septiembre 24, 2026

Preso político denuncia condiciones de la cárcel de Melena del Sur, “diseñada para torturar”

El preso político Adrián Curuneaux Stivens denunció la falta de atención médica, la mala alimentación y las deficientes condiciones higiénicas.
preso político
Adrián Curuneaux Stivens (Cubanet)

LA HABANA, Cuba ― El preso político Adrián Curuneaux Stivens, vicepresidente del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR) y recluido desde abril en la prisión de Melena del Sur, denunció en una carta las precarias condiciones de vida dentro del penal y aseguró que su estado de salud se ha deteriorado por la falta de atención médica y las deficiencias en la alimentación.

En la misiva ―que fue sacada de la cárcel por un activista y recibida por CubaNet―, Curuneaux Stivens, de 57 años, afirma que solo pesa 60 kilogramos y presenta un cuadro de desnutrición grado I. El opositor, quien padece diabetes tipo 2, asegura que no recibe ninguna atención médica y que tampoco se respeta la dieta indicada para su enfermedad.

“Necesito una dieta de seis comidas al día y la dirección de la prisión hace lo contrario”, escribió Curuneaux, quien también denunció restricciones a los alimentos que su familia le lleva durante las visitas.

Según su testimonio, las condiciones de las barracas son especialmente deficientes. Los dormitorios, de unos 50 metros de largo por seis de ancho, están cubiertos con planchas prefabricadas que, debido a las separaciones entre ellas, permiten la entrada del agua cuando llueve.

Curuneaux también aseguró que las filtraciones terminan mojando las camas y las pertenencias de los internos y que, pese a las reiteradas quejas, la dirección del penal no ha solucionado el problema. Los presos, dijo, califican el lugar como un “campo de concentración” y denuncian hambre, golpizas y presuntos maltratos físicos y psicológicos.

Otro de los problemas señalados en la misiva es la falta de agua y de condiciones higiénicas. De acuerdo con la carta, una de las barracas alberga alrededor de 90 presos y dispone solamente de cuatro “turcos”, como se conoce en Cuba a las letrinas a ras de suelo.

El activista también afirmó que esos mismos lugares son utilizados para llenar recipientes con agua para beber, una situación que incrementa el riesgo de enfermedades.

Carta enviada por Curuneaux Stivens a ‘CubaNet’.

Por otro lado, el opositor describió una dieta con escaso contenido nutricional y afirmó que buena parte de los alimentos que reciben los presos están mezclados con grandes cantidades de agua.

Según su relato, el arroz, el picadillo, las viandas y las sopas son preparados de esa manera y, en numerosas ocasiones, llegan en mal estado. También acusó a los guardias de quedarse con los alimentos que corresponden a los reclusos y aseguró que los presos que trabajan en la cocina comentan que la doctora, la enfermera y los custodios se apropian de “todo tipo de alimento que esté a su alcance”.

En su denuncia afirmó además que el 90% de los internos está desnutrido y que conviven con personas contagiadas de sida, gonorrea, tuberculosis y cólera.

Curuneaux Stivens ha permanecido en diferentes centros penitenciarios durante el cumplimiento de una condena de 11 años de privación de libertad por los delitos de atentado, desacato y agresiones.

El 13 de marzo de 2024, el opositor fue condenado a cuatro años de prisión por el delito de lesiones, en una causa abierta tras su arresto en su vivienda, el 17 de julio de 2023, junto a su hijastro, Luis Enrique Fajardo Nápoles. Tras la detención, un tribunal de La Habana rechazó un habeas corpus presentado a su favor, y la Fiscalía Municipal de Playa pidió para él ocho años de privación de libertad, según documentó la plataforma Justicia 11J. Posteriormente recibió otros siete años por hechos ocurridos el 4 de mayo de 2021, cuando intentó visitar en el Hospital General Calixto García al artista Luis Manuel Otero Alcántara, entonces en huelga de hambre.

En lo que va de 2026, Curuneaux ha sido trasladado en dos ocasiones. A finales de marzo fue llevado de la prisión 1580, en San Miguel del Padrón, al Combinado del Este, prisión de máxima seguridad. Desde el 18 de se encuentra recluido en Melena del Sur, según denunció él mismo.

Mientras permanecía en el Combinado del Este, sufrió un desmayo que atribuyó a la escasa alimentación. Durante la caída se golpeó la frente y necesitó dos puntos de sutura.

Las condiciones descritas por Curuneaux coinciden con denuncias más amplias realizadas por familiares de presos, activistas y organizaciones defensoras de derechos humanos sobre el sistema penitenciario cubano, entre ellas problemas relacionados con hacinamiento, alimentación, atención médica, higiene y violencia. Prisoners Defenders contabilizó en su más reciente informe, correspondiente a agosto, 1.339 presos políticos en Cuba, 463 de ellos con patologías médicas graves.

En el caso específico de Melena del Sur, el opositor sostiene que la precariedad afecta especialmente a los reclusos con enfermedades crónicas y que la falta de alimentos y medicamentos agrava su situación. La cárcel fue “diseñada para torturar”, escribió Curuneaux.

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