MIAMI, Estados Unidos — Los funcionarios de la Embajada de Cuba cuyo retiro exigió el Gobierno dominicano abandonaron el país caribeño y viajaron a La Habana este domingo 16 de agosto, con lo que quedó ejecutada la medida que desató un choque diplomático entre Santo Domingo y el régimen cubano.
El reporte más detallado sobre la salida fue difundido por el periodista dominicano Guillermo Gómez, quien informó que un grupo de aproximadamente 10 diplomáticos y funcionarios consulares, acompañado por familiares, llegó de madrugada al Aeropuerto Internacional de Las Américas “José Francisco Peña Gómez”. Los viajeros realizaron el registro en los mostradores de Sky High Dominicana y abordaron un vuelo hacia la capital cubana que despegó alrededor de las 7:00 de la mañana.
El periódico El Día había confirmado antes del mediodía del domingo, mediante fuentes no identificadas, que los funcionarios afectados ya no se encontraban en territorio dominicano. “Los que tenían que irse, que el Gobierno dispuso, tienen que estar llegando a Cuba”, declaró una de esas fuentes.
Un grupo de aproximadamente diez diplomáticos consulares y funcionarios consulares de la Embajada de Cuba en República Dominicana, junto a sus familiares, abandonó ayer el territorio nacional, luego de recibir un ultimátum de las autoridades dominicanas para que salieran del… pic.twitter.com/aKeBaZMIoq
— Guillermo Gomez (@G_GomezJ) August 17, 2026
Durante el proceso, agentes de la Policía Nacional permanecieron en los alrededores de la sede diplomática para prevenir incidentes. Diario Libre reportó que la salida transcurrió sin alteraciones y que las patrullas comenzaron a retirarse gradualmente el domingo. Desde la noche anterior, el medio había observado a trabajadores sacar electrodomésticos, muebles, ropa y otros enseres de la Embajada y cargarlos en un camión.
El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano (MIREX) comunicó el 13 de agosto que había solicitado formalmente “el retiro de nueve miembros” de la misión cubana y sus familiares, con un plazo de siete días. La Cancillería de La Habana, en cambio, afirmó que la medida alcanzaba a 10 funcionarios diplomáticos. Ninguno de los dos gobiernos ha explicado la diferencia ni ha publicado los nombres y cargos de los afectados.
Gómez también situó entre los viajeros al embajador cubano en República Dominicana, Ángel Arzuaga Reyes. No obstante, ese dato no ha sido confirmado por las cancillerías dominicana o cubana, cuyos comunicados no identifican a ninguna de las personas incluidas en la medida.
Santo Domingo continúa sin revelar oficialmente las razones de la decisión. El MIREX adelantó desde el primer comunicado que, por tratarse de comunicaciones diplomáticas, “no se ofrecerán detalles adicionales sobre este tema”. Fuentes de El Día con supuesto conocimiento directo del caso atribuyeron el retiro a presuntas actividades de inteligencia realizadas por varios funcionarios bajo cobertura diplomática, pero el periódico no publicó sus identidades ni evidencias de esas operaciones.
Las fuentes consultadas por El Día precisaron que los funcionarios no fueron declarados formalmente personas non gratas. El Gobierno dominicano habría optado por solicitar su retiro mediante los canales diplomáticos, una diferencia jurídica que evita presentar la medida como una ruptura de relaciones, aunque obliga al Estado acreditante a retirar al personal señalado.
El artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas permite al Estado receptor comunicar, “en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión”, que un diplomático es persona non grata o que otro integrante de la misión no resulta aceptable. El Estado acreditante debe entonces retirar a esa persona o poner fin a sus funciones.
El régimen cubano rechazó la decisión “en los términos más enérgicos”, sostuvo que sus funcionarios actuaron respetando la Convención de Viena y las leyes dominicanas, y atribuyó la medida a Washington. El MINREX afirmó: “No hay otra explicación para esta acción que no sea el sometimiento del gobierno de República Dominicana a las presiones del Gobierno estadounidense, que, en su empeño de aislar a Cuba, se ha propuesto dañar nuestras relaciones diplomáticas con los países de la región”.
La falta de explicaciones también generó críticas dentro de República Dominicana. El partido Frente Amplio rechazó la medida y pidió al Gobierno revelar sus fundamentos. Su presidenta, María Teresa Cabrera, sostuvo que la invocación de la Convención de Viena no debía utilizarse para mantener en secreto una decisión de esa trascendencia.


