MIAMI, Estados Unidos ― El Reporte sobre la democracia en 2026 del Instituto V-Dem (Varieties of Democracy), un centro de investigación de la Universidad de Gotemburgo especializado en medición de la democracia, coloca a Cuba en la categoría de “autocracia cerrada” y la ubica, junto a Haití, como uno de los dos únicos casos de ese tipo en América Latina y el Caribe.
El informe no incluye a la Isla ni entre los 44 países que se autocratizan ni entre los 18 que se democratizan en 2025. Para V-Dem, el caso cubano no describe un deterioro coyuntural ni una apertura en curso, sino la permanencia de un régimen asentado en el escalón más cerrado del autoritarismo.
V-Dem sostiene que América Latina y el Caribe sigue siendo la segunda región más democrática del mundo y que el 71% de su población vive en democracias. El 29% restante vive en autocracias: 20% en México, clasificado como “zona gris” de autocracia electoral; 6% en las autocracias electorales de El Salvador, Nicaragua y Venezuela; y 3% en las dos autocracias cerradas de la región, Cuba y Haití. Es decir, el informe aísla a la mayor de las Antillas en el extremo más duro del mapa político latinoamericano.
En la tabla global de puntajes de 2025, Cuba aparece en el puesto 161 de 179 países en el Índice de Democracia Liberal (LDI), con una puntuación de 0,06. En democracia electoral figura en el lugar 148, con 0,18; en componente liberal, en el 162, con 0,15; en componente participativo, en el 169, con 0,13; y en componente deliberativo, en el 145, con 0,29.
El dato que más resalta por contraste es el componente igualitario: Cuba obtiene 0,74 y se ubica en el puesto 52. No obstante, esa cifra no cambia el diagnóstico central del reporte: el país permanece en la zona más baja del desempeño democrático mundial.
V-Dem también sitúa a Cuba en el tramo inferior del 20%-30% de países con peores puntuaciones en democracia liberal en 2025. No la coloca en el fondo absoluto del ranking —donde aparecen, entre otros, Rusia, Siria, Azerbaiyán, Camboya, Venezuela y Nicaragua—, pero sí la mantiene en la parte del mundo donde la democracia prácticamente no existe.
Hay otro detalle revelador: en la tabla de puntajes, Cuba no aparece marcada con mejora ni con deterioro sustancial y estadísticamente significativo en el LDI durante la última década, a diferencia de varios otros países del bloque autoritario. En otras palabras, V-Dem no retrata a Cuba como una dictadura que se haya endurecido dramáticamente en 2025, sino como un sistema que sigue instalado, sin cambios de signo relevantes, en una estructura cerrada y persistentemente antidemocrática. Eso explica también por qué la Isla no figura ni entre los casos de autocratización ni entre los de democratización que el informe rastrea este año.
Mientras el informe identifica en América Latina procesos de autocratización en Argentina, El Salvador, Haití, México, Nicaragua y Perú, y procesos de democratización en Bolivia, Brasil, República Dominicana y Guatemala, Cuba ni siquiera entra en la categoría de país “en transformación”. Para V-Dem, el régimen cubano no está cambiando: sigue donde lleva décadas, en la casilla de autocracia cerrada.
V-Dem es la sigla de Varieties of Democracy (Variedades de la democracia), un proyecto e instituto de investigación dedicado a medir y comparar la democracia en el mundo. Según su propio informe de 2026, produce una base de datos global sobre democracia con más de 32 millones de datos, para 202 países y territorios, y mide más de 600 atributos democráticos con la colaboración de más de 4.200 académicos y expertos. El instituto está adscrito a la Universidad de Gotemburgo, en Suecia.









