MADRID, España.- Las protestas presenciales disminuyeron de manera significativa en Cuba durante agosto, pese a que los apagones, la escasez de alimentos y el deterioro de los servicios públicos continuaron marcando la vida cotidiana en la Isla, según el más reciente informe del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC).
La organización contabilizó 1.185 protestas, denuncias y expresiones críticas durante el octavo mes del año, un 16,26 % menos que las 1.415 registradas en julio. De ese total, 291 fueron clasificadas por el OCC como “desafíos al Estado policial”, frente a 520 el mes anterior.
El informe señala que hubo más de 30 protestas presenciales, una caída de casi la mitad de las 72 protestas de julio y las 107 de junio.
El OCC relaciona la disminución con el agotamiento provocado por el agravamiento de la crisis económica y con la pérdida de expectativas de un cambio político inmediato alentadas meses atrás por acontecimientos internacionales. La organización considera que buena parte de la población está concentrando sus esfuerzos en resolver necesidades elementales como alimentación, agua y electricidad.
Los servicios públicos volvieron a encabezar las causas de descontento, con 236 registros. Los apagones ocuparon un lugar central en esas denuncias. En zonas de La Habana, como Lawton, vecinos llegaron a acumular 137 horas sin electricidad durante una semana, mientras cortes de varias decenas de horas afectaron también el bombeo de agua, la conservación de alimentos y medicamentos.
A pesar del descenso general de las manifestaciones callejeras, se produjeron cacerolazos, cierres de vías y concentraciones en varios municipios de La Habana. Algunas de las protestas ocurrieron después de jornadas de dos o tres días sin electricidad y estuvieron acompañadas por reclamos por la falta de agua.
El reporte documenta además presencia policial, arrestos y despliegues de fuerzas especiales en varias de esas movilizaciones. En Jaimanitas, recuerda el OCC, un automóvil fue utilizado para intimidar a manifestantes durante un cacerolazo, un método que la organización asegura que ya había sido empleado a finales de julio en Lawton.
El hambre gana terreno entre las preocupaciones
Mientras las protestas presenciales disminuyeron, las denuncias relacionadas con alimentación, inflación y agricultura experimentaron un fuerte aumento. El OCC contabilizó 218 casos en agosto, frente a 131 en julio.
Los testimonios recopilados describen familias que han reducido la cantidad y calidad de sus comidas, personas que recurren a alimentos de escaso valor nutricional y precios que dejan productos básicos fuera del alcance de quienes dependen de salarios estatales o pensiones.
Una cubana citada en el informe resumió la búsqueda diaria de alimentos como una sucesión de “temor, estrés, angustia, desesperación y llanto”. Otro de los casos recogidos corresponde a una familia de cinco integrantes que aseguró sobrevivir con lo que podía comprar, entre ello huesos de pollo y boniato.
El precio del aceite se convirtió en uno de los símbolos de la crisis. El informe recoge valores de entre 4.000 y 7.000 pesos por litro en determinados momentos y lugares, mientras un cartón de huevos podía costar varios miles de pesos.
Más denuncias de violencia y robos
La inseguridad ciudadana fue otra de las categorías que creció durante agosto. El OCC registró 177 denuncias, colocándola entre los principales problemas socioeconómicos identificados durante el mes.
El reporte documenta asesinatos, homicidios y feminicidios, además de robos en viviendas, negocios, fincas y vías públicas. Entre los fenómenos que más preocuparon a la organización estuvo el robo de medios de transporte, especialmente motorinas, bicicletas y triciclos eléctricos, cuyo uso se ha extendido ante la crisis del transporte y la escasez de combustible.
Según el OCC, las denuncias de robos de este tipo de vehículos aumentaron de siete en julio a 19 en agosto. Algunos de los casos estuvieron acompañados de agresiones con armas blancas y terminaron con víctimas heridas o fallecidas.
Salud, vivienda y represión
El Observatorio registró además 42 denuncias relacionadas con la salud pública. Entre ellas aparecen falta de medicamentos, deterioro de instalaciones hospitalarias, problemas en la atención pediátrica y un aumento de las preocupaciones relacionadas con dengue y otras enfermedades transmitidas por mosquitos.
En materia de vivienda fueron contabilizadas 15 protestas y denuncias vinculadas con derrumbes, edificios en mal estado, desalojos y demoras en la respuesta estatal.
Por otra parte, el OCC registró 100 actos represivos durante agosto. El informe menciona detenciones, hostigamiento contra activistas y nuevas herramientas legales para la recopilación de datos biométricos por parte del Ministerio del Interior.
Aunque agosto registró menos movilizaciones en las calles que los dos meses anteriores, los datos del Observatorio muestran que el descontento continuó expresándose en cientos de denuncias y críticas relacionadas fundamentalmente con el deterioro de las condiciones de vida.









