Candidato demócrata promete apoyar una acción militar de EE.UU. para destituir al régimen cubano

Phil Ehr, aspirante al Congreso por el sur de Florida, condicionó su respaldo a una misión autorizada por el Legislativo.
Phil Ehr, capitán de fragata retirado de la Marina de Estados Unidos y candidato demócrata al Congreso por el Distrito 28 de Florida
Phil Ehr, capitán de fragata retirado de la Marina de Estados Unidos y candidato demócrata al Congreso por el Distrito 28 de Florida (Foto: Campaña de Phil Ehr)

MIAMI, Estados Unidos ― El candidato demócrata al Congreso Phil Ehr anunció que apoyaría una acción militar estadounidense para destituir al régimen cubano si el presidente presenta al Legislativo una misión definida, creíble y conforme a la ley. La propuesta forma parte de un plan para Cuba divulgado por su campaña el 14 de agosto.

“Apoyaré una acción militar estadounidense decisiva para destituir al régimen comunista”, afirmó Ehr, capitán de fragata retirado de la Marina y aspirante a representar el Distrito 28 de Florida.

Ehr aseguró que no propone una guerra improvisada, un ataque meramente simbólico ni una ocupación permanente de la Isla. En su lugar, exigió una misión delimitada, autoridad legal, capacidad militar suficiente, protección para la población civil y un programa de transición elaborado antes del comienzo de cualquier operación.

El denominado Plan integral para la libertad de Cuba y su transición democrática establece como objetivo de la política estadounidense el fin del régimen comunista, la liberación de los presos políticos, el desmantelamiento de su aparato represivo, el restablecimiento de las libertades fundamentales y la celebración de elecciones libres bajo supervisión internacional.

La propuesta también reclama que la Administración presente al Congreso y a la ciudadanía una evaluación pública del aparato de seguridad interna del régimen, la represión política, las actividades de inteligencia cubanas y las relaciones de La Habana con gobiernos considerados hostiles por Washington.

En el apartado militar, Ehr plantea que el presidente solicite autorización legislativa y exponga la justificación legal, los objetivos alcanzables, las medidas para proteger a los civiles y el proyecto político posterior a la caída del régimen. Estados Unidos, sostiene el documento, debería estar preparado para emplear una fuerza decisiva y no limitarse a una operación que deje a la dictadura en el poder.

El plan prevé además la creación de una autoridad de transición dirigida por cubanos e integrada por disidentes, antiguos presos políticos, líderes cívicos independientes y representantes de la diáspora. Ese órgano tendría entre sus responsabilidades garantizar las libertades civiles, el pluralismo político, la independencia judicial, la propiedad privada, las instituciones democráticas y las elecciones libres.

Ehr incorporó a su propuesta la hoja de ruta de 13 pilares presentada este año por la Fundación Nacional Cubano Americana. Ese proyecto coloca entre sus prioridades el Estado de derecho, la propiedad privada, la libre empresa, la educación, la atención médica, la modernización de la infraestructura, la reconciliación nacional y el liderazgo de los cubanos en la reconstrucción.

La protección de la población aparece como la sexta parte del plan. Antes de cualquier acción, según el documento, tendrían que garantizarse los alimentos, las medicinas, los hospitales, el agua, la electricidad, las comunicaciones, la ayuda a los refugiados y la seguridad pública, servicios que deberían mantenerse durante toda la transición.

El candidato vinculó su postura con su experiencia personal en la Marina. Según relató, su primera misión ocurrió durante el éxodo del Mariel de 1980, cuando participó en el rescate de familias cubanas en el estrecho de Florida.

Ehr utilizó además el anuncio para emplazar a su rival republicano, el congresista Carlos Giménez. El demócrata lo acusó de no haber presentado una estrategia equivalente y le pidió definir si respaldaría un proyecto legal y ejecutable para destituir al régimen y establecer un sistema democrático dirigido por cubanos.

La División de Elecciones de Florida registra a Ehr y Giménez como candidatos calificados y sin oposición dentro de sus respectivos partidos. Ambos concurrirán a las elecciones generales del 3 de noviembre, en las que también aparece Eddy Rojas, aspirante sin afiliación partidista.

El Distrito 28 comprende todo el condado de Monroe y el suroeste de Miami-Dade. Giménez, nacido en La Habana y actual titular del escaño, derrotó a Ehr en 2024 por 210.057 votos frente a 115.280, equivalentes al 64,57% y el 35,43%, respectivamente.

La Encuesta Cuba 2024 de la Universidad Internacional de Florida, realizada por teléfono entre 1.001 cubanoamericanos de Miami-Dade, encontró que el 68% de los probables votantes apoyaba entonces a Donald Trump y el 23% a Kamala Harris; el 55% de los electores cubanoamericanos registrados se identificaba como republicano. (Esos datos corresponden a todo Miami-Dade y no exclusivamente al Distrito 28).

Otro sondeo, encargado por The Miami Herald y aplicado en abril de 2026 a 800 cubanos y cubanoamericanos de Miami-Dade, Broward, Palm Beach y Monroe, halló que el 79% favorecía alguna modalidad de intervención militar, ya fuera para provocar un cambio de régimen, atender la crisis humanitaria o perseguir ambos objetivos.

Trump declaró en enero una emergencia nacional al considerar que la actuación del Gobierno cubano constituía una amenaza para la seguridad y la política exterior de Estados Unidos. El 6 de agosto, Washington impuso nuevas sanciones contra funcionarios militares y empresas vinculadas al régimen.

Sin embargo, el jefe del Comando Sur, general Francis Donovan, declaró ante el Senado en marzo que las Fuerzas Armadas estadounidenses no estaban ensayando una invasión ni preparando una toma militar de Cuba. Afirmó que sus planes se limitaban entonces a proteger la Embajada en La Habana y la Base Naval de Guantánamo, responder a posibles amenazas y apoyar al Gobierno ante una eventual crisis migratoria.

La Constitución estadounidense atribuye al Congreso la facultad de declarar la guerra y permite que autorice por ley el uso de la fuerza dentro de parámetros definidos. En abril, el Senado aceptó por 51 votos contra 47 un punto de orden que impidió el trámite de una resolución destinada a retirar a las Fuerzas Armadas de hostilidades contra La Habana que no hubieran sido autorizadas por el Legislativo.

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