Aunque no protestó, fue arrestado: ahora está preso en Valle Grande

Un residente en La Rosalía, San Miguel del Padrón, lanzó la basura a una fogata en la calle. Fue suficiente para ser detenido.
Una protesta en San Miguel del Padrón, en mayo de 2026
Una protesta en San Miguel del Padrón, en mayo de 2026 (Imágenes ilustrativas / Capturas de pantalla: Patria y Vida - Facebook)

LA HABANA, Cuba ― El ciudadano Guillermo Lázaro Duarte Conde fue arrestado y encarcelado tras verse envuelto en una protesta no violenta ocurrida en el municipio San Miguel del Padrón, según denunció vía telefónica el 12 de agosto de 2026 desde el Combinado del Este su hermano, el prisionero Ramón Duarte Conde. 

Guillermo Lázaro Duarte Conde tiene 58 años de edad y reside en el reparto La Rosalía, en el propio San Miguel del Padrón. Trabaja como custodio en la Iglesia Evangélica de Rocafort, en el Barrio Obrero, de la cual también es miembro.

De acuerdo con Ramón Duarte, el lunes 6 de julio los vecinos de su zona, después de varios días sin agua y más de 30 horas sin electricidad, protagonizaron una protesta no violenta en demanda de estos servicios básicos. 

Además de hacer sonar las cacerolas incendiaron la basura acumulada en las calles, todo ello acompañado de gritos de “¡Libertad!”. En ese momento, precisó el prisionero, coincidió que su hermano había salido a botar la basura. Los vecinos, al verlo, comenzaron a incitarlo para que arrojara la basura al fuego, y él así lo hizo. 

Según continuó relatando Ramón Duarte, al día siguiente, martes 7 de julio, agentes de la Seguridad del Estado arrestaron a Guillermo Lázaro en su domicilio en el reparto La Rosalía. Inicialmente lo retuvieron 4 días en la 11ª Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) del Caballo Blanco y al concluir ese lapso lo trasladaron para el VIVAC, en el reparto Calabazar, municipio de Boyeros. 

Ramón Duarte puntualizó asimismo que su hermano padece de “un ligero retraso mental”. Según amplió, el pastor de la iglesia donde trabaja Guillermo Lázaro le nombró un abogado. Los vecinos, por su parte, firmaron una carta en la que confirman que él es “una persona tranquila” y que no participó en la protesta, sino que se vio involucrado en los acontecimientos de manera fortuita. 

Como respuesta, aseguró el prisionero, su hermano fue trasladado hacia el centro penitenciario de Valle Grande, de máximo rigor. 

En otro momento de la conversación telefónica, Ramón Duarte se refirió también al suministro de agua potable en el centro penitenciario. En este sentido, resaltó que en el edificio 2 del Combinado del Este no hay agua desde el 15 de julio. 

Según afirmó, los uniformados justifican la situación con que “no hay petróleo para encender la turbina para poder bombear el agua”. Los prisioneros reciben una ración diaria de dos pepinos (botellas plásticas de 1,5 litros) por persona para beber y para el resto de sus necesidades y, algunos días, media tanqueta pequeña para tres personas. Como resultado, no pueden bañarse a menos que consigan ir ahorrando un poco de la ración asignada. 

Además de lo anterior, agregó el prisionero, el hedor inunda las instalaciones, pues los internos defecan en bolsas plásticas que luego arrojan al patio por las ventanas, y a veces caen en las rejas.

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