nuestras conversaciones giraban en torno a asuntos familiares, cotidianos y políticos. Gracias a ella conocí de primera mano la vida en prisión de los presos políticos. Gracias también a su pequeña biblioteca de autores del exilio pude leer a muchos de ellos.
Las crónicas de Tania aparecieron en Cubanet durante más de treinta años. Varios de sus poemarios, como Todos me van a tener que oír (1969), fueron publicados en Cuba. Su último libro, editado en el exterior y prologado por Luz Escobar, recoge algunos de sus textos en prosa y lleva por título Más libre que los pájaros.
Tania nunca negó haber apoyado a la Revolución en sus inicios, pero ya en 1970 estaba profundamente desencantada por la falta de libertades y las violaciones de los derechos humanos. Ese desencanto marcó su largo y coherente trayecto de lucha contra el régimen, que mantuvo sin claudicar, a pesar de sus problemas de salud y limitaciones físicas.
Sirvan estas líneas como homenaje a una mujer que supo ganarse el respeto y la consideración de todos los que luchan por una Cuba libre y democrática.








