septiembre 1, 2026

“Si hay corriente, no hay agua”: el déficit eléctrico deja sin abasto a millones de cubanos

El Gobierno promete resolver el problema “en el menor tiempo posible”, pero en La Habana hay barrios que acumulan semanas, o años, sin servicio por tubería.
Residentes de La Habana hacen fila, en agosto de 2026, para cargar agua de un camión cisterna (Foto: 14ymedio)

MIAMI, Estados Unidos ― Vecinos de La Habana pagan hasta 1.000 pesos por una cubeta de agua subida hasta su vivienda y acumulan semanas sin recibir el servicio por tubería, en una ciudad donde el déficit eléctrico mantiene fuera de operación las estaciones de bombeo que sostienen el abasto.

Elanis Castellano, habanera de 53 años con discapacidad residente en el barrio de San Nicolás, en Centro Habana, describió a EFE esa rutina: “La situación está difícil. No tenemos agua y estamos pagando para que nos puedan subir un poquito al edificio (…). Ya llevamos tres semanas seguidas

El precio de cada cubeta de agua ―1.000 pesos― equivale a poco más de un dólar y medio (1,58) según la tasa oficial del Banco Central de Cuba, fijada este lunes en 634 pesos por dólar, y a casi un dólar y medio (1,48) según la tasa publicada a diario por el medio independiente elTOQUE (675).

La mecánica de la carencia la resume Francisco López, jubilado de 80 años que vive en un quinto piso de La Habana Vieja y necesita electricidad para que el motor del edificio suba el agua: “Yo vivo en un piso alto y hay que poner un motor para que pueda haber agua, pero si hay corriente, no hay agua”. “No ponen las dos juntas, están chocando”, dijo a la agencia.

En los últimos 24 meses el país ha sufrido 12 apagones generales, siete de ellos en 2026.

El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), Antonio Rodríguez, aseguró el 28 de mayo en la Mesa Redonda que alrededor de 2,7 millones de cubanos tenían dificultades con el suministro de agua. “Hay lugares donde el agua se rebombea con bajas presiones y si no hay corriente se quedan muchas personas sin recibir el servicio”, explicó entonces. Tres meses después, con el sistema eléctrico en peor estado, no hay una actualización pública de ese dato.

El propio INRH ha descrito por qué la red no resiste los apagones: de las 3.331 estaciones de bombeo del país, el 64% necesita funcionar más de 18 horas continuas y un 36% opera menos de 10 horas. La salida que maneja el instituto —llevar al 52% de las estaciones a fuentes renovables— tropieza con una restricción que Rodríguez admitió en el mismo espacio: “Hoy no tenemos ningún crédito operativo”. Las importaciones del organismo cayeron de unos 100 millones de dólares anuales a operaciones por 10 millones en el último año.

Miguel Díaz-Canel visitó el 27 de agosto la fuente de abasto de Paso Seco, punto clave del bombeo hacia La Habana, y llamó “a resolver en el menor tiempo posible” el problema del abastecimiento, según el reporte de la Presidencia. Tres días antes, en una entrevista con el diario brasileño Folha de S.Paulo, había rechazado que Cuba esté “al borde del colapso”, aunque reconoció una realidad “sumamente compleja” y “de sufrimiento”.

En Mantilla, Arroyo Naranjo, la reparación llegó por otra vía. Un video grabado por el vecino Osmany Poveda y divulgado por Martí Noticias el 29 de agosto muestra la llegada de inspectores y trabajadores hidráulicos a un tramo que llevaba dos años sin servicio por tubería, días después de que circularan rumores de una visita presidencial al barrio. “Llevamos dos años sin agua por la tubería y ahora, porque dicen que viene Díaz-Canel, aparecieron inspectores y trabajadores para resolver el problema”, dice Poveda en la grabación. 

“Todos los problemas se resuelven en menos de dos días, claro, todo porque dicen que viene Díaz-Canel”, agrega. El mismo barrio había bloqueado una calzada y protestado con cacerolas el 5 de julio al grito de “¡Sin agua! ¡Tenemos hambre!”.

Aguas de La Habana admitió el 18 de abril, en su perfil de Facebook, que las afectaciones alcanzaban a unos 200.000 habaneros —el 11% de la población de la capital— y que abarcaban prácticamente todas las localidades salvo Plaza, Marianao y Centro Habana. La empresa atribuyó entonces el 40% de las interrupciones a averías en equipos de bombeo y el 39% a los apagones, y reconoció ciclos de entrega extendidos hasta casos como el de Aldabó, en Boyeros, donde los residentes podían pasar cerca de un mes sin recibir agua.

A la factura del agua se suma la de los alimentos. La jubilación de 4.000 pesos de López —6,31 dólares a la tasa oficial y 5,93 al cambio informal— no cubre una botella de aceite para cocinar, cuyo precio ha llegado a 5.000 pesos en tiendas privadas, mientras la inflación interanual del mercado formal se situó en julio en el 20,70%, según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

Biografía del autor:

Sigue nuestro canal de WhatsApp. Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de Telegram.

ETIQUETAS: