Cuba y los ovnis: una historia de militares, campesinos, expedientes y misterios sin resolver

La Isla acumula más de siete décadas de reportes sobre objetos voladores no identificados.
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Estela que dejó en el cielo el cohete Falcon 9 de SpaceX, el pasado 27 de febrero, y que los cubanos confundieron con un ovni (Foto: Xtreme Social Media)

LA HABANA.-Durante más de siete décadas, Cuba ha acumulado una sorprendente colección de relatos sobre objetos voladores no identificados. Hay fotografías que terminaron siendo un fraude, testimonios de pilotos militares, reportes de pescadores y campesinos, expedientes investigados por científicos, documentos de inteligencia estadounidenses y hasta una campaña publicitaria que convirtió a Rosita Fornés en pasajera de un supuesto platillo volador.

La mayoría de estas historias nunca ha podido demostrarse. Tampoco descartarse por completo.

El interés por el fenómeno ha resurgido en los últimos años. El 8 de mayo de 2026, el Gobierno de Estados Unidos publicó 162 archivos desclasificados sobre los llamados Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés). Los documentos —que incluyen cables diplomáticos, reportes del FBI, registros de la NASA y grabaciones militares— forman parte de un proceso ordenado por Donald Trump bajo la promesa de una política de «máxima transparencia».

Los expedientes, sin embargo, no responden la pregunta que ha acompañado al fenómeno desde mediados del siglo XX: ¿qué son realmente esos objetos que miles de personas afirman haber visto?

Ese mismo interrogante también recorre la historia de Cuba.

Antes de revisar algunos de los casos más conocidos, conviene aclarar tres conceptos que con frecuencia se confunden.

Un OVNI —Objeto Volador No Identificado— no es necesariamente una nave extraterrestre. El término solo describe aquello que no ha podido identificarse. Puede tratarse de tecnología militar, un fenómeno atmosférico o cualquier otro objeto cuya naturaleza permanezca desconocida.

Extraterrestre, en cambio, designa cualquier forma de vida originaria de otro planeta. Y «alien», palabra popularizada por el cine, proviene del latín alienus («extraño» o «extranjero») y terminó convirtiéndose en sinónimo de visitante de otro mundo, aunque originalmente no significaba eso.

La diferencia no es menor. Un OVNI no implica la existencia de extraterrestres. Y un extraterrestre no tiene por qué llegar en un OVNI.

El caso que más desconcertó a los investigadores

En octubre de 1995, mientras Cuba atravesaba uno de los momentos más duros del Período Especial, una oleada de avistamientos llamó la atención incluso de la prensa oficial. Periódicos como Guerrillero y Juventud Rebelde publicaron varios reportes, y la Academia de Ciencias envió especialistas para investigar algunos de ellos.

El caso más conocido ocurrió el 15 de octubre en Torriente, Matanzas.

Adolfo Zárate, un campesino de 74 años, trabajaba cortando caña cuando escuchó una fuerte detonación. Al levantar la vista observó un objeto del tamaño aproximado de un automóvil que descendía lentamente hasta detenerse a unos 50 metros de él.

Según su testimonio, la nave aterrizó con suavidad. De ella descendió un ser de apariencia humanoide, vestido con una especie de uniforme de camuflaje y el rostro cubierto por algo similar a una máscara. El individuo recogió un objeto del suelo —Zárate creyó que podía tratarse de una malanga—, permaneció unos segundos apoyado sobre la nave con aparente tranquilidad y luego regresó al interior. Otro ocupante nunca descendió.

Instantes después, el objeto despegó dejando una intensa corriente de aire y un arco de luz azul.

Lo que convirtió este episodio en uno de los más citados por los investigadores no fue únicamente el relato del campesino.

Diecisiete horas antes de que Zárate contara su experiencia, un niño de la misma zona había dibujado un objeto con características similares tras asegurar que también lo había visto. Además, la Policía inspeccionó el lugar y dejó constancia de marcas compatibles con dos apoyos sobre la hierba, mientras que la Academia de Ciencias envió especialistas para examinar el terreno.

Lejos de obtener reconocimiento, Zárate terminó convertido en objeto de burlas. Diversos medios ridiculizaron su historia y él mismo aseguró haber sufrido problemas de visión después del supuesto encuentro, además de una profunda depresión provocada por la exposición pública.

Su testimonio quedó registrado en el documental OVNIs… ¿en Cuba?, dirigido por Octavio Cortázar en 1997, considerado todavía hoy el trabajo audiovisual más completo sobre el fenómeno en la Isla.

Entre el humor y la investigación

Como casi todo en Cuba, los OVNIs también terminaron convertidos en materia prima para el humor popular.

Durante el Período Especial circularon decenas de chistes en los que los extraterrestres aparecían como una metáfora de la emigración, la escasez y el deseo de escapar de una realidad cada vez más difícil.

«El alien bajó a buscar malanga porque en su planeta tampoco hay.»

«¿Abducción? Ojalá. Al menos me sacan de aquí.»

«Los extraterrestres no vienen a Cuba porque aquí ya estamos abducidos por la realidad.»

Más allá de la broma, esos chistes reflejaban el estado de ánimo de una sociedad golpeada por la crisis económica. El extraterrestre dejaba de ser un visitante del espacio para convertirse en una improbable vía de escape. Sin embargo, el interés por el fenómeno nunca desapareció del todo.

En octubre de 2023, la Sección de Medio Ambiente de la Sociedad Económica de Amigos del País organizó en La Habana un taller dedicado al estudio de los OVNIs y la posible existencia de vida extraterrestre. Investigadores presentaron ponencias y debatieron distintos casos documentados.

La iniciativa contrastaba con otra realidad: desde 2006, la Asociación Cubana de Ufología intenta obtener reconocimiento legal sin éxito.

La contradicción resulta llamativa. En Cuba es posible celebrar un evento académico sobre objetos voladores no identificados, pero sigue siendo imposible registrar oficialmente una asociación dedicada a estudiarlos.

Lo que sigue sin tener explicación

Muchos de los avistamientos registrados en los últimos años tienen una explicación relativamente sencilla. Varias de las luces observadas desde distintos puntos de Cuba corresponden al paso de cohetes Falcon 9 de SpaceX lanzados desde Cabo Cañaveral, visibles desde la Isla durante noches despejadas gracias a las estelas luminosas que dejan en la atmósfera.

Pero no todos los casos pueden descartarse de esa manera.

La historia de los OVNIs en Cuba reúne testimonios de militares, pilotos, pescadores, campesinos, científicos y ciudadanos comunes. Incluye expedientes investigados por instituciones estatales, referencias en archivos de inteligencia estadounidenses y decenas de relatos que, aunque nunca pudieron verificarse plenamente, tampoco encontraron una explicación concluyente. Ninguno de esos episodios constituye una prueba irrefutable de la existencia de vida extraterrestre.

Ese sigue siendo el gran problema de la ufología, dentro y fuera de Cuba.

Los 162 documentos desclasificados por el Gobierno estadounidense en mayo de 2026 recogen cientos de incidentes que permanecen sin resolver. El propio Pentágono reconoce que muchos de ellos continúan sin una explicación definitiva.

La situación no es muy distinta en la Isla.

Después de más de siete décadas de testimonios, investigaciones y especulaciones, Cuba conserva una de las historias ufológicas más extensas del Caribe. Una historia llena de preguntas, pero todavía sin respuestas concluyentes.

Quizá nadie resumió mejor esa incertidumbre que Virgilio Sánchez-Ocejo, uno de los principales investigadores del fenómeno en Cuba, cuando afirmó: «Dame un tornillo de un OVNI y te describo toda una civilización.»

Mientras ese tornillo no aparezca, los expedientes seguirán abiertos y el misterio continuará formando parte de la historia del cielo cubano.

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