MADRID, España.- Nereida Zanches Zanches, de 80 años, y su hermana Ciria, de 83, viven en Holguín en condiciones marcadas por la escasez y la falta de recursos.
Según relató Ciria a CubaNet, ella recibía una ayuda de Asistencia Social que posteriormente le fue retirada. Su hermana Nereida, quien trabajó en el sector del Comercio, recibe una jubilación de 1.300 pesos mensuales.
La alimentación depende del apoyo de una iglesia que les proporciona el almuerzo. Nereida acude al lugar, come allí y lleva a casa la ración de Ciria. Por la tarde, ambas preparan lo que logran conseguir.
“Un arrocito, una viandita”, explicó Ciria, quien resumió con ironía la dificultad para consumir proteínas: “Carne de cada mil años”. En ocasiones compran una lata de leche condensada para preparar café con leche.
Ciria contó además que durante 32 años estuvo vinculada a los Comités de Defensa de la Revolución y llegó a desempeñarse como vicecoordinadora municipal.
A sus problemas económicos se suman dolencias. Dijo padecer asma y una afección arterial que, según asegura, mantiene controladas. También había recibido tratamiento psiquiátrico, pero afirma que actualmente no dispone de los medicamentos.
Su mayor preocupación es un problema de la vista que requiere cirugía. Según su testimonio, lleva alrededor de cinco años esperando una operación.
“Me hicieron los papeles y me dijeron: ‘Vamos a esperar que te llamen’”, recordó. Agregó que en el hospital le explicaron que faltaban insumos, entre ellos guantes.
La situación de Nereida y Ciria refleja la vulnerabilidad de dos ancianas que, pese a décadas de trabajo y participación comunitaria, dependen hoy de una pensión mínima y de la ayuda de terceros para cubrir necesidades esenciales.









