«El régimen venezolano obstaculizó la ayuda mientras miles de personas seguían atrapadas»

En entrevista con CubaNet y el Directorio Democrático Cubano, Enmanuel Rincón analiza la actuación del régimen venezolano tras el sismo.
Daños de los sismos en Venezuela
Daños de los sismos en Venezuela (Foto: ONU Desarrollo - X)

MIAMI.- El periodista venezolano exiliado Enmanuel Rincón sostiene que la respuesta del régimen tras los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela estuvo marcada por la improvisación, la propaganda y la obstrucción de la ayuda humanitaria, agravando una tragedia que ya deja decenas de miles de víctimas.

En entrevista con CubaNet y el Directorio Democrático Cubano, Rincón aseguró que la actuación de las autoridades ni siquiera puede evaluarse únicamente en términos de eficiencia o negligencia.

«Yo no creo que eso pueda medirse en un porcentaje de eficiencia o de incompetencia. Lo que hemos visto es que deliberadamente hicieron todo lo posible para que la gente no recibiera ayuda», afirmó.

A su juicio, el comportamiento del chavismo durante los días posteriores al desastre dejó desconcertados incluso a muchos venezolanos acostumbrados a la actuación del régimen.

«No entendemos cuál es el propósito detrás de todo esto. Sabemos que el chavismo, desde su origen, ha sido un movimiento profundamente autoritario y criminal, pero lo que ocurrió durante estos días no tiene explicación. Ha existido un obstáculo constante a cualquier tipo de ayuda destinada a salvar vidas», sostuvo.

Rincón explicó que numerosos testimonios recogidos por periodistas, rescatistas y voluntarios coinciden en denunciar que funcionarios del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) retrasaron e incluso impidieron operaciones de rescate y la distribución de asistencia humanitaria.

Entre los casos más visibles mencionó el de brigadas especializadas que permanecieron retenidas durante horas, pese a contar con el equipamiento necesario para comenzar de inmediato la búsqueda de sobrevivientes.

Según relató, las autoridades pretendían organizar primero actos protocolares y controlar políticamente la llegada de los equipos de emergencia antes de permitirles actuar.

Pero ese no habría sido un hecho aislado.

«Han existido muchos casos similares en distintas partes del país», afirmó. «Incluso miembros del PSUV y alcaldes afines al régimen desmantelaron centros de acopio organizados por la sociedad civil y por partidos de oposición, cuando la necesidad de la población era inmensa».

El periodista aseguró que durante los últimos días ha mantenido contacto permanente con ciudadanos que participan directamente en las labores de rescate, personal sanitario improvisado y voluntarios que transportan ayuda humanitaria.

Muchos de ellos, explicó, le han enviado fotografías y videos que todavía no han salido a la luz porque temen represalias del régimen.

«He recibido muchísimo material. Hay personas que me dicen expresamente que no publique los videos porque tienen miedo. Incluso con toda la cobertura internacional, las imágenes aéreas y los drones, todavía no alcanzamos a dimensionar realmente la magnitud de la tragedia», señaló.

Para Rincón, lo que vive actualmente Venezuela constituye «una crisis humanitaria de proporciones bíblicas», en la que cualquier ayuda internacional resulta imprescindible.

Una respuesta tardía

Otro de los aspectos que más cuestionó fue la ausencia de los organismos del Estado durante las primeras horas posteriores al terremoto.

Mientras cientos de vecinos intentaban remover escombros con sus propias manos para rescatar sobrevivientes, las imágenes difundidas desde las zonas afectadas mostraban escasa presencia de bomberos, militares o equipos oficiales de emergencia.

Los primeros convoyes de la Guardia Nacional y del Ejército, explicó, comenzaron a aparecer cerca de 48 horas después del desastre.

«Lo hicieron prácticamente para grabar videos de relaciones públicas. La gente los recibió con rechazo porque todos saben que, en una tragedia de este tipo, cada minuto cuenta», afirmó.

Rincón recordó que las posibilidades de encontrar personas con vida disminuyen rápidamente conforme pasan las horas.

Aunque algunos sobrevivientes lograron ser rescatados después de más de cien horas bajo los escombros, considera que todavía es imposible saber cuántas vidas pudieron haberse salvado si el Estado hubiera reaccionado con rapidez.

«La mayor parte de las labores de rescate terminaron siendo realizadas por brigadas internacionales y por ciudadanos comunes, mientras el régimen seguía poniendo obstáculos», lamentó.

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